Su representante regional dice que no hay pensado nada ”específico” para ellos

ONU dice que no se hace cargo de liberados

La situación de los seis liberados de Guantánamo que reclaman "un plan de ayuda" y que dicen que haberlos recibido por parte de Uruguay "no es suficiente", aparece como muy confusa.

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Ourey (el de más a la izquierda) dijo a El País que "hasta ahora está todo bien". Foto: A . Martínez

Aunque en el Pit-Cnt tienen entendido que hay conversaciones en curso entre el gobierno y la agencia de la ONU para los refugiados (Acnur) para que esta se haga cargo de los liberados, la Oficial Regional Senior de esta oficina, Michelle Alfaro, dijo a El País que eso no está planteado.

"Hay muchos refugiados en Uruguay y no hay nada más especializado, más específico, para estos muchachos", señaló la funcionaria a El País. Acnur no tiene previsto colaborar económicamente con los liberados de Guantánamo y cualquier versión en ese sentido no es exacta, señaló. "Me sorprendió que se mencionara. No sé donde lo sacaron. Creo que alguien se equivocó", señaló.

Alfaro no quiso evaluar la forma en que el gobierno y el Pit-Cnt están manejando la inserción de los liberados. "Por lo general, la inserción de los refugiados lleva tiempo, sobre todo si no hablan el idioma", comentó Alfaro.

El ministro de Relaciones Exteriores, Luis Almagro, y el subsecretario Luis Porto, no respondieron las llamadas de El País.

Una fuente del Pit-Cnt reconoció que la inserción de los liberados "no es fácil" porque sus estados de ánimo son "cambiantes, lo cual es lógico". Los seis siguen estudiando español en un instituto ubicado en Pocitos aunque la voluntad que muestran de aprender varía según los casos, dijo la fuente. Y reconoció que "esto es una cuestión nueva para nosotros y algunos momentos fueron de preocupación".

"Plan de ayuda".

Ayer los liberados plantearon, en declaraciones a Telemundo de canal 12, que si bien valoran el gesto que tuvo Uruguay al recibirlos, no perciben que exista un plan de ayuda definida para asistirlos. El sirio Wael Dihab (también llamado Jihad Ahmad Diyab), dijo en la entrevista que los uruguayos mostraron "un gran corazón al recibirnos", pero aclaró que eso "no es suficiente" ya que se necesita "un plan de ayuda" para "reconstruir" sus vidas. El liberado, que se desplaza en muletas y que en Buenos Aires la semana pasada hizo declaraciones críticas hacia Estados Unidos, señaló que "no somos terroristas, no somos culpables".

"Somos un grupo de personas que fuimos llevados por motivos políticos. Vivíamos vidas normales y fuimos tomados como rehenes de la política", agregó.

Cuando se les consultó respecto a la posibilidad de que haya sectores de la población uruguaya opuestos a que se instalen en el país, señaló que "en caso de no ser bienvenidos, respetamos la decisión y pediremos al gobierno que nos ayuden a encontrar un nuevo lugar, que nos trasladen a un nuevo país, si es lo que quiere el pueblo uruguayo". Agregó que "venimos con la intención de establecernos aquí y tener una vida" y sobre su estado de salud dijo que tiene problemas para dormir, "dolores, presiones psicológicas, una falta de estabilidad" y que al no tenerla es "más difícil avanzar y mejorar".

El sirio, que no puede volver a su país porque está en guerra civil y porque allí fue condenado a muerte, señaló también que "lo que yo diría a los gobiernos de otros países es que reciban a los compañeros que están en Guantánamo".

"La mayoría de ellos son inocentes y no han hecho nada y están allí por motivos políticos", sostuvo. De hecho, el sirio, cuya madre nació en Argentina, planteó ante varios medios que ese país reciba a liberados de Guantánamo. Sin embargo, hasta ahora el único país sudamericano que lo ha hecho es Uruguay. Brasil y Chile se negaron formalmente a hacerlo.

Diyab insistió en que quiere ver a su familia (compuesta por su esposa y varios hijos), que está refugiada en Turquía y cuya venida aún no se ha podido coordinar.

Los refugiados, mencionó, necesitan "una casa en donde estar, un trabajo y algún ingreso que les permita construir su futuro". El sirio cobró notoriedad cuando estaba en Guantánamo por los numerosos ayunos de protesta.

Por su parte, el sirio Ali Husein Shabaan dijo que fue encerrado en Guantánamo a los 19 años y que no le resulta fácil insertarse en el mercado laboral.

Los seis liberados están en Uruguay desde diciembre. Cuatro de ellos (todos sirios) se están quedando en una casa del barrio de Palermo, en tanto los otros dos (un tunecino y un palestino) están en un hotel céntrico. Cinco de ellos se reunieron la semana pasada en la casa con el presidente José Mujica que los visitó durante dos horas en la casa y les pidió que aprendan español e intenten trabajar.

Varias ofertas de empleo


Los seis refugiados han recibido ofertas para trabajar en el campo, en una joyería, en una carnicería y manejando montacargas. Aún no se insertaron al mercado laboral aunque el presidente Mujica les pidió que no caigan en la autocomplacencia y procuren hacerlo. En su audición dijo que si "hubieran sido gente muy humilde, del desierto, del pobrerío, seguramente serían más primitivos y fuertes". "Pero no lo son. Son jóvenes de este siglo, de este tiempo, aficionados a Internet", comentó.

"Que el gobierno ayude a mantenerme"


Los liberados de Guantánamo han señalado que desconocen cuál es su estatus legal. Sin embargo, el gobierno los considera refugiados. Tienen un documento de identidad con el que Diyab viajó la semana pasada a Argentina, de donde regresó acompañado de la cónsul Lilián Alfaro.

En Uruguay, donde hay varias centenas de refugiados, en su mayoría colombianos, las solicitudes de refugio deben ser analizados por la CORE (Comisión de Refugiados) que funciona en la órbita de la Cancillería y que analiza sus pedidos. "Nos gustaría que alguna autoridad del gobierno nos supiera decir cuál es exactamente nuestra situación legal en Uruguay", dijo ayer a Telemundo Ali Hussein Shabaan.

Hasta el momento, ningún funcionario les dio ninguna información y tampoco lo hizo el presidente José Mujica cuando estuvo con ellos el jueves de la semana pasada, aseguró. Shabaan explicó que, si bien quiere volver a ver a su familia, no sería este el mejor momento porque no tendría forma de mantenerla si viniera a Uruguay. "Ni siquiera puedo mantenerme económicamente a mí mismo. Si el gobierno no me ayuda con este tema no creo que pueda reunirme con ellos", se lamentó el liberado sirio.

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