DE LA ANTÁRTIDA AL MUNDO

Omega 3 de krill, fuente de juventud

Sus propiedades para prevenir enfermedades se enzalsan en congresos internacionales.

El doctor Bartolomé Grillo con el papa Francisco. Foto: Darwin Borrelli (reproducción)
El doctor Bartolomé Grillo con el papa Francisco. Foto: Darwin Borrelli (reproducción)

Dos recientes congresos científicos internacionales, uno de Puerto Vallarta (México) y otro en Uppsala (Suecia), mostraron nuevas evidencias de las propiedades beneficiosas del Omega 3 de krill para mantener una vida saludable, desde la temprana infancia hasta la vejez.

El Dr. Bartolomé Grillo —que participó en ambas reuniones, celebradas en agosto y en octubre— regresó a Uruguay en tal estado de exaltación que parecía flotar sobre las nubes. El doctor Grillo es un hombre entusiasta de por sí, pero las ponencias científicas que escuchó en Suecia y en México, y el bronceado que adquirió en Puerto Vallarta, le insuflaron una vitalidad radiante.

A ese estado también contribuyó su feliz audiencia con el papa Francisco, y la carta que recibió con las bendiciones del Santo Padre para él y su familia.

En su maletín traía, además de las fotos de ese encuentro, varios artículos en italiano y en español que explicaban el secreto de la vitalidad del Papa: "Tutte le mattine Bergoglio assume un suplemento vitaminico a base di olio di crostacei ricco di Omega 3".

El papa Francisco, en efecto, es un impenitente consumidor de Omega 3 de krill, un minúsculo crustáceo parecido al camarón, que habita en las aguas de la Antártida y del que se alimentan los pingüinos y otras especies marinas.

Expedición.

Ya han transcurrido más de 30 años desde que Grillo llegó a la Antártida en su primera expedición, junto con un equipo del que participaban Freddy Terra, Walter Alallón, el profesor Tálice, Servetto, Pollero y Purriel, para estudiar la sangre de los pingüinos, que no desarrollan arteriosclerosis como los humanos y otros animales. "Operábamos a los pingüinos —pero ¡ojo!—, lo hacíamos con todo el cariño con que operamos a los seres humanos", recuerda Grillo. Se les extraía sangre, se estudiaban sus arterias por arteriografía, su hábitat y su alimentación. Un dato que despertaba curiosidad era que los pingüinos se alimentan de krill, y fue luego de estudiar su composición que Grillo y su equipo encontraron el Omega 3, un ácido graso esencial que protege las arterias y que el cuerpo humano no produce.

Se dice rápido, pero los estudios —todos ellos están publicados— insumieron varios meses que depararon aventuras, frustraciones y accidentes.

"Nosotros viajábamos sin conocer cómo era aquel continente gélido, desolado, ventoso, con días sin noches y un clima hostil. Íbamos con vaqueros y camperitas. No estábamos preparados para aquello", recordó el médico. Los vuelos en Fairchild, desde Punta Arenas, daban tumbos bajo el azote de los vientos. "Una vez llegamos a perder parte del fuselaje. ¡Aterrizamos de milagro!".

También las travesías marinas desde la base uruguaya conllevaban peligro. Se hacían en Zodiac y a veces el motor se descomponía en medio de las aguas pobladas de orcas, ballenas y elefantes marinos. Todos de varias toneladas.

Grillo, en colaboración con el escritor Carlos Mendive, narró aquellas experiencias en el libro Un cálido rincón (1987) que hoy está digitalizado y disponible en Internet.

Con el correr de los años, sus múltiples trabajos de investigación médica y de divulgación sobre el Omega 3 le hicieron merecedor al Dr. Grillo de numerosos reconocimientos, desde el Premio Nacional de Medicina hasta el Príncipe de Asturias (2002). También recibió la distinción de Ciudadano Ilustre de Montevideo (2007). En el año 2010, el Parlamento le tributó al Dr. Grillo el primer homenaje en vida a un médico y científico uruguayo, con la presencia de 90 diputados y 8 senadores, y con las barras colmadas. En 2013 recibió el Premio Nacional a la Excelencia.

El científico nunca se olvida de agradecer el apoyo logístico que los expedicionarios recibieron del Instituto Antártico Uruguayo, de las Fuerzas Armadas y del país en general.

El mundo habla.

Luego de tres décadas del descubrimiento y de millones de crustáceos consumidos por el mundo, muchos otros investigadores internacionales han producido estudios que consolidan los resultados de las propiedades del Omega 3 de krill para prevenir enfermedades.

Lo que tienen de particular los ácidos del minúsculo krill, a diferencia de los que están presentes en otras especies marinas, es que poseen fosfolípidos y Axtaxantina, "el rey indiscutible de los antioxidantes". Eso "los hace mucho más eficientes por la velocidad con que ingresan al organismo", asegura el médico especialista en radiología vascular y angiología intervencionista.

En el Congreso de Uppsala, en agosto, el tema se trató en varias conferencias de expositores, como la de Knut Fredrik Seip, experto en Química Analítica de la Universidad de Oslo ("Krill, un nuevo alimento sustentable, rico en Omega 3"), o los estudios más recientes que allí se presentaron sobre su aplicación para prevenir diabetes, enfermedades neurodegenerativas, mieloma y otros tipos de cáncer.

Los especialistas coinciden hoy en que el Omega 3, un potente antiinflamatorio, reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, previene enfermedades del sistema nervioso, mejora los síntomas de enfermedades inflamatorias, favorece la circulación sanguínea, reduce los triglicéridos y mejora la relación entre el colesterol malo y el bueno. "Asimismo, disminuye el desgaste de las articulaciones, promueve la salud visual y de la piel, y protege las membranas celulares y hormonas", afirma Grillo.

También se divulgaron, en estos recientes congresos, nuevos estudios que señalan que el consumo de Omega 3 durante el embarazo influye positivamente en el bebé, desde la concepción. "El feto necesita Omega-3, la grasa buena, la grasa de la vida", como la define el científico.

"Por eso yo le dije al Papa: Si quiere que haya paz entre los hombres, aconseje a las mujeres embarazadas que consuman Omega 3 de krill. Eso va a hacer que las futuras generaciones sean más saludables y más inteligentes; por consiguiente, más pacíficas", afirma Grillo, que no se cansa de consumir las cápsulas de Omega 3 del Laboratorio Roemmers.

"Es el mismo que hacíamos nosotros en la Antártida, de manera artesanal, hace 35 años".

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