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Los olvidos de alta rotatividad

Los tiempos cambian y las mujeres, en gran mayoría, hoy se atreven a reclamar lo que olvidan en las habitaciones, sea sobre una mesa de luz o en baños con jacuzzi.

En el diseño de las habitaciones muchos empresarios actúan de acuerdo a los gustos femeninos.
En el diseño de las habitaciones muchos empresarios actúan de acuerdo a los gustos femeninos.
Foto: M.Bonjour.
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Disfraces, prendas íntimas y juguetes se olvidan o desechan. Foto: M.Bonjour.
Disfraces, prendas íntimas y juguetes se olvidan o desechan. Foto: M.Bonjour.

Hubo una vez un hombre que llegó a olvidarse del auto en un hotel de alta rotatividad. Minutos antes de abandonar la habitación, solicitó un taxi por teléfono y poco después se retiró con su pareja. Pasaron más de 24 horas antes de que le volviese a la memoria en dónde había estacionado el vehículo.

Eso contó a El País un empleado del Bella Vista, un clásico motel ubicado en la calle Antonio Machado. En la gerencia del local, la noticia del episodio se tomó con gracia pero no fue confirmada ni desmentida.

En Montevideo, hasta el límite con Canelones, hay 22 hoteles de ese tipo registrados por la Intendencia.

Marcelo, encargado de La Posada del Mar, de la Rambla Costanera, dijo a El País que en materia de olvidos "el primer premio se lo llevan los celulares, que casi siempre pertenecen a mujeres. Uno se da cuenta por cómo están tuneados", explicó.

"Tenemos una política de devolución que empieza por las mucamas, que revisan la habitación y registran lo que encuentran. Eso necesita un protocolo: los objetos se ponen en un sobre que se sella con la fecha y el nombre de la persona que los encontró. Si en noventa días no hay reclamos, se hace un sorteo con esos bienes. Aunque se trata de brindar la máxima privacidad, a veces debe exigirse que quien hace el reclamo se identifique. Lo que hacemos primero es apagar los celulares, porque no se contesta ninguna llamada. Puede ser que esté llamando el dueño, o no. A veces, directamente desconectamos el teléfono, se le saca la batería".

En la lista de los objetos olvidados, a los celulares le siguen documentos de identidad y tarjetas de crédito. Y después, prendas de vestir que los encargados prefieren no describir. Hay también objetos que se usan en la habitación y son desechados, como "juguetes" que los huéspedes compran en el sexshop del propio hotel o en otros sitios.

"Más de una vez nos ha pasado que la gente se olvida las alianzas y, en menos ocasiones, relojes, la mayoría de mujer, de poco valor, más bien tipo bijouterie", contó el gerente de la Posada del Mar.

El vocero de la Posada del Mar agregó que más allá del "protagonismo" predominante de las damas en materia de olvidos, "hace poco un cliente dejó un reloj que debe costar US$ 1.500. Se guardó, y en menos de media hora estaba llamando para ver si lo había dejado. Eso pasa mucho en las habitaciones que tienen jacuzzi".

En el establecimiento, un día decidieron comprar a un mayorista disfraces y prendas íntimas comestibles, lo cual debe sumarse a las cosas que la gente usa y descarta.

Prendas.

Entre las anécdotas de los hoteles de alta rotatividad, otro capítulo es el de los objetos que los clientes dejan en prenda cuando, de pronto, presentan una tarjeta de débito sin saldo suficiente para pagar la cuenta, o se duermen y el costo del hospedaje supera el dinero que tienen en efectivo.

"Por el tipo de clientes nuestros, no tenemos a menudo esa problemática pero nos ha pasado sí que a veces la gente quiere salir a un cajero. Normalmente, una de las dos personas que están en la habitación se debe quedar. No aceptamos objetos; nos pasó que nos han dejado la tarjeta junto con la cédula, pero es muy difícil que vuelvan. Quien no tiene el dinero porque se durmió o se le fue el tiempo y no puede conseguir que alguien le arrime lo que debe, o no tiene saldo en la tarjeta de crédito que lo cubra, es difícil que pague, pero eso no suele pasar. Apuntamos a un público bastante alto, con un plan de marketing estructurado desde hace dos años".

Para llegar a esto último se hizo una investigación de mercado con una consultora contratada. Parece que lo que sucede en la órbita de los restoranes o cines y teatros se reitera en los hospedajes transitorios.

"Nuestro público objetivo son las mujeres y apuntamos a ellas. La primera vez que llega una pareja decide el hombre, pero después la que sugiere en altísimo porcentaje es la mujer. Nuestra comunicación, por ejemplo en las redes sociales, trabaja en base a esto y está siempre dirigida a la mujer, y hasta nuestro decorador lo hace. Más allá de esto, apostamos globalmente a la pareja estable, para que rompa la rutina. Además, tenemos algo que no tiene nadie: vista al mar, y las habitaciones superiores poseen terrazas privadas al aire libre", explicó Marcelo.

Liberación.

En el barrio La Unión y otros fronterizos, desde Villa Española hasta La Blanqueada, el mapa de los hoteles de alta rotatividad aparece muy nutrido.

Un ejemplo es Marivent, cuyo gerente, Daniel Lorenzo, brindó a El País su anecdotario y un balance de otros asuntos.

"El 50% de las veces, la gente no vuelve a buscar lo que se olvidó, a veces por un tema de pudor o porque lo deja pasar. Pero esto no se da tanto con las mujeres, como podría suponerse. Con el tema de la liberación de la mujer, diría que es al revés. O llama para venir a buscar lo que dejó o le pide a la pareja que lo haga".

Entre las cosas olvidadas, casi siempre entre la noche y el amanecer, ya sea "porque vienen muy contentos o por la prisa de las parejas", el gerente Daniel Lorenzo indicó que abundan en el inventario de extravíos distintas piezas del vestuario: sombreros, chalinas o bufandas.

Pero igualmente son halladas caravanas o relojes, por lo general en las mesas de luz.

Las parejas también "olvidan" en el mismo motel artículos que dejan a manera de prenda, en caso de quedar debiendo parte de la cuenta.

"Dejan un celular, un anillo o un reloj. La idea es que nos entreguen algo que los obligue a volver, por el valor afectivo o porque lo necesitan para trabajar, por ejemplo. No nos interesa que dejen algo muy caro. No aceptamos ropa. La idea no es lucrar, eso de que si me debe cien pesos deje algo para compensar. No nos interesa juntar cosas para mandarlas a remate, no se estila".

Lorenzo confesó que a pesar de los recaudos, la mitad no vuelve y les deja "el clavo".

Todas las piezas que terminan depositadas en prenda se regalan al personal después de un plazo que por costumbre se considera prudente.

Nuevos tiempos.

Desde el hotel Bella Vista, el empresario Bernardo aclaró que no les gusta aparecer en la prensa ni tampoco en espacios publicitarios; solo lo hacen esporádicamente y después de una decisión de la directiva.

De todos modos, dijo que en la actualidad no se dan demasiados casos que puedan considerase anécdotas, como años atrás, cuando se usaban más anillos, lapiceras Parker de alto valor o encendedores Dupont de oro. Más allá de eso, Bernardo comentó que "en general la gente regresa a buscar lo que deja" y que "el problema más grave de los olvidos se da cuando creen que perdieron algo; es el primer lugar que les viene a la mente, aunque pueden haberse olvidado algo en un restorán o en el auto. Para nosotros es una complicación. Las cosas de valor a la larga quedan para la persona que las encontró, por ejemplo un iPhone. Pero la mayoría de las veces, a los 15 minutos están llamando".

En cuanto a la retención de objetos de los clientes que quedan debiendo una parte de la cuenta, Bernardo ha dado una versión diversa a la de otros competidores. "Hace muchos años se daba, pero cada vez menos. Todo es distinto, además. No hay algo que nos unifique, todos trabajamos de manera diversa, con públicos diferentes".

Los hoteles de alta rotatividad no pertenecen a la cámara de la hotelería tradicional. Tienen su propia organización y se reúnen en el Centro Balear, en donde se nuclea la colectividad española de las Islas Baleares.

INTIMIDADES


Nuevas alternativas a la alta rotatividad


La oferta de hoteles de alta rotatividad en Montevideo ha ya sobrepasado la demanda. Según algunos empresarios, con una decena estaría bien, pero hay 22. En la actual situación influye los cambios sociales y culturales. Años atrás, las parejas que requerían el servicio de la hotelería tradicional se veían sometidas a más requisitos, en algunos casos hasta el de arribar con maletas.

Daniel Lorenzo, gerente de Marivent, sostiene que los hoteles de alta rotatividad trabajaban muchísimo porque había más barreras administrativas en la hotelería turística, pero también por lo que llama "la liberación de la mujer" y una sociedad no tan pendiente de sus decisiones.

"Por otro lado, los jóvenes de veinte a treinta años están más liberados también, y van a la casa de sus padres, tienen otro acceso a la intimidad, por decirlo de alguna manera".

Los permisos para abrir hoteles de alta rotatividad son dados por la Intendencia de Montevideo. Para que surja uno debe cerrar otro, más allá de la cantidad de habitaciones que tengan ambos. Los permisos se otorgan considerando muchas variantes, como ser la zona y la capacidad locativa que allí se registra.

Creatividad contra la crisis y la inseguridad


Si bien han desaparecido pequeños hoteles de alta rotatividad, fueron construidos otros de mayor superficie, que se suman al mercado y exigen a los históricos una dosis importante de creatividad y diversas promociones.

En ciertos casos como el del Bella Vista, la apuesta fuerte pasa por el diseño y no por las habitaciones temáticas. Marivent por su lado resultó el primer hotel que dispuso de una habitación swinger, como lo hicieron otros después, por ejemplo el Séptimo Cielo.

También aparecieron así las habitaciones con caño y tantas otras variantes que motivaron numerosas notas de prensa.

En relación a los sitios de la ciudad en donde se decide ubicar los hoteles, también comienza a verse variantes.

Décadas atrás la oferta de intimidad y reserva determinó que se eligieran lugares ocultos o "arrinconados", aunque no siempre alejados de avenidas.

Eso que en su momento supuso una ventaja notoria, en la actualidad no lo es tanto. La inseguridad llegó a todos los rubros y eso obliga a incrementar, por ejemplo, la iluminación o la seguridad interna.

SABER MÁS

De la vista a un techo con espejos a la vista al mar


Desde varios hoteles de alta rotatividad no se aceptó el juego de responder acerca de qué objetos olvidan en sus habitaciones los clientes o huéspedes. En la mayoría de los casos se esgrimió que su credibilidad está basada en la reserva. Esta sin embargo no parece verse afectada por una "realidad anónima", por anécdotas que pueden involucrar a cualquiera, hombres y mujeres. Ya sea en los moteles más clásicos o históricos aglutinados entre la Unión y La Blanqueada o en un proyecto que refleja nuevos tiempos, en la Rambla Costanera.

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