LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

Ojo al piojo

Fue a comienzos de junio de este año. En una extensa entrevista concedida al semanario Búsqueda —la misma en la que admitió que el gobierno de José Mujica, del que él fue vicepresidente y cuyo equipo económico lideró, terminó con "un déficit fiscal en ascenso" porque "adelantó los tiempos electorales afectando las cuentas públicas"— el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori llamó a "tener mucho cuidado" con lo que se concedía a la empresa UPM para convencerla de instalar una nueva planta de celulosa en Uruguay.

"Hay que observar con mucha atención y rigurosidad el contenido que tendrá ese acuerdo", sostuvo Astori, quien pidió "mirar con lupa" todos y cada uno de los compromisos que se asumieran con UPM y lo que ellos implicaran para el país.

Hoy vemos que, con aquellas declaraciones, Astori estaba prendiendo una luz de alerta. Mientras el gobierno que integra avanzaba con desesperación para acordar cuanto antes con UPM y en ese camino aceptaba todo lo que le reclamaban para empujar a la empresa finlandesa a hacer cuanto antes el anuncio de la mayor inversión privada en la historia del país, el ministro de Economía y Finanzas llamaba por primera vez en público la atención acerca de lo que, seguramente, él y su equipo venían ya advirtiendo en voz baja en el gobierno. Y que nadie, comenzando por el presidente Tabaré Vázquez, parecía dispuesto a escuchar. Una cosa era acordar con UPM y otra hacerlo a cualquier precio, sin medir las exigencias de esta empresa privada y las consecuencias que decir todo que sí tendría para el futuro del país.

Ahora, la renuncia del exdirector de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía y Finanzas, Andrés Masoller, vuelve a poner el tema sobre la mesa, aunque con más fuerza.

¿Movida personal del funcionario, cansado de que nadie le llevara el apunte cuando advertía los efectos de la rendición incondicional ante los requerimientos de UPM y los caprichos de los sectores del Frente Amplio que, lejos de trabajar el déficit fiscal, no hacen sino tirar ideas para subirlo aún más, o movida consensuada con Astori, su referente, para mandar un mensaje hacia dentro y fuera del gobierno?

Porque ahora, con la renuncia de Masoller, todos nos preguntamos qué es lo que en realidad está concediendo el gobierno a UPM con tal de poder anunciar esta megainversión. ¿De qué se trata? ¿Qué es lo que hay que "mirar con lupa", "atención" y "rigurosidad"? ¿Qué es lo que exige UPM, que el presidente Vázquez quiere conceder y Astori y su equipo observan como un peligro?

¿De verdad pierde Astori un negociador con la salida de Masoller? ¿O está moviendo a una pieza clave de su equipo para poner en jaque una operación que no le gusta y sobre la que, desde junio, viene queriendo llamar la atención de la oposición y la opinión pública?

¿Qué están negociando, señores del gobierno, con UPM?

¿Qué es lo suficientemente difícil de tragar como para que Astori no lo pueda digerir y nos pida, a su modo, que miremos con lupa antes de firmar?

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