López y Cabrera en la mira del gobierno del Frente Amplio

El oficialismo pierde la paciencia con los gremios que demuestran rebeldía

El gobierno del Frente Amplio ya perdió la paciencia con aquellos sindicatos que se muestran rebeldes. La ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, pidió esta semana la destitución como funcionario del INAU de Joselo López.

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El sindicato de la salud pública copó el edificio con una propuesta la semana pasada. Foto: F.Flores.

Mientras, la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) intercede ante el Poder Ejecutivo para que Pablo Cabrera, el elegido por los funcionarios de la salud para ocupar el cargo de director en representación de los trabajadores, no asuma. Para ellos, Cabrera es igual que su procesado antecesor, Alfredo Silva.

El pasado 6 de agosto se llevó a cabo el primer paro general de 24 horas en siete años. La lucha por el presupuesto es encarnizada. Ya no es fuego amigo el de los sindicalistas para el Frente Amplio, al menos el de una parte de ellos. Para el gremio de los trabajadores del INAU no hay dos lecturas sobre lo que pasó ese mismo día del paro, cuando se difundió el video que muestra a varios funcionarios llevando a cabo un operativo —al menos polémico por el desmedido uso de la fuerza— en uno de los centros de reclusión de menores. Se trató de una "operación política", dijo López la semana pasada en conferencia de prensa en las oficinas de la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE). López es el secretario general de COFE, y el presidente es Cabrera, que en la misma conferencia sostuvo que la difusión del video era parte de un plan para "quitarle importante al más importante paro que se hizo en años".

López está dispuesto a resistir. Aceptó tomarse licencia de su puesto de vicepresidente del Pit-Cnt mientras la central sindical lleva a cabo una investigación —paralela a la que realiza la Justicia—, pero no dejó su puesto en COFE ni al frente del sindicato del INAU. Desde el gobierno no lo quieren ahí. El presidente Tabaré Vázquez se reunió la semana pasada con el presidente y el secretario general del Pit-Cnt, pero no con López.

La de Cabrera es otra historia. Era el número dos del procesado Silva en la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP). Y hoy es el número uno. Cuando salió a luz el caso de corrupción que terminó con la salida de Silva de ASSE —luego de que se descubriera una maniobra de sobrefacturaciones con la empresa que se encargaba de la limpieza del Hospital Maciel—, Cabrera primero lo defendió; luego, antes de las recientes elecciones que se llevaron a cabo en la FFSP, se desmarcó y ganó. Los trabajadores también lo eligieron como director de ASSE, pero según dijeron fuentes del Ejecutivo a El País, su nombramiento está ya casi descartado. El miércoles cayó la gota que rebasó el vaso, cuando una protesta de la FFSP se descontroló y terminaron los sindicalistas a los gritos y con bombos frente al despacho de la presidenta de ASSE, Susana Muñiz. Cabrera no pudo controlarlos.

A esto se suma el inicio de una semana que estará marcada por los paros en la educación: los gremios de Primaria, Secundaria y UTU están decididos a pelear por un 6% del PBI que se reparta solo entre la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y la Universidad de la Repú-blica. El ministro Danilo Astori ya ha dicho alguna vez que, para él, los gremios de la educación se mueven de manera "corporativa". Si los lineamientos presupuestales no son —y es muy posible que no lo sean— los que ellos esperan, se abrirá otra línea de batalla.

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