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La odisea diaria de salir a la calle en la ciudad de los pozos

Miles de familias deben enfrentar el drama de vivir en medio del barro en plena Ciudad de la Costa.

Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
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Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
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Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna
Transitar en Ciudad de la Costa es una de las tareas más difíciles cuando llueve. Foto: Ariel Colmegna

En la Ciudad de la Costa no es fácil circular. Con una población cercana a los 130.000 habitantes, hay zonas en que los pozos hacen que los vehículos se desplacen con extrema lentitud y lugares donde los peatones no pueden pasar porque no hay vereda.

Cuando llueve, como en los últimos días, todos los problemas se unen y tratar de hacer una vida "normal" "se vuelve una tortura", según dijo Mariela, una empleada de comercio de 43 años que vive en Solymar.

La mujer anda con sus zapatos en una bolsa de nylon. Cuando sube al ómnibus se saca las botas de goma y se po-ne los zapatos. A la vuelta, cuando regrese de trabajar en Montevideo, tendrá que hacer la operación inversa.

Ayer una ambulancia debió estacionarse frente al colegio Santa Elena, en Lagomar, a una cuadra de la rambla. Salió lentamente, tocó un pozo pequeño que sacudió todo el vehículo. Cuando el chofer enderezó el vehículo, debió atravesar un enorme cráter que ocupaba toda la calzada. La ambulancia se vuelve anfibia y a duras penas logra salir.

Más adelante, sobre la calle Manuel Nelson Varela, según Google Maps (porque no hay cartelería), se ve a lo lejos que un auto pequeño intenta cubrir dos cuadras. No puede. Busca los lugares con material más firme pero le falta altura. Maniobra para un lado y para otro hasta que llega a un cruce y resuelve salir por allí.

El conductor cree que por la lateral tendrá más suerte y escapa para el costado. Allí también encontró dos pozos enormes, llenos de agua y de una profundidad desconocida para el automovilista.

A lo largo y ancho de la Ciudad de la Costa se están desarrollando obras de saneamiento a cargo de distintas empresas contratadas por OSE. Se estima que la obra podría costar unos US$ 155 millones.

Siguiendo por Lagomar, la avenida Bullrich, la principal, tiene su asfalto destrozado. Por allí pasan tres líneas de ómnibus. Las obras de saneamiento se están desarrollando en uno de sus costados. Sobre ese lado hay máquinas viales y caños enormes esperando que se detenga la lluvia y así retomar los trabajos. Sobre la avenida, muchos pozos están señalizados con balizas, entre ellas los ómnibus y automóviles deben hacer un complicado "eslalon" que dificulta el movimiento.

Marcelo, un empresario con intereses en distintos balnearios, aseguró que los trabajos se están desarrollando desde hace dos años. Su negocio quedó varias veces "aislado" por efecto de las crecientes que se producen cuando llueve. "Por las obras, las cunetas se fueron tapando y no hay quien las destape", aseguró.

El empresario observó que la organización de los trabajos se hizo con "dificultades". "Una empresa comienza a trabajar en la punta de una calle y otra hace lo mismo en el otro lado, los ritmos son distintos y pagamos los vecinos. Falta sentido común", dijo.

Vecinos.

El presidente de la Comisión Fomento de Lagomar, Juan Rampa, señaló ayer a El País que los vecinos viven la situación con "resignación".

"Se sabe que el saneamiento es algo bueno pero nos preocupa el tema de la fibra óptica, en Solymar hicieron las dos obras al mismo tiempo, acá no. Nos dijeron que cuando terminen la obra no se podrá romper por cinco años", afirmó Rampa.

Raúl es un jubilado que vive en Shangrilá desde hace 60 años. Recordó que la Ciudad de la Costa sufrió la mayor explosión demográfica del mundo durante dos décadas. "Aquí las calles no tienen sentido, falta hasta un nomenclátor coherente", afirmó. Su queja tiene que ver con el material utilizado en las calles. "Han puesto un material muy fino, un polvillo que cuando está seco es insoportable y cuando llueve es barro. Pasan los camiones pesados y dejan huellas", expresó.

Oposición reclama crear plan de obras


El ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, compareció ante la Comisión de Presupuesto, integrada con Hacienda, de la Cámara de Representantes, que viene estudiando la Rendición de Cuentas. Tras la presentación, el diputado Jorge Gandini se declaró "desolado" ante las explicaciones del ministro.

"Ha pasado un año y medio de que asumió y no nos ha podido aún traer el plan de obras; no tenemos el plan de transporte y obras públicas, ni el vial, ni el de hidrografía, ni ninguno; no sabemos qué va a hacer. No puedo entender cómo un ministro puede hacer un plan de ejecuciones si no lo escribe en una planilla", indicó.


El legislador contó que el ministro se limitó a hacer un relato verbal con un mapa de Uruguay hablando de las obras que piensa hacer. "Eso no es un plan de obras, eso es un relato verbal de expresiones de deseo que no tienen metas, ni plazos, ni costos, ni momentos de ejecución", afirmó.

Caminería.

La Intendencia de Salto anunció que prohibirá la circulación de transportes pesados por la caminería rural del departamento los días de lluvia. El objetivo de la medida es preservar los trabajos de reparación que se vienen realizando y los pocos tramos que están en condiciones regulares de mantenimiento.

El intendente Andrés Lima adelantó que en la resolución se fijarán excepciones a algún tipo de cargas. Este aspecto se viene discutiendo tanto a nivel del Departamento Jurídico de la comuna como con empresarios de transportes y gremiales afines a la producción.

Quienes incumplan con la normativa sufrirán una sanción de carácter pecuniario. Lima recordó que este tipo de resoluciones ya fue adoptado en departamentos como Tacuarembó, Rocha y Cerro Largo.

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