TRES DÉCADAS POR FUERA DE LA LEY

Los ocupantes de Verdisol se resisten a desalojar el complejo

Creen tener derechos posesorios tras la ocupación del lugar hace 30 años.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El Estado y la IMM han invertido dinero en servicios para Verdisol. Foto: M. Bonjour

Nos van a desalojar a todos", dijeron entre lágrimas los escolares y liceales que participan de un club de niños en el complejo Verdisol.

El barrio tiene 33 años de vida y siempre estuvo bajo la lupa. Está compuesto por 18 bloques de 36 apartamentos cada uno y varias docenas de viviendas que se fueron construyendo en el mismo predio.

Todo comenzó cuando la empresa Cobluma S. A. se jugó a invertir US$ 2 millones en la zona durante la década de 1980. Cuando la obra estaba por culminar el lugar fue invadido y ocupado hasta nuestros días.

Ayer la firma constructora hizo saber que iniciará un litigio para desalojar a las familias que viven en el complejo, según publicó El Observador en base a declaraciones de Alejandro Pintos, abogado del Estudio Ferrer. La acción fue presentada en el mes de mayo ante el Juzgado a cargo de Mariana Mota.

Pintos anunció que la primera etapa consiste en obtener los nombres de los ocupantes. La empresa dice estar en condiciones de "reivindicar" el bien ya que en el mes de enero próximo se cumplen 30 años de la ocupación y aún está a tiempo de hacerlo.

La abogada de los vecinos, Claudia Ojeda, aseguró que hay quienes se instalaron en el lugar hace 33 años y que hay pruebas de ello. Además, señaló que hasta el momento no se ha recibido ningún tipo de documentación o convocatoria judicial.

"Hablan de okupas pero esta gente tiene derechos posesorios que nunca fueron interrumpidos, la ocupación fue pacífica y se hicieron construcciones de distinto tipo", dijo la abogada.

Desde hace algunos meses varios apartamentos están pagando el impuesto de puerta a la Intendencia de Montevideo. "Aparecieron con el número de apartamentos, fuimos y pagamos", dijo una vecina.

Hasta ayer no había una posición colectiva sobre la acción judicial. No obstante, se sabe que la decisión de los vecinos es quedarse en el lugar. El sábado realizarán una asamblea para definir los pasos a seguir y analizar la información que está circulando.

Identidad.

Una caminata por Verdisol muestra que el lugar es un bastión del Frente Amplio, no hay banderas de otros partidos. Además, se nota la presencia de distintos organismos estatales, en particular de la Intendencia de Montevideo, Mides, INAU y la Universidad de la República.

Lejos de ser un asentamiento, en el complejo Verdisol hay una escuela pública con 600 alumnos y un CAIF para los niños del barrio y los alrededores. Por la tarde funciona el Club de Niños.

Los vecinos levantaron una policlínica con tres consultorios. Las viviendas tienen saneamiento y agua potable de OSE. No están colgados a los cables de UTE y cada casa tiene un contador.

También organizaron un sistema de barrido propio al que cada vivienda aporta $ 50 por semana. También cuentan con el trabajo de los funcionarios de una ONG que colabora con la limpieza del barrio.

Las calles principales están asfaltadas desde la administración municipal del intendente Ricardo Ehrlich (2005-2010). Fue necesario poner lomos de burro para controlar la velocidad de los coches que ingresan al complejo.

Pasaron más de tres décadas y hoy viven unas 6.500 personas, según estima Carmen Pavón, la vecina más activa del barrio, en base a tres censos internos.

Pavón fue concejal y peleó duro por el barrio. En determinado momento la mujer se dio cuenta que si pedía algo para Verdisol se lo negaban.

"Me decían que no se podía porque era un barrio privado", contó a El País. Cuando surgió el Presupuesto Participativo presentó la iniciativa de poner 37 focos lumínicos para el extenso comunal 13. Su idea ganó y Verdisol se quedó con 25 focos.

Si bien en la zona hay problemas de seguridad, "no es como se dice", señaló Pavón. Algunas casas tienen rejas pero en la mayoría de las ventanas no hay.

En Verdisol hay dos generaciones de residentes. Marcelo tiene 30 años. Se crió en el barrio. Compró un apartamento, formó familia y se quedó.

"Mis padres están acá desde hace 33 años, tienen papeles como promitentes compradores pero cuando se ocupó dejaron de pagar. Mucha gente se ha movido por regularizar y todo quedó en la nada", contó a El País.

Un hombre que se identificó como "Pelo" contó que se crió en el barrio y que ahora tiene una casa que le construyó el Plan Juntos a metros del complejo.

"Pasaron todos los partidos por el gobierno y nadie le metió mano a esto", afirmó.

PREOCUPACIÓN VECINAL.

"Aterrados"

Carmen Pavón - Activista del barrio.

"La gente está aterrada, atemorizada", dijo Carmen Pavón, una vecina muy activa de Verdisol, tras enterarse que la empresa propietaria del complejo inició acciones para desalojar a las 6.500 personas que viven en el lugar. Destacó que la organización barrial ha llevado a que se logren diversas mejoras para los residentes. Advirtió que están en consulta permanente con abogados defensores y que van a intentar frenar el desalojo.

Tres décadas -

Marcelo - Segunda generación.

Tiene 30 años y nació en Verdisol tres años después que sus padres llegaron al lugar. Formó una familia y compró un apartamento. Su testimonio será clave para las acciones judiciales que impuso la empresa propietaria del complejo. "Mis padres llegaron al barrio hace 33 años, tienen papeles como promitentes compradores. Dejaron de pagar cuando se produjo la ocupación", explicó.

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