LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

Ellos nunca

No hay plata para hacer Justicia. De hecho, la Suprema Corte de Justicia ha anunciado hace algunos días que deberá cerrar 13 juzgados de paz en el interior para ahorrar unos 4 millones de pesos anuales. Y que pese a esa medida extrema, todavía le faltarán 26 millones de pesos para poder llegar a fin de año cumpliendo con las obligaciones ya asumidas.

Sin embargo, acabamos de enterarnos que en lo que un solo año los legisladores elegidos por todos los uruguayos solicitaron, además de la licencia reglamentaria, la friolera de 3.544 días de licencia extra. Alguno que se llena la boca hablando de la forma en que se explota en el Uruguay a los trabajadores tomó, además de la licencia que le corresponde, un centenar de días adicionales de licencia. ¿Cuánto le salieron esas licencias extraordinarias a los uruguayos al cabo de un año? Unos 25 millones de dólares. Casi la misma cifra que la Justicia está mendigando al Poder Ejecutivo y que ni el gobierno ni el Parlamento han tenido a bien asignarle para que, al menos, pueda seguir operando.

¿Una casualidad? ¿O un síntoma de lo mal que usamos los uruguayos los recursos de que disponemos? ¿Qué debería tener prioridad? ¿La adecuada administración de Justicia y el acceso a ella por parte de todos los ciudadanos, en especial los de menores recursos, o las licencias extraordinarias de legisladores con altísimos salarios y jugosas partidas adicionales?

¿Qué es prioritario? ¿Que la Junta Anti Corrupción disponga de los 27 mil pesos diarios que necesita para cumplir sus funciones y del dinero que está solicitando para mudarse a su nueva sede, o que el gobierno gaste lo que gasta cada vez que el presidente, sus ministros y decenas de funcionarios de confianza, asistentes y choferes viajan al interior para generar la sensación de "Gobierno de Cercanías" que tanto le gusta al primer mandatario?

¿Quién piensa en las prioridades? ¿Hace falta que haya un avión presidencial? ¿Es realmente necesario que presidentes, directores y gerentes de empresas públicas, que perciben altas remuneraciones mensuales, dispongan de un auto oficial con chofer, combustible y seguro a cargo del Estado? ¿No sería mejor que los jerarcas de las empresas y organismos públicos, así como sus principales gerentes y directores, se hicieran cargo de sus propios traslados como sucede en la actividad privada? ¿Dónde dice que los ciudadanos tenemos que trabajar y pagar impuestos que salen de nuestros bolsillos para que algunos funcionarios estatales tengan todo el día un auto, que no suele ser cualquier auto, a disposición en la puerta de su casa o de la repartición donde trabaja?

¿Cuánto dinero nos cuesta a todos toda esta burocracia? ¿Por qué nadie porque no es un tema de este gobierno solamente- habla de abatir este gasto? Alguno va a salir a decir que es poco. ¿Cuánto es, señores? ¿Cuánto nos cuesta a todos los que pagamos impuestos mantener el estado de confort de la clase dirigente?

¿Por qué siempre se ajustan los mismos? ¿Por qué algunos ajustes nunca se hacen? ¿No deberían preguntarnos a nosotros, los contribuyentes, si queremos seguir pagando las comodidades de otros?

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