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Nuevos proyectos en el corazón de Carrasco

La empresa Meikle Bienes Raíces desarrolla dos complejos inmobiliarios que apuesta a brindar calidad de vida y destacan en diseño y seguridad

Jardín Figari es un complejo de apartamentos en una de las mejores zonas de Carrasco
Rivera 7121, un complejo cercado de ocho casas en Rivera, entre Santander y French.

Con más de 30 años de experiencia, Meikle Bienes Raíces es un referente en el mercado inmobiliario. En sus inicios, la empresa fundada por Esther Meikle se especializó en Carrasco, pero con la incorporación de las nuevas generaciones que hoy dirigen la firma Ignacio, Matías y María José Albanell, se inició un proceso de expansión hacia otros sectores de la ciudad.

Ignacio Albanell, uno de los directores de Meikle, habla sobre las nuevas tendencias de los compradores de Carrasco, y dos nuevos proyectos que la empresa está desarrollando en el barrio, bajo la modalidad de Fideicomiso al costo.

Según el director, el 2017 viene con buen viento para el sector inmobiliario, con precios estables y un mercado dinámico que abre nuevas oportunidades a los compradores. Aunque reconoce que las preferencias están cambiando.

“Hoy lo que la gente busca es simplificar su vida. Nuestros clientes buscan viviendas más prácticas. La típica casa de Carrasco, con altos costos de mantenimiento resulta difícil de vender a una familia tipo. Éstas viviendas se están vendiendo más como oficinas u otro tipo de emprendimiento comercial”, dice.

Los compradores buscan tranquilidad, y esto está asociado a la seguridad y a la vida en comunidad. “Históricamente, el comprador de casas buscaba la individualidad y mucha privacidad. Ese comportamiento cambió, y hoy las familias buscan vivir más acompañadas, ya sea en casas o apartamentos, compartiendo servicios para optimizar los costos”, resalta el director de Meikle.

Este tipo de vida aporta grandes ventajas que mejoran la calidad de vida. Por un lado se retorna a la vida de barrio. Los niños jugando en la calle y el contacto con el vecino. Por otro la tranquilidad asociada a la seguridad. El poder dejar la casa sola sin miedos.

Acompañando estas tendencias, la empresa está desarrollando dos proyectos inmobiliarios en el corazón de Carrasco.

Jardín Figari. Este proyecto, ubicado en la esquina de Pedro Figari y Copacabana, consiste en un edificio de tres plantas con cinco apartamentos, ideado para que los propietarios puedan disfrutar de todas las ventajas de un apartamento sin perder el estilo de vida que otorga una casa en Carrasco.

Esta intención se manifiesta en varios detalles. Para empezar, el diseño del edificio, a cargo del estudio Juan Diego Vecino Arquitectos. Con su abundante vegetación y su techo inclinado, Jardín Figari se parece más a una gran casa que a un edificio de apartamentos.

En segundo lugar la orientación. El proyecto tiene vista por tres lados al norte, este y oeste, lo que permite aprovechar al sol en toda su magnitud. En cada unidad, todos los ambientes, externos e internos, tienen luz natural, incluso los baños.

El espacio es otro diferencial. Cómodos apartamentos con living comedor, estar, tres dormitorios y servicio en 250 metros. Los planta baja tienen grandes jardines de 590 y 390 metros cuadrados. Más de lo que puede tener una casa tipo.

Ignacio Albanell Meikle, uno de los directores de Meikle Bienes Raíces.

Según Albanell, si bien los compradores se están inclinando hacia este tipo de propiedad, tampoco están dispuestos a perder el aire y la forestación que caracterizan el barrio. Por eso Jardín Figari conserva más de 800 m2 de jardín y el cercado de árboles original del predio donde se construirá el edificio, algunos con más de 100 años de antigüedad.

El edificio contará además con un sistema de seguridad que combina la portería tradicional con un sistema virtual, que a través de cámaras, parlantes, sensores de alarma y control de acceso supervisará el edificio, que busca optimizar el costo de los gastos comunes. Este proyecto se viene vendiendo exitosamente. De hecho, recientemente se colocaron dos de sus cinco unidades.

Rivera 7121. Otro fenómeno que se está observando en Carrasco desde hace algunos años es el crecimiento de casas bajo el régimen de propiedad horizontal. Ejemplo de esta tendencia son Land Houses I y II, dos proyectos de casas que Meikle Bienes Raíces junto con JDVA Arquitectos desarrolló en el barrio Los Olivos.

Dice Albanell: “hace una década, esta clase de emprendimientos era algo impensado en el barrio. Los compradores querían su casa individual, en padrón único, y no querían saber nada con una propiedad horizontal. Hoy la tendencia cambió, la calidad de vida que teníamos hace unos años ya no es tal, ya no se ven niños jugando en la calle, en parte por la inseguridad, en parte por el tránsito más denso y agresivo. Este tipo de proyecto logra generar pequeños espacios donde se recupera este estilo de vida”.

En este contexto surge Rivera 7121, ubicado sobre la calle Rivera entre Santander y French. El complejo está conformado por ocho casas en un terreno cercado bajo la figura del fideicomiso al costo (ver recuadro). Diseñado por María Vecino, son casas espaciosas y funcionales, de 174 m2, que tienen dos plantas. Planta baja con living comedor, estar y un escritorio o posible dormitorio, y planta alta con tres dormitorios, uno de ellos en suite.

Rivera 2171 se encuentra completamente cercado con un portón común y una vigilancia 24 horas a través de cámaras supervisadas por una empresa especializada. “Este estilo de residencias viene creciendo cada vez más en Latinoamérica. Son casas-apartamento. Su éxito radica en que genera una sensación de barrio que hoy es difícil encontrar” agrega el director.

“El objetivo es que las familias puedan volver a vivir en el Carrasco de antes, donde los chicos podían salir a la vereda a jugar con los vecinos, y los padres no tenían que preocuparse por el tráfico. Eso es lo que buscamos”, concluye.

rubro

Una figura jurídica que impulsa al mercado

Según Ignacio Albanell, desde hace algunos años, los fideicomisos de construcción al costo están empujando al sector inmobiliario. Meikle Bienes Raíces utilizó esta figura jurídica para construir Landhouses I y II, y ahora también la está aplicando para el desarrollo de Jardín Figari y Rivera 7121.

El esquema funciona de la siguiente manera: un grupo de compradores se asocia para construir viviendas residenciales, aportando cada uno de ellos un capital a un fideicomiso, que se usa para realizar la obra. El objetivo es que el producto llegue al comprador lo menos gravoso posible. Los aportes de los interesados se destinan únicamente a la compra del terreno, a la construcción de las unidades y al pago de todo gasto o impuesto relacionado con la construcción del bien.

“No es lo mismo construir tu casa en solitario que junto a otras quince personas, y la realización en conjunto permite aprovechar las ventajas que brinda la economía de escala. Por otro lado en las propiedades horizontales, generalmente existe la figura del inversor que genera una ganancia por encima de los costos que no es necesaria en la figura del fideicomiso. A través de este sistema, el comprador termina ahorrando hasta 10% o 15% de los costos de construcción”, dice Albanell.

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