COBRA VIDA LA ANTIGUA GALERÍA ROMA

Un nuevo Soho germina en Carrasco

Pintores, artistas y rematadores de arte se nuclean en una olvidada galería de Arocena.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Los artistas impulsores del Carrasco Soho. Foto: M. Bonjour.

Son una decena de artistas plásticos uruguayos reconocidos, que desembarcaron hace un mes en la avenida Arocena de Carrasco con el propósito de hacer de la zona una suerte de Soho. Alquilaron varios locales en la olvidada galería Roma, a metros del remozado Hotel Sofitel, e instalaron sus ateliers.

En la mayoría de los casos, hacen su trabajo a la vista del público, ya sea de mañana o al atardecer y en las pocas semanas que llevan allí, le han cambiado para bien la cara a la larga cuadra que se va desde Carlos Federico Sáez a Gabriel Otero. En un extremo se encuentran los pintores y en el otro —en un amplio local en el que funcionó un banco hasta pocos meses—, abrió al mismo tiempo Tazart: la casa de remates que dirige Luis Ignacio Gomensoro, integrante de la sexta generación de una familia que bajó el primer martillo en 1835.

Exilio de Ciudad Vieja.

Hace un mes, Adolfo Sayago vendió su galería frente al Mercado del Puerto y decidió recalar en Carrasco en un local que da al frente de la galería Roma. "Todo fue tan rápido como inesperado", explicó el artista. En tres días, vendió y tuvo que entregar a los nuevos dueños el local de la calle Yacaré y Pérez Castellanos, donde tuvo su galería por casi 15 años.

Sayago fue uno de los primeros artistas en desembarcar en la Ciudad Vieja que, por entonces, iba camino a convertirse en uno de los principales centros de atracción turística de Montevideo, siguiendo el derrotero de los cascos antiguos de la mayoría de las ciudades que apuestan al turismo.

Simultáneamente, desembarcaron allí otros artistas e inversores que reciclaron viejos y ruinosos edificios para convertirlos en hoteles, ateliers o comercios. Pero ya se sabe: nada es para siempre, aunque lo parezca. La inseguridad y la indiferencia de las autoridades municipales y nacionales, hicieron que muchos de los que apostaron a una zona particularmente atractiva de Montevideo, pensaran en buscar otro lugar para sus emprendimientos. La Intendencia siempre estuvo bien dispuesta a multar por las fisuras en las fachadas de los edificios, producidas por los camiones que abastecen de leña y otras provisiones a los restoranes del Mercado del Puerto, pero nunca sancionó a esos mismos transportistas por ingresar y apostarse en una zona prohibida para la carga y descarga. Perlas de un collar conocido.

Desde antes de la reapertura del Hotel Carrasco, Arocena se fue convirtiendo en una avenida en la que se instalaron las más cotizadas marcas internacionales de vestimenta. En su entorno, la oferta gastronómica se vio mejorada e incrementada. ¿Por qué no buscar allí un espacio? Esta fue la reflexión que Sayago hizo, y en menos de dos días alquiló el local más amplio de la galería Roma sobre Arocena y en otros dos, colgó sus cuadros y los de los pintores que exhiben con él. Al frente se lee: Sayago. MVD.Arte.

Entre colegas.

Sayago llegó a un lugar en el que ya había echado raíces, hace unos años, su colega Andrés Vivo, con sus inconfundibles marinas y paisajes de colores intensos en los que predominan rojos y naranjas. Su local, repleto de cuadros, atrapa las miradas de los paseantes.

Al lado se encuentra Fernando Fraga que, con sus "Olivas", rinde un homenaje a las mujeres. Mejor dicho, otro, ya que sus desnudos femeninos son también un clásico en él, como sus paisajes gauchescos. En las "Olivas", Fraga con trazos fuertes sugiere y muestra la sensualidad de la mujer que como dijo el propio artista a El País, "representan con simpleza y belleza al ser que con sabiduría genera vida"

-Si uno va a primera hora a la galería Roma, se encontrará con Joaquín Sayago, pintando en la explanada y a la vista de quien quiera verlo, y dispuesto conversar. Es el hijo varón mayor de Adolfo y con 21 años no le falta talento ni maestro que lo guíe.

Si por el contrario, decide concurrir al atardecer hallará a Enrique Souza trabajando dentro de su local, en su serie "Las patriadas", en las que retrata con maestría y sentimiento la revolución de los blancos de 1897 y la Guerra Civil de 1904.

Souza, que durante muchos años pintó faros y paisajes de la costa uruguaya, aborda, desde hace un tiempo, la temática de los enfrentamientos civiles que signaron al Uruguay en el siglo XIX y en los albores del XX.

Enfrente al atelier de Souza, se encuentra Adriana García, una artista que junto con Vivo lleva ya un tiempo pintando y vendiendo su obra allí. En su caso, son vistas que recrean calles de Colonia o rincones de Montevideo.

Pero no solo artistas plásticos se dan cita allí. En un local casi al final de la galería, se encuentra "Tatoo", donde las personas concurren a hacerse tatuajes o colocarse piercing. Funciona hace 16 años.

Sus responsables, José Reimondez, Fernando y Guzmán Tasende y Claudio Soria, son considerados los pioneros en Uruguay de esta expresión artística.

Con el grupo de pintores que desembarcó con Sayago, está Carlos Presto, un artista que pinta lo que él denomina "georrealismo" o "andamios virtuales": cuadros en los que líneas perfectamente trazadas forman coloridas figuras geométricas y hasta rostros humanos.

Entre la gran variedad de pintura que se puede contemplar en lo que sus autores ya denominan Carrasco Soho, se encuentran ángeles y madonas pintadas al óleo por la comunicadora y actriz Victoria Rodríguez. Difícilmente alguien pase indiferente ante esos hermosos rostros de expresión cálida y colores suaves. Toda una definición de la propia autora. Rodríguez ya había demostrado su talento como artista plástica al pintar los rostros de Juana de Ibarbourou y Delmira Agustini.

ENTRE EL ARTE Y LA AVENTURA.

Un desafío que gana adhesiones.

Entre los artistas que trabajan y sueñan en la avenida Arocena impera un clima de optimismo y afecto.

En pocos días lograron cambiarle el rostro a un espacio que estaba semi desierto y que, aún hoy, clama por un aggiornamiento. No están solos en la aventura; en la misma cuadra, pero en la esquina opuesta, está Tazart, el flamante local de subastas de Luis Ignacio Gomensoro.

Tazart nada tiene que envidiarle a las galerías de arte de la calle Serrano de Madrid o de la más cercana Posadas en Buenos Aires. Gomensoro se ha sumado al equipo de artistas del futuro Carrasco Soho y será parte de las demostraciones de pintura en vivo, las exposiciones, presentaciones de libros y conciertos de música que se proyectan para los próximos meses.

Hasta ahora, son diez artistas los que asumieron el desafío de cambiarle el rostro a un lugar que en los años 70 se inauguró y que tuvo un efímero reinado.

Disfrutan de lo que hacen y nadie duda de la capacidad de la que gozan para desarrollar un polo de atracción turística en uno de los barrios más lindos de Montevideo.

No están solos, el público ya comenzó a acompañarlos.

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