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Nuevo censo de asentamientos

Relevamiento constata población joven, hacinamiento, bajos ingresos y falta de servicios.

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Voluntarios de ONG realizan estudio estadístico en asentamiento "3 de Octubre". Foto: M.Bonjour

La ONG Techo Uruguay emprendió la realización de un censo estadístico de asentamientos irregulares, con el objetivo de trazar radiografías de 30 agrupamientos de viviendas en una primera etapa. No se trata esta vez de un mero recuento de hogares y personas, como en el censo realizado en 2011, sino que las encuestas registran también el tipo de construcción y el estado de las fincas, la cantidad de pobladores y el acceso al agua potable, la electricidad o el saneamiento, además de los niveles de ocupación y estudios o la cobertura social y sanitaria.

A estas alturas han sido visitados 21 asentamientos de Montevideo, en los municipios A, D, F y G. Pero solo las encuestas de 14 han sido procesadas hasta el momento y en base a ellas surgen varios datos de interés.

La mayor parte de la población de estos agrupamientos es joven. La mitad, menores de 18 años. El promedio de edad es de 23,9 años.

"Eso contrasta fuertemente con la condición general del país que cuenta con una pirámide poblacional envejecida", señaló Eleonora Mas, directora de Comunicación de la ONG.

Hacinamiento.

Una problemática persistente en los asentamientos irregulares de Montevideo es la temática habitacional.

La investigación de Techo detectó hacinamiento en tres de cada 10 viviendas. La ONG califica como hogar hacinado cuando el número de personas que habitan la vivienda no es acorde al número de dormitorios. "En general se observa un living comedor, con un dormitorio, que está ocupado por una madre soltera con cuatro o cinco niños", comentó Ignacio Baldriz, director del Área de Investigación Social de la ONG.

El 81% tiene techos de chapa y un 60% de paredes de bloque. Casi la mitad viven en terrenos inundables. "Acá cuando llueve se embarra todo", dijo una referente vecinal del asentamiento 3 de Octubre, uno de los últimos relevados.

Solamente un 18% de los hogares se encuentran conectados a la electricidad de manera regular.

Un 24% presenta saneamiento "a cielo abierto". Siete de cada 10 utilizan los contenedores como principal medio de depósito de basura.

En la mayoría de los hogares relevados en 2017, los ingresos mensuales declarados tienden a estar por debajo de $ 15.000; apenas por encima del salario mínimo nacional ($ 12.265 al primero de enero).

Mientras que un 64% de los mayores de 18 años están ocupados, 49% de estos trabajan de forma no regular.

Los asentamientos relevados por Techo presentan una tasa de asistencia a la educación formal en menores de 18 años del 75%. Entre un 40% y un 50% tienen primaria como último nivel cursado.

El objetivo de este relevamiento, una vez recolectados todos los datos, es "pensar e implementar acciones de mejora adaptadas a las necesidades", explicó a El País Eleonora Mas.

Los investigadores no realizaron preguntas sobre cuál es el vínculo con la droga en estas poblaciones.

La organización también reveló cómo es el relacionamiento con la vecindad. Solo un 21% declara tener una relación "positiva" con la vecindad mientras que el 53% desearía mudarse.

El Área de Investigación Social de Techo Uruguay está conformada por voluntarios y pasantes, estudiantes de sociología, ciencias políticas y economía. Para cada asentamiento que se releva, la organización moviliza un promedio de 30 voluntarios.

Datos de gobierno.

De acuerdo con los datos más recientes divulgados por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), del año 2016, el 5,3% de los hogares de Montevideo (58.314) se encuentran en asentamientos, mientras que el porcentaje promedio en todo el país llega al 4%. Los datos se basan en la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadísticas.

La población de un 10% de los asentamientos fue realojada en nuevas viviendas o bien comenzó a disponer de servicios de agua potable, electricidad de UTE o conexión a la red de saneamiento en el propio asentamiento, informó la OPP.

Mientras que en Montevideo quedó registrada una disminución de los hogares que están en asentamientos (llegaban al 8,5% en 2010), en otros departamentos, como ser Artigas y Rivera, hubo un incremento muy marcado. En el primero, csasi se duplicó el porcentaje de hogares mientras en 2015 los hogares en asentamientos constituían (del 6% en 2015 a 15% en 2016), y en el segundo se triplicó, pasando de un 2,6% al 9,2% en 2016. En ambos casos, la causa del aumento sería el abandono de viviendas que fueron construidas en zonas inundables.

Futuro: qué piensan los habitantes de los hogares.

El último asentamiento relevado por Techo fue el denominado "3 de Octubre" en la zona de Manga, donde fueron entrevistadas 20 familias. En este lugar, formado en 2012, el 80% cree que el asentamiento "mejorará" de aquí a dos años mientras que el 20% considera que "seguirá igual". El 76% del total se muestra "muy dispuesto" a mudarse del lugar donde viven. El problema más mencionado entre los habitantes del hogar es el estado de las calles y el ruido que existe. Luego le sigue el desempleo. El 92% está "colgado" a la red eléctrica.

Cuando realojan cinco, se forma uno.

Los datos del Censo de 2011 evidenciaban que en Uruguay existían entonces 589 asentamientos irregulares (332 en Montevideo, 91 en Canelones y 166 en el resto del país), en donde vivían 165.271 personas. El 78% de estos agrupamientos de fincas se ubicaban en Montevideo y Canelones.

Se calcula que mientras el Estado regulariza o realoja a los pobladores de cinco asentamientos, surge uno nuevo, si bien con menos habitantes: de unos 400 en promedio se reduce a un centenar la cantidad de pobladores. Considerando eso, desde el Ministerio de Vivienda se sosteniene que los asentamientos irregulares, principalmente los consolidados, periféricos y rodeados de espacios urbanos vacantes es muy difícil que tengan una reversión espontánea.

Primero, porque las tasas de crecimiento vegetativo de las poblaciones más pobres es superior a la media del país. Y segundo, porque si bien era esperable una disminución en el ritmo de surgimiento de nuevos asentamientos, han faltado hipótesis claras sobre la expansión de los existentes, ya sea por ampliación del área ocupada, su densificación o ambos factores a la vez.

Uno de los asentamientos más conocidos, el de Isla de Gaspar, llegó a agrupar 230 familias. Hasta mayo fueron realojadas 101 familias, 63 mediante compra de vivienda usada, 30 en viviendas construidas en terreno de la Intendencia de Montevideo, cinco en conjunto con el Ministerio de Vivienda y tres en el barrio Boix y Merino.

En Uruguay se define un asentamiento irregular como el "agrupamiento de más de 10 viviendas, ubicados en terrenos públicos o privados, construidos sin autorización del propietario.

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