crisis Del sector lácteo

Nueva ola de seguros de paro amenaza a la industria láctea

Sindicato negocia para evitar medidas justo al inicio de ronda salarial.

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Conaprole cierra temporalmente dos plantas. Foto: Francisco Flores.

Mientras el sector de la industria láctea comienza una negociación salarial que se avizora difícil, la delicada situación de la cadena productiva está repercutiendo a nivel laboral y al menos en dos empresas hay tratativas para evitar el envío a seguro de paro de trabajadores. Por un lado, la empresa francesa Lactalis analiza mandar al seguro de paro 34 trabajadores de su planta elaboradora de queso en Cardona. El dirigente sindical William Mesa explicó a El País que la empresa aduce la necesidad de realizar ahorros y explica que enfrenta dificultades para vender su producto. Lactalis (Indulacsa) tiene además una planta en Salto. En la planta de Cardona trabajan unas 220 personas y es la principal fuente de trabajo de esa localidad de Soriano, limítrofe con Colonia.

Esta empresa tiene a México como el principal mercado para sus quesos. "Está complicado, trabajo hay, pero hay problemas de venta", señaló Mesa. Lactalis-Indulacsa no participó del convenio para exportar a Venezuela que derivó en problemas de cobro y se considera que es una de las industrias que menos paga a sus remitentes que están concentrados en Soriano y Colonia. En su planta de Cardona elabora quesos semiduros, muzzarella y manteca.

También Conaprole está teniendo que repensar su operativa y decidió cerrar en principio por un mes parcialmente sus plantas de Mercedes (Soriano) y Rincón del Pino (San José). En principio, después de varias negociaciones, el sindicato parece haber logrado evitar los envíos al seguro de paro. En Soriano continuaría la operativa de fraccionado de la leche en polvo y también podría permanecer al personal de mantenimiento. El resto deberá ser distribuido en otras plantas o tomar licencias en algunos casos adelantadas, dijo a El País el dirigente de la Federación de la Industria Láctea, Heber Figuerola. En el caso de la planta de Rincón del Pino solamente seguirían trabajando 9 personas y el resto serían redistribuidas en las plantas de Villa Rodríguez (también en San José) y el resto en el Complejo Industrial de Montevideo.

La Federación de la Industria Láctea (Fitil) rechaza todas las medidas que puedan afectar las fuentes laborales y pide que antes de afectar al personal permanente de la empresa se prescinda de la mano de obra tercerizada, señaló Figuerola. Es que el sindicato quiere defender cada empleo en un sector que se ha visto muy golpeado. En la industria trabajan hoy 5.000 personas y el año pasado se perdieron 600 fuentes de trabajo tras el cierre de las empresas Ecolat (en Nueva Helvecia) y Schreiber Foods (en el departamento de San José).

Ante la compleja situación, el gobierno y el sindicato acordaron esta semana proponerle esta semana al sector empresarial en el Consejo de Salarios sectorial que el acuerdo de la rama en vez de a 3 años sea a 18 o 12 meses. El sindicato reconoce las dificultades del sector y por ese motivo está dispuesto a firmar un convenio más corto y adecuado a la coyuntura.

El sindicato podría llegar a variar su posición inicial de pedir incrementos en términos reales pero sí quiere mantener el poder adquisitivo.

AJUSTES.

Sector con perspectiva de caída salarial.

El margen de maniobra del sindicato no parece muy grande porque tanto las empresas como el gobierno acordaron que debía considerarse al sector como "en problemas".

Esto implica que, de acuerdo a los lineamientos oficiales para la negociación salarial tripartita, los incrementos nominales deberían ser en el primer año de 8%, de 6,5% en el segundo y de 6% en el tercero. Como la inflación en los doce últimos meses se ubicó en 9,68% y no presenta mayores señales de desaceleración, con un acuerdo a tres años que siguiera esos lineamientos, los trabajadores de la industria láctea perderían poder adquisitivo de manera significativa.

El sindicato también insistirá con que se genere una "bolsa de trabajo" que retome, cuando ello sea posible, a los trabajadores que perdieron sus empleos el año pasado en Ecolat y Schreiber Foods pero la Cámara de la Industria Láctea ya rechazó el planteo varias veces.

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