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La nueva cúpula de San José

Ante un riesgo estructural la catedral maragata debió retirar azulejos centenarios.

Lo que se recauda por la venta de los azulejos financiará futuras obras. Foto: Fernando Ponzetto
Lo que se recauda por la venta de los azulejos financiará futuras obras. Foto: Fernando Ponzetto
Lo que se recauda por la venta de los azulejos financiará futuras obras. Foto: Fernando Ponzetto
Lo que se recauda por la venta de los azulejos financiará futuras obras. Foto: Fernando Ponzetto
Lo que se recauda por la venta de los azulejos financiará futuras obras. Foto: Fernando Ponzetto
Lo que se recauda por la venta de los azulejos financiará futuras obras. Foto: Fernando Ponzetto
Lo que se recauda por la venta de los azulejos financiará futuras obras. Foto: Fernando Ponzetto
Lo que se recauda por la venta de los azulejos financiará futuras obras. Foto: Fernando Ponzetto
Lo que se recauda por la venta de los azulejos financiará futuras obras. Foto: Fernando Ponzetto
Lo que se recauda por la venta de los azulejos financiará futuras obras. Foto: Fernando Ponzetto
La Iglesia de San José de Mayo terminó de ser construida el 14 de agosto de 1874. Foto: Fernando Ponzetto
La Iglesia de San José de Mayo terminó de ser construida el 14 de agosto de 1874. Foto: Fernando Ponzetto
La Iglesia de San José de Mayo terminó de ser construida el 14 de agosto de 1874. Foto: Fernando Ponzetto
La Iglesia de San José de Mayo terminó de ser construida el 14 de agosto de 1874. Foto: Fernando Ponzetto
La Iglesia de San José de Mayo terminó de ser construida el 14 de agosto de 1874. Foto: Fernando Ponzetto
La Iglesia de San José de Mayo terminó de ser construida el 14 de agosto de 1874. Foto: Fernando Ponzetto
La Iglesia de San José de Mayo terminó de ser construida el 14 de agosto de 1874. Foto: Fernando Ponzetto
La Iglesia de San José de Mayo terminó de ser construida el 14 de agosto de 1874. Foto: Fernando Ponzetto
La Iglesia de San José de Mayo terminó de ser construida el 14 de agosto de 1874. Foto: Fernando Ponzetto
La Iglesia de San José de Mayo terminó de ser construida el 14 de agosto de 1874. Foto: Fernando Ponzetto
La Iglesia de San José de Mayo terminó de ser construida el 14 de agosto de 1874. Foto: Fernando Ponzetto
La Iglesia de San José de Mayo terminó de ser construida el 14 de agosto de 1874. Foto: Fernando Ponzetto

Desde el año 1875 estuvieron en la cúpula mayor de la Basílica Catedral de San José de Mayo. Son los azulejos Pas de Calais, un ejemplo del arte francés del siglo XIX. Debieron ser retirados y la Iglesia resolvió ponerlos a la venta para financiar obras.

Vienen en un embalaje cuidado, con fotografías alusivas y el sello del obispo Arturo Fajardo que certifica su origen. El paquete cuesta $ 1.500 e incluye cuatro azulejos.

Todo lo recaudado será destinado a la refacción del principal centro religioso católico de San José de Mayo.

Fajardo aclaró a El País que se trata de una "forma de colaboración con las obras" y que "el objetivo no es la venta de los azulejos sino salvar la cúpula que necesitaba ser reparada con urgencia".

Las obras comenzaron en el año 2015 y no han culminado. Los trabajos comenzaron en las cúpulas y paredes con el objetivo de salvar la estructura y las obras de arte que hay en el templo. Se han invertido unos US$ 200.000 pero el histórico edificio requiere de un esfuerzo mayor.

Se han realizado convenios con el Ministerio de Transporte y la Intendencia para conseguir fondos. Al mismo tiempo la curia maragata lanzó la campaña de recolección de fondos entre los devotos "Nuestra Catedral, compromiso de todos".

Piezas.

Se trata de azulejos que fueron pintados de manera semiartesanal en Francia. Muchas de estas piezas llegaron a Montevideo y luego fueron trasladadas a Buenos Aires desde la villa de Desvres, en el norte de Francia.

Una vez retirados, el material fue apilado en un patio exterior de la catedral donde históricamente funcionó el primer cementerio de la ciudad. A simple vista se puede observar que los azulejos están pegados al material de construcción, algunos todavía tienen trozos de tejas y ladrillos.

El arquitecto Nelson Inda, presidente de la Comisión Nacional del Patrimonio, visitó las obras de la catedral hace pocos meses. Las autoridades eclesiásticas le informaron en detalle las características de los trabajos que se vienen realizando.

Fajardo señaló que se guardaron 100 azulejos sanos para ser distribuidos entre especialistas interesados en el tema.

Cúpula.

La cúpula principal de la catedral de San José corría riesgo. Cuando se comenzó a trabajar en el lugar se supo que en la década de 1950 se había hecho un arreglo similar. Ya en aquel momento las humedades hacían estragos en la parte más alta del templo y fue necesario intervenir.

Aquella obra fue realizada de tal manera que los azulejos quedaron tan aferrados a la pared que medio siglo después no se los pudo separar del cemento. Además, muchas de las piezas estaban rotas, según explicó en conferencia de prensa el propio Fajardo y el equipo que lleva adelante los trabajos.

"Eso hizo imposible poder reutilizarlos, aunque los hemos quitado con delicadeza y el mayor de los cuidados, ya que forman parte de la historia de San José y de este templo", dijo en la conferencia el ingeniero José Zorrilla, responsable de la empresa Santa María, a cargo de los trabajos en la catedral.

Una vez que se confirmó que no habría forma de instalar los azulejos originales los arquitectos salieron a buscar una alternativa. Consultaron en una fábrica de Francia y les enviaron una oferta que el presupuesto no alcanzaba a cubrir y los azulejos demorarían dos años en llegar al país.

Posteriormente, la consulta se hizo ante una compañía china especializada en cerámicas pero los resultados fueron similares. Finalmente, surgió una oferta de una planta brasileña que ofreció un producto que absorbe menos humedad que los Pas de Calais lo que garantiza que no será necesario hacer reparaciones en varias décadas.

Los tesoros artísticos de los maragatos.

La Iglesia de San José de Mayo, tal como se conoce en la actualidad, comenzó a construirse en el año 1858. Los trabajos culminaron el 14 de agosto de 1874 bajo la dirección del maestro catalán Antonio Fontgibel. El 24 de marzo de 1875 fue bendecida por las autoridades religiosas de la época.

En su interior hay tesoros artísticos que han llamado la atención de visitantes y expertos nacionales. Los 16 murales de Martino Perlasca, un pintor suizo nacido en 1860 y fallecido muy joven, decoran la capilla del Santísimo Sacramento, un sitio de alto valor simbólico para los devotos por ser donde se guardan las hostias.

Los lienzos de la capilla representan en la cúpula a los doce apóstoles, y en el cuerpo inferior de la Capilla, cuatro ángeles portando los instrumentos de la Pasión de Jesucristo. Las obras fueron afectadas por la humedad. El senador blanco Carlos Camy comenzó a hacer gestiones ante el embajador suizo en Uruguay, Didier Pfirter, para conseguir fondos que financien la recuperación de los murales.

Otra obra que conserva la catedral son los frescos de Lino Dinetto, un pintor italiano que llegó a la ciudad a mediados de la década de 1950. Se trata de una serie de imágenes religiosas relacionadas con pasajes de la vida de algunos santos.

Junto al campanario principal se encuentra un centenario reloj suizo. Sus fuertes campanadas se sienten a 15 kilómetros a la redonda y está operativo desde el año 1900. Desde hace seis décadas su operación está a cargo de Néstor Enrique De León.

Un minuto de silencio en el Museo del Azulejo.

El arquitecto Alejandro Artucio, director del Museo del Azulejo, dijo que en la próxima reunión de la directiva del museo propondrá "un minuto de silencio en memoria de las piezas perdidas" en San José.

Según Artucio, los Pas de Calais vinieron al país hasta el año 1890 y fueron instalados en distintos edificios de Montevideo y ciudades del interior. "Esa cúpula estaba considerada como la mejor del mundo con azulejos Pas de Calais. Hablé con el director de Cultura de San José y me dijo que había quedado muy linda, le respondí que habían hecho un asesinato. Destruyeron un monumento histórico a nivel mundial", dijo.

Artucio señaló que en el mercado local hay muchos azulejos de este tipo porque la empresa importó millones de unidades al Río de la Plata. "Todos los zaguanes de la Ciudad Vieja, La Aguada, Centro, Barrio Sur y Palermo los tienen. Se hicieron un montón de cúpulas en el interior. Son abundantes, en las ferias los venden a $ 100 cada uno", explicó.

Aseguró que en la colección del Museo del Azulejo hay unos 400 modelos de Pas de Calais y unas 1.000 variedades de este producto francés del siglo XIX.

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