jefe del Ejército habló de “dar vuelta la página” en tema desaparecidos

Nueva cúpula militar para Vázquez

Las ceremonias de cambio de mando en las Fuerzas Armadas ocuparon ayer la agenda de Tabaré Vázquez. El presidente electo dejó de lado la reunión de gabinete de todos los lunes en el hotel Four Points y dedicó buena parte del día a acompañar la asunción de la nueva cúpula militar con la que tendrá que relacionarse en la primera etapa de su gobierno a partir de marzo.

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Vázquez con Manini Ríos (Ejército), Martínez (Fuerza Aérea) y Alonso (Armada). Foto: A. Colmegna

A primera hora de la mañana, participó en la Escuela Naval —junto al presidente José Mujica y el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro— en la asunción del comandante en jefe de la Armada, Leonardo Alonso, quien reemplazó a Ricardo Giambruno.

Al mediodía y en medio de un intenso calor, Vázquez fue uno de los primeros en llegar a la Plaza de Armas del Ejército donde asumió como comandante en jefe, Guido Manini Ríos. Debajo de una carpa que lo protegía del sol, conversó con el arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, y luego mantuvo una breve charla con el prosecretario de la Presidencia, Diego Cánepa, al que le preguntó por una lesión que tiene en una de sus piernas.

La banda del Ejército anunció la llegada de Mujica, que en voz baja se quejó del calor. "Ta bravo", le dijo a Fernández Huidobro. Inmediatamente se dio inicio a la ceremonia de cambio de mando.

En un breve saludo a los efectivos militares, Mujica aprovechó para despedirse y agradecer "por el servicio prestado en estos años". Cuando le tocó hablar a Fernández Huidobro no había micrófono, y después de solicitar varias veces que se buscara uno, el ministro decidió no esperar más y empezó el relevo.

Al finalizar la ceremonia, Mujica destacó la importancia de la asistencia de Vázquez. La presencia del presidente electo dejó atrás la incertidumbre respecto a la continuidad de Fernández Huidobro, después de que organizaciones de derechos humanos reclamaron su remoción.

Consultado por El País sobre su continuidad al frente de la cartera, el ministro dijo que el tema "ya está saldado". "Sí, voy a continuar, ni que hablar", acotó Fernández Huidobro.

Vuelta de página.

Por su parte, el nuevo comandante en jefe del Ejército dijo que la mayoría de los integrantes de la fuerza "no eran nacidos o apenas eran niños" en 1973 cuando se instaló la última dictadura militar. En ese sentido, señaló que no es optimista de que pueda obtener datos sobre los desaparecidos, ya que sus antecesores hicieron esfuerzos pero no encontraron información.

"Pienso que los 30 años transcurridos es mucho tiempo y esto ya no es historia reciente, es historia lejana. Creo que tenemos el derecho los integrantes del Ejército a hablar de cosas del futuro y no de seguir hablando de cosas del pasado. En términos generales, creo que la expresión (de dar vuelta la página) usada por mi antecesor es válida", remarcó Manini Ríos al ser consultado por declaraciones del general Juan Villagrán.

En la misma línea, Manini Ríos aseguró que todavía no se ha podido cerrar el capítulo referido a los detenidos desaparecidos durante la dictadura porque "hay heridas que cuestan cicatrizar, que de alguna forma le arrancan la cascarita y vuelven a sangrar y es un cuento de no terminar".

De todos modos, sostuvo que si consigue información por algún motivo "de inmediato" se dará a conocer a las autoridades competentes. "Tenemos especial interés de contribuir a la reconciliación de todos los militares. El Ejército hace 30 años que viene dando muestras de su voluntad de llegar a la reconciliación", acotó.

"Errores del pasado".

Más temprano, Alonso había insistido en la necesidad de que todos los efectivos de la Armada se comprometan con la institución bajo la premisa de la lealtad, honestidad y dedicación.

Alonso dijo no desconocer los hechos ocurridos en el pasado a manos de oficiales cuando fueron procesados varios oficiales y un excomandante en jefe por compras fraudulentas. "No queremos más eso para la Armada. Los errores son del pasado", añadió. Además habló de la necesidad de una Armada equipada, bien dotada, bien remunerada y orgullosa de sí misma.

Pintos recordó su niñez con obreros del Cerro


"Quiero agradecer al Cerro, a la escuela 30, al liceo 11, a los trabajadores del frigorífico, a las colectividades del Cerro, a los lituanos, a los polacos, los armenios. Todos ellos formaron parte de mi formación y quiero agradecer a Dios que me da la oportunidad de ser militar". Entre lágrimas y con esas palabras, el nuevo comandante del Estado Mayor de la Defensa (Esmade), Nelson Pintos, asumió ayer el cargo ante la mirada del presidente electo, Tabaré Vázquez, y el ministro de Defensa Nacional, Eleuterio Fernández Huidobro.

Hasta ayer Pintos tuvo a su cargo la División de Ejército III, situada al norte del río Negro y la de mayor extensión territorial. Junto a Pintos se encontraban los nuevos comandantes del Ejército, Guido Manini Ríos, y de la Armada, Leonardo Alonso. También se hizo presente el comandante de la Fuerza Aérea, Washington Martínez, que en el próximo mes de octubre pasará a retiro.

Martínez, Alonso y Pintos tienen en común haber sido edecanes de Tabaré Vázquez durante su primer gobierno. En ese período, fue aprobada la llamada "nueva ley de Defensa". Por esa norma, Pintos pasó a ser un general cuatro estrellas, una condición reservada para el jefe del Esmade y el comandante de cada fuerza. Ayer, también asumieron cinco nuevos generales del Ejército Nacional. Se trata de Gerardo Fregossi, Gustavo Fajardo, José González, Alfredo Erramún y José Alcain. Esta semana comenzará el proceso de formalización de los relevos en los distintos estamentos del Ejército.

La División I, situada en Montevideo, estará a cargo del general José María Burone; en la II que abarca San José, Colonia, Soriano, Florida y Durazno, estará el general Marcelo Montaner; en la División III (al norte del río Negro), el general Claudio Romano, y en la IV (zona este) el general Juan Saavedra.

Casi la mitad del Ejército bajo la línea de pobreza


El nuevo comandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, dijo que esa fuerza tiene casi la mitad de sus hombres viviendo bajo la línea de la pobreza, y 750 efectivos en situación de indigencia. Según señaló, esta situación se debe resolver con aumento de salarios y políticas sociales en vivienda, educación y salud.

"Me corresponde por lealtad a mis subalternos pelear por mejorar su situación, porque el 43% de los integrantes de la institución viven por debajo de la línea de pobreza", aseguró.

Aunque no quiso hablar directamente de presupuesto, Manini Ríos señaló que más allá del 90% se destina a retribuciones personales y éstas son "por lejos" las más bajas de todos los organismos dependientes del Estado.

En ese marco, señaló que su prioridad será mejorar las condiciones de vida de los militares, ya que la baja remuneración "es un desestímulo para el ingreso a la jerarquía más baja". Un soldado que ingresa al Ejército cobra un sueldo líquido de entre $ 9.000 y $ 10.000.

A su vez, el comandante anunció que llevará adelante una reestructura de equipamientos, de organización y de instrucción "sin perder de vista las múltiples funciones que cumple el Ejército". "Hoy por hoy sus hombres hacen más de 300 horas mensuales sin cobrar horas extras", remarcó.

Lealtades paralelas.

Manini Ríos dijo que el Ejército es uno solo "y no admite divisiones o lealtades paralelas" y rechazó las etiquetas dentro del Ejército. "Hay personas a las que le gusta etiquetar a la gente y ponerle un rótulo para simplificarlo. Dentro del Ejército si no se era masón, se debería ser Teniente de Artigas, del grupo tal o cual. No hay ni debe haber otra lealtad que la del Ejército", señaló. Según Manini Ríos, estos grupos "no tienen ninguna preponderancia" y "son cosas laterales".

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