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Noche de purpurina en la piel

Otra vez el clima acompañó. A diferencia de la primera jornada, ayer la calle Isla de Flores lucía rebozante de público desde, al menos, una hora antes de comenzar el espectáculo.

Desfile de Llamadas 2015. Foto: A. Martínez
Desfile de Llamadas 2015. Foto: A. Martínez
Desfile de Llamadas 2015. Foto: A. Martínez
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Desfile de Llamadas 2015. Foto: A. Martínez
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Desfile de Llamadas 2015. Foto: A. Martínez
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Desfile de Llamadas 2015. Foto: A. Martínez
Desfile de Llamadas 2015. Foto: A. Martínez
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Desfile de Llamadas 2015. Foto: A. Martínez
Desfile de Llamadas 2015. Foto: A. Martínez
Desfile de Llamadas 2015. Foto: A. Martínez
Desfile de Llamadas 2015. Foto: A. Martínez

El taller de Cachila es el lugar de reunión de “la 1080” y dos horas antes de arrancar el desfile, todo es corridas y nerviosismo. La comparsa, hija de la vieja Morenada, salía ayer a defender el primer puesto obtenido el año pasado.

Entre sus filas, Giannina Silva, nieta de Juan Ángel, “El Cacique”, recordado jefe de la Morenada, se preparaba para llevar la bandera de las grandes vedettes que supo tener la comparsa a lo largo de su rica historia. Para eso, la preparación es larga.

Antes de maquillarse y vestirse para ir a candombear por Isla de Flores, Giannina estudia muy bien cómo va a salir.

“Para mí esto es un rito. El día de las llamadas es un día de mucho nervio y adrenalina. Una no termina de acostumbrarse”, afirma la vedette, que desfila en las Llamadas desde niña.

“Capaz que no voy al concurso, capaz que no voy al desfile, pero las Llamadas no me pueden faltar”, añadió.

Ayer Giannina salió del canal, donde trabaja como movilera en el programa Algo Contigo, y se encerró para prepararse. “Yo hace un tiempo estoy trabajando con un grupo de profesionales de la moda para estar a punto para el desfile”, afirma.

“Por eso el maquillaje y el vestuario tienen su conexión. Es una base blanca, como quería Páez Vilaró, pero mantengo una línea bien candombera, como para no perder la esencia”, dijo Silva.

Blanco.

El año pasado, Carlos Páez Vilaró hizo su último desfile, por Isla de Flores. Detrás de él, su hija Agó lo acompañaba como siempre. “El solía decirme que quería ver a la comparsa de blanco y por eso, este año, C1080 sale de ese color”, cuenta la hija del artista fallecido hace casi un año.

Pero la comparsa de Cuareim, no solamente homenajea a Páez Vilaró con el color de sus trajes, sino que el espectáculo que presenta en el concurso del Teatro de Verano y en los tablados, está basado en la vida del artista.

“Esta muy bien resumida la vida de papá en una hora de espectáculo. Son 90 años muy intensos y muy bien vividos”, afirma Agó.

Colgá el tambor, viejo amigo, es la canción final de la actuación de la comparsa y es el momento en el que Agó sale a escena y pinta un sol, mientras la cantante Graciela Villar, interpreta el tema.

“Cuando pinto el sol, es como que mi padre me pasa la posta. Es decir, él deja la comparsa y quedo yo en su lugar”, cuenta Páez.

El sol, para Páez Vilaró, era un símbolo de unión entre blancos y negros y de eso habla Agó durante la actuación.

La relación entre Páez Vilaró y la familia Silva viene desde la infancia del pintor, quien se crió en el Barrio Sur, junto a Juan Ángel Silva, El Cacique, fundador de Morenada.

Desde el primer desfile de Llamadas, en el que participó la Morenada, Páez Vilaró salió por las calles del barrio a tocar el tamboril, junto a quienes consideraba sus hermanos.

“Yo siempre estuve con él en todas las Llamadas de mi vida, porque ya de chica mi padre me llevaba al conventillo. Y por eso tengo contacto con la raza negra desde que nací, por que papá me lo inculcó”, indicó Agó Páez, quien se mostró visiblemente emocionada.

“Por eso, para mí, esto es una responsabilidad, porque no solo es lo que yo mamé de chica, con papá, sino porque tengo que continuar con esta historia”, señala.

“Colgá el tambor, viejo amigo/ Colgá el tambor que es febrero/ Desfilaste en las llamadas/ En brazos del pueblo entero”, cantó “la 1080” a modo de despedida en su espectáculo de este año. El homenaje, reconoce a un hombre que fue pilar de un barrio y una comparsa y que vivió su vida rindiéndole tributo al tamboril.

DOS VEDETTES


Jessica Zunino y el arte del maquillaje


“Para mí las Llamadas son muy especiales. Yo vivo el día muy intensamente. La de hoy (por ayer) es mi noveno desfile”, cuenta la modelo y actriz Jessica Zunino.

“Es un momento hermoso lo que vivimos con los tambores”, asegura la joven que este año fue vedette de la comparsa Triniboa.

“El día de las Llamadas trato de dejarme la tarde libre, para poder prepararme sin problemas”, afirma. Uno de los temas que le preocupan más es el maquillaje. “Yo soy muy blanca y no tomo sol. Por eso me tengo que maquillar todo el cuerpo y para eso tengo que dedicar tiempo!, dice la modelo.

“Tres horas después que me pinto todo el cuerpo, me baño para sacar los excesos del maquillaje y quedar con un color que es bien natural”, afirmó Zunino.

Para la modelo, el desfile de Llamadas “es muy especial”. “Salir y ver toda la gente, cómo te aplaude y cómo te saludan y se quieren sacar fotos con uno es impresionante”, concluyó.

Ayer, Jessica se preparó en su casa y a las 22:30 horas, estaba pronta para comenzar el desfile con Triniboa,

la comparsa con la que sale este año. “Es una gente hermosa, me siento muy cómoda acá”, dijo antes de salir a candombear por Isla de Flores.


Clarisa Abreu  fuera de concurso


Clarisa Abreu era la única de las vedettes entrevistadas por El País que ya había desfilado por Isla de Flores, a la hora de ser entrevistada. “Fue un desfile distinto. Distendido”, afirmó la modelo, hermana del delantero Sebastián Abreu. Es que en este año, Clarisa salió en una comparsa que no compite por los premios. “Nos tocó cerrar la primera jornada, pero lo hicimos con mucho entusiasmo”, contó. El día de Clarisa fue más tranquilo que el de otros años, justamente por el hecho de no concursar. Dos horas antes del desfile de la agrupación, ya estaba en el local de reunión de la comparsa Kilembe, que se juntó en el Club Urreta.

“Fue un desfile divertido pero extraño”, contó Clarisa.

“Este año por un tema de tiempo salí desde el club. Me maquillé, me vestí y me peiné yo sola”, dijo Clarisa, quien afirmó para su vestuario tiene una diseñadora propia. “Es la misma persona que me confecciona los trajes para los desfiles del interior”, explicó la modelo.

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