UNA TRADICIÓN DE ESTOS TIEMPOS

Noche de la diversidad convocó a miles en 18

Marcha impulsó el reclamo de una ley integral de género.

La Marcha se sintió como una fiesta para muchos. Foto: Mateo Vázquez
La marcha no solo halla motivo en la diversidad sexual sino también la étnica, cultural o social. Foto: Mateo Vázquez

Con la consigna "Lucha y resistencia", miles de personas comenzaron ayer a la hora 20:00, una después de lo previsto, a recorrer 18 de Julio desde la Plaza Independencia hasta la Universidad de la República.

Entre una gritería festiva y las explosiones de fuegos artificiales, algunos manifestantes lucían llamativos y coloridos maquillajes, coronas de flores, pelucas o vestuarios casi bacanales, pero la mayoría de los asistentes iba vestida con ropas del diario vivir.

En la principal avenida, bajo un cielo encapotado, en una noche húmeda y con algunas lloviznas intermitentes, los vendedores ambulantes ofertaban la lata de cerveza a $ 90, mientras que en los minimercados céntricos la clientela habitual entraba en discusión con cajeros que se negaban a vender cualquier bebida alcohólica.

—¿Cómo no me van a vender si compro acá todos los días, qué tengo que ver yo con la marcha? —protestaba una señora que tenía en sus manos una caja de vino dulce.

—¿Por qué hacen eso si no se avisó en ningún noticiero? —se sumaba a la protesta un caballero que había agarrado una grappamiel.

—A 400 metros de una manifestación no se puede vender alcohol —se limitaban a responder los muchachos que atienden esos comercios.

Show y reclamos.

En las calles, además de las latitas, circulaban, pese a la prohibición, algunas botellas de cerveza y los envases tetrapak del vino de mesa, mientras la gente de variada edad, pero en su mayoría joven, poco a poco se encaminaba con alegría hacia el escenario levantado en el cruce con Eduardo Acevedo, bajo el papel picado que el viento primaveral mantenía por los aires.

Allí estaba planeado que se bailaría al ritmo de tambores y músicas diversas, como no podía ser de otra manera durante una marcha que año tras año es más concurrida y da lugar a que en su organización participen múltiples colectivos. Al de lesbianas, gais, bisexuales y personas transgénero (comunidad que en Uruguay comprende a unas 300 mil personas), también se han sumado organizaciones como Ovejas Negras, la Federación de Estudiantes Universitarios o la Red de Jóvenes y Adolescentes Positivos.

Si bien los manifestantes reclamaron por una ley integral trans y el reconocimiento formal de este colectivo por parte del Estado y de la sociedad, los organizadores volvieron a destacar que "no alcanza únicamente con un cambio normativo; si bien hemos avanzado hacia un marco legal que reconoce nuestros derechos y nos protege en algunos aspectos".

Para los colectivos involucrados en la marcha, la lucha debe darse por un cambio sociocultural.

"La discriminación se encuentra presente en la cotidianidad de las personas, es decir que todos los días pasamos por al menos una situación de discriminación basada en nuestra orientación sexual, expresión de género, identidad afrodescendiente, discapacidad o estado serológico. Vivimos en una sociedad que estigmatiza y excluye aquello que considera diferente", sostienen.

En septiembre de 2005, bajo la consigna "Porque sin diversidad no hay democracia", cientos de personas se reunieron en las calles para reivindicar y reconocer la diversidad en el país.

Fue entonces que se consagró la creación de la Coordinadora de la Marcha por la Diversidad y su primera marcha como tal, aunque ya a principios de la década de 1990 hubo adelantados en eso de manifestarse a favor de una diversidad que con el tiempo dejó de ser comprendida únicamente desde una dimensión sexual.

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