ERNESTO TALVI

"Si no baja el gasto del Estado podemos ir de ajuste en ajuste"

El director académico del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) opina que el ajuste fiscal pudo ser evitado y aunque entiende que el gobierno actuó responsablemente al decidirlo, advierte que no planteó con sinceridad la situación y que debería comprometerse a bajar impuestos cuando la situación económica se revierta. El ajuste, advierte, es recesivo.

Ernesto Talvi: "La gente no sabe que es un ajuste fiscal". Foto: Francisco Flores.

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JUAN PABLO CORREA12 jun 2016

Para Talvi, se impone aprobar una ley de responsabilidad fiscal, prohibir el ingreso de funcionarios a la administración pública por seis años y profesionalizar las empresas estatales para que no se transformen en un botín político. Talvi también habla de los “Encuentro Ciudadanos” de Ceres.

—¿Qué opina de cómo quedó diseñado el ajuste fiscal?

—Este ajuste fiscal hubiera sido absolutamente innecesario de haberse manejado responsablemente las finanzas del Estado y las empresas públicas en el período anterior, de haberse ahorrado en el período de "vacas gordas" para los de "vacas flacas". Se hubiese podido dar a las familias y las empresas alivio fiscal en vez de ajuste fiscal. Se está actuando responsablemente frente a una situación muy comprometida que se heredó del gobierno anterior. Tenemos discrepancias. Lo hubiéramos hecho muy distinto. Creo que la percepción que hay es que este ajuste se hace para que todo quede como está. La gente sabe qué es un ajuste fiscal, por más que se usen eufemismos. Lo siente todo el mundo y no solo aquellos a los que les suben los impuestos. Los que son más gravados prescinden de trabajadores en las empresas o prescinden de ciertos servicios domésticos generales, o deprimen su gasto, deprimen su inversión y deprimen el nivel de actividad. Entonces todo el mundo lo sufre y está preocupado por el ajuste.

—¿Qué se debió haber hecho?

—Algo que no se hizo. No se dijo la verdad en el tema del ajuste. Se podría haber dicho; "Señores, nos comprometimos a no subir los impuestos, pero lamentablemente las circunstancias han cambiado, Brasil está en la peor depresión en cien años, los precios de las materias primas están por el piso, las compras de China están cayendo a razón de 15% anual, Argentina está estancada, estamos en un contexto muy complicado. Tenemos que aumentar a pesar de haber prometido lo contrario, pedimos disculpas por tener que hacerlo". Pero aparte de eso hay que ofrecer un propósito de enmienda por los errores que se cometieron en el pasado y ofrecer un porvenir. Esto está totalmente ausente. El propósito de enmienda para mí tiene que tener dos elementos mínimos. Primero, que este aumento de impuestos va a ser temporario, que apenas las dificultades se disipen se va al nivel de impuestos que había previo al ajuste porque los bolsillos de los contribuyentes ya no aguantan más. Segundo, que el gobierno debería convocar a todos los partidos para darse una ley de responsabilidad fiscal que nos permita, como le permitió al gobierno socialista de Chile, ahorrar en tiempos de bonanza para usar las reservas en tiempos de dificultades.

—¿Qué le parecen las ideas de la oposición que quiere que solamente se recorten gastos?

—Son propuestas que pueden sonar muy bien y se hacen listas muy grandes, pero no suman. Se dice que vamos a bajar los sueldos de los legisladores. Nadie dice que los legisladores no contribuyan, pero la cuenta da US$ 2,5 millones. Está propuesto parar el Antel Arena. Si se para la obra, hay que pagar multas, pagar los contratos que uno no cumplió. Entonces, como máximo dará US$ 60 millones por una sola vez. Y el gobierno precisa entre US$ 500 millones y US$ 600 millones. El gobierno decidió fundamentalmente aumentar impuestos, postergar gastos y prometer algunas reducciones que están en el aire. Ceres propuso la ley de responsabilidad fiscal en 1999. No tuvimos mucho eco, pero ahora ya la propusieron el doctor (Luis) Lacalle Pou, el doctor (Pedro) Bordaberry y el doctor (Pablo) Mieres. Así que es una oportunidad espectacular que tiene hoy el gobierno para que cuando venga la próxima bonanza, ahorrar para que no nos veamos en la necesidad cada vez que hay problemas de hacer ajustes fiscales en plena recesión o con presiones recesivas. Entraron a la administración 44.000 personas....

—El gobierno argumenta que ingresó personal para la educación, la salud, la seguridad...

—En la administración anterior entraron 24 personas por día de lunes a domingo, feriados y vacaciones. Nos cuesta US$ 500 millones por año y es algo que no se ha traducido en mejores resultados para la ciudadanía. En la educación gastamos mucho más, el doble, pero los resultados han empeorado; en seguridad gastamos el doble y se han triplicado las rapiñas y los homicidios se han multiplicado por 60%. Las narcomafias se han instalado en el país. Entonces lo que nosotros decimos es que el gobierno tendría que decir que no se van a reponer vacantes por los próximos seis años. Eso implica que cada año por jubilación o fallecimiento se van 8.000 personas de la administración. En seis años volveríamos a los niveles previos que teníamos en la administración anterior, en el 2010. Y eso nos ahorraría US$ 550 millones por año de gasto. Y lo otro que propusimos fue que se convocara a los partidos para constituir una comisión pluripartidaria para hacer una selección de personas con probada idoneidad para la gestión de organizaciones complejas, como son las empresas públicas. Esa lista de personas que esta organización prepararía sería elevada al presidente para que luego este designe a esas personas en los directorios de todas las empresas de manera de profesionalizar y despolitizar la gestión. Esto es fácil, se puede hacer ya, no precisa de reforma constitucional. Entre la no reposición y con esta medida de profesionalización de las empresas, tendríamos US$ 1.000 millones de ahorros.

—¿El monto del ajuste alcanza?

—Mi impresión es que si no se hace esto que acabamos de decir, si no se anuncia una reducción importante en materia de reducción de gastos, yo creo que no va a alcanzar y vamos a tener que andar de ajuste en ajuste. Uno sube los impuestos con la pretensión de recaudar, pero después la gente reacciona reduciendo el consumo, las empresas invirtiendo menos y la recaudación cae. Por eso es que nunca debimos habernos puesto en la posición de tener que hacer ajustes fiscales cuando hay presiones recesivas. Uno puede evitar presiones recesivas si ahorró antes para poder hacer lo que está haciendo ahora Chile, bajar impuestos para bajar la presión a las empresas y a las familias para aumentar el gasto en infraestructura y poder emplear en obra pública a la gente que quedó cesante de la construcción.

—Hay quienes dicen que la economía se quedó sin motores.

—Sí, porque el motor de crecimiento de la década de bonanza fue fundamentalmente una situación inédita en los últimos 60 años, nada más. No digo que no hubo aciertos, los hubo. El Plan Ceibal fue un gran acierto. El cambio en la matriz energética fue un gran acierto. La estrategia como país creo que dependió demasiado del viento a favor. Necesitamos crecer por nuestra propia fuerza. Tenemos que tener una estrategia de inserción a las corrientes globales de producción, comercio e inversión de las que estamos totalmente ausentes. Comprendo las restricciones políticas, pero ya la excusa del Mercosur deja de ser tal porque el sector privado de Brasil ya abandonó las posiciones proteccionistas, porque siente que están quedando tremendamente aislados del mundo y están entre bambalinas negociando con Estados Unidos.

Por ahora descarta entrar en la política.

El expresidente Jorge Batlle quiere que Talvi sea candidato colorado. Ya lo quiso de ministro de Economía en 2002. Pero Talvi prefiere concentrarse en los "Encuentros ciudadanos" que Ceres está organizando en todo el país para llevar propuestas a la sociedad civil y recibir ideas. "El doctor Batlle está en todo su derecho de expresar su deseo. Yo tengo un gran aprecio por el doctor Batlle. Pero yo controlo todavía, por suerte, mi vida. Entonces Ceres tiene que hacer esto desde donde está, que es una posición de independencia y libertad y distancia de la política para poder hablarle al ciudadano sin ningún partido detrás y sin pedirle nada", sostiene.

"Decidimos hacerlo porque pensamos que compartir nuestras propuestas y nuestros conocimientos con las elites no alcanza. Entonces decidimos que lo vamos a compartir con los ciudadanos comunes, no a través de los medios de comunicación que sirven y mucho, sino directamente con ellos. Nos propusimos recorrer todo el país en los próximos dos años y los barrios de Montevideo para acercarnos a los ciudadanos, democratizar nuestro conocimiento, contarles nuestros sueños por un Uruguay posible y mejor pero no basado en utopías sino en propuestas concretas", explica. "Lo que queremos es movilizar la opinión pública, elevar el nivel de conciencia de la gente para que exija por los canales cívicos institucionales —que son muy maduros en el país— que quiere estos cambios".

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