Exmilitar inculca el amor a los caballos en Cerro Largo

Niños tienen escuela de polo y equitación

La paciencia con los más chicos para enseñarles a equilibrarse sobre el lomo de un caballo y la habilidad necesaria para instruir también a los mayores y a quienes tienen síndrome de Down, es el desafío de un cerrolarguense que solidariamente quiere enseñar a querer a este animal.

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Los niños aprenden a conocer "todo sobre el caballo". Foto: N. Araújo

La escuela "La Maragata" es un emprendimiento del teniente coronel (r) Carlos Melo, quien una vez que pasó a situación de retiro comenzó a poner en práctica uno de sus mayores sueños: el de enseñar a los niños de la ciudad a andar a caballo, hacerles conocer todo sobre el animal y desarrollar el salto, la equitación y el polo, actividad esta última que es la especialidad del instructor. Junto a la selección del Ejército, Melo logró ser campeón sudamericano de Polo Militar, una especialidad desarrollada en el Parque Osorio-Tramandaí, en la República Federativa del Brasil, en el año 2010.

Al jubilarse, Melo adquirió una chacra cercana a la capital arachana. En ella armó la infraestructura necesaria para comenzar a enseñar. Llevó caballos mansos, sillas de montar e inició la escuela. Todo comenzó con niños. "Les enseñamos a los más chicos lo imprescindible del cuidado del animal, luego a equilibrar sobre el lomo del caballo, a hacer los giros y a frenar. Luego de algunas horas de práctica, siempre de acuerdo a la evolución, se comienza a poner obstáculos, ya sea pasar cañadas, o trotar hasta llegar a hacerlos galopar", sostuvo.

El militar retirado habló también de personas mayores que se han enterado de su escuela. "No solamente niños vienen a tomar clases, sino que nosotros hemos instruido a personas mayores a montar; sabido es que en las ciudades hay muchas personas que tiene afición y apego al caballo pero que por no contar con las posibilidades de estar cerca del animal y por no tener quién les enseñe, nunca llegan a realizar su sueño".

Comentó, además, que en las últimas horas lo visitó una niña con síndrome de Down. "La pequeña quedó fascinada con el caballo, incluso luego pidió para alimentarlo y tuvo la posibilidad de racionarlo, además de andar más de una hora, asistida por mí y por mis hijas", señaló. Pilar y Valentina son sus dos hijas, quienes practican el polo de una forma ya profesional y le ayudan en sus tiempos libres. Escula de polo y equitación

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