TLC CON CHINA

Nin: "Con el Mercosur se perdieron 105.000 puestos"

El canciller relativizó impacto laboral de un TLC con China.

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Nin Novoa explicó al Parlamento el alcance de negociaciones con China. Foto: F. Flores

El ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, relativizó la pérdida de puestos de trabajo que se estima implicaría la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China y puso como referencia los que se eliminaron con la firma del Mercosur.

Un informe oficial concluyó que de firmarse un TLC con China, Uruguay perdería 35.000 empleos, especialmente en el área textil. El dato encendió la alarma de la central sindical y planteó cautela entre algunas autoridades. Sin embargo, la semana pasada, al comparecer ante la comisión de Asuntos Internacionales del Senado, Nin Novoa señaló: "Se dice que los sectores eventualmente perjudicados pueden ser la industria textil, la vestimenta y el calzado. Y es cierto, pero son 35.000 personas; por lo menos eso es lo que figura en el informe del Ministerio de Industria, Energía y Minería". Luego de realizar una intervención fuera de micrófono —según consta en la versión taquigráfica— el canciller consignó que "en 1991, con el Mercosur, se perdieron 105.000 puestos de trabajo".

Según el informe de gobierno que fue citado por el senador Luis Lacalle Pou en la comisión la mano de obra afectada alcanzaría a más de 1.000 personas del calzado, 6.700 de la vestimenta, casi 1.000 en ropa de cama y 1.400 en el sector textil. Luego hay 4.500 trabajando en la industria del plástico, 4.000 en químicos, casi 1.000 en cerámica, 3.500 en el área automotriz, 2.500 en el papel y 7.000 en el sector metalúrgico.

"Entendemos que hay que cuidar todas esas sensibilidades, y vamos a hacerlo, vamos a apoyar a esos sectores para tratar de que puedan reconvertirse", apuntó Nin Novoa. De todas formas dejó en claro que no hay ninguna certeza sobre la firma de un TLC con China.

Estrategia.

La estrategia planteada por el gobierno tuvo como primer paso hacer un pedido formal a Argentina y a Brasil sobre la posibilidad de firmar un TLC con China. "No ha habido respuesta hasta ahora", dijo el canciller en varias oportunidades en la reunión, dejando por tierra las expresiones que tuvieron autoridades de esos países al respecto.

En paralelo se le envió a China un documento con los términos de referencia de lo que se negociaría, algo que tampoco obtuvo respuesta del país asiático. "Una vez que tengamos la aceptación, la modificación o un resultado en cuanto a los términos de referencia, vamos a plantear formalmente a los países vecinos del Mercosur si están de acuerdo en actuar junto con nosotros, en negociar por separado, en ir con aquiescencia o sin ella", dijo.

Las áreas de negociación que plantearon son: trato nacional y acceso al mercado de bienes, reglas de origen, facilitación del comercio y cooperación aduanera, defensa comercial y prácticas desleales de comercio, medidas sanitarias y fitosanitarias, obstáculos técnicos al comercio, inversión, comercio transfronterizo de servicio, comercio electrónico, compras públicas, política de competencia, propiedad intelectual, normas laborales, medioambiente, cooperación, comercio y género, pequeñas y medianas empesas, coherencia regulatoria, transparencia y lucha contra la corrupción, administración del acuerdo, solución de controversias, excepciones generales y disposiciones finales.

"No sé qué nos va a contestar China respecto a muchas de estas disposiciones, quizás en algunos capítulos nos digan que no les interesa", aclaró el canciller y agregó: "Quizás pueda tener algunas dificultades con algunos temas, pero lo analizaremos en su momento".

El ministro de Economía, Danilo Astori, ha expresado que el interés de China es negociar a nivel del Mercosur y no un acuerdo bilateral. Nin Novoa dijo que "si el presidente de la segunda potencia mundial dice que está interesado en un tratado de libre comercio con Uruguay, eso alcanzaría para convencernos de que efectivamente quiere hacerlo. Podría haber puesto otro estilo en su contestación u otros términos que pudieran hacer evadir esa decisión o, incluso, expresarla de una manera más ambigua. Sin embargo, es bien claro".

Además planteó que "si dos presidentes se juntan para trabajar en aras de firmar un tratado en el 2018, me parece que todos —del presidente para abajo— tenemos que trabajar con ese objetivo, y eso es lo que estamos tratando de hacer".

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