PERFIL

Netto, entre el "nuevo Varela" y la sombra de "Cantinflas"

Mujica le pidió a Vázquez que lo mantuviera como presidente de la ANEP.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La ministra Muñoz recibió ola de críticas por comparar a Netto con Varela. Foto: F. Ponzetto

"¡Ahí está el detalle! Que no es ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario". La frase pertenece a Mario Moreno "Cantinflas". Su personaje se caracterizaba por hablar mucho y decir poco, o a veces nada. La diputada Graciela Bianchi contó que al presidente de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Wilson Netto, los alumnos le decían "Cantinflas" por la forma en que dictaba sus clases.

Bianchi era directora del liceo Bauzá cuando Netto se desempeñaba allí como docente. Y no es la única que, mientras la ministra María Julia Muñoz lo compara con José Pedro Varela, lo equipara al gran actor mexicano. "Llegó Cantinflas", dijo el año pasado un referente sindical a un grupo de periodistas cuando arribaba Netto a uno de los tantos encuentros que tuvieron ante la Comisión de Educación de Diputados.

Netto es profesor de Física egresado del Instituto de Profesores Artigas (IPA). Empezó a dar clases en 1984. Dictó Física, Física Técnica, Física Electrónica y Teoría Electromagnética en la UTU; también trabajó en algunos liceos (tanto públicos como privados). En 1997 fue designado director del Departamento de Física del Instituto Técnico Superior (ITS). Concursó una vez para inspector, pero perdió. Nunca fue director y tampoco pugnó para serlo. En 2005, cuando el Frente Amplio llegó al poder por primera vez, empezó su ascenso político.

Las versiones sobre cómo fue su trayectoria como docente son dispares. Hay quienes dicen que faltaba mucho y que los estudiantes se solían quejar porque no se le entendía. Más allá de lo que expresa Bianchi, la presidenta de la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes), Virginia García Montecoral, declaró que Netto "no solo no es un nuevo Varela, sino que sería bueno que se empiece a averiguar cómo era cuando trabajaba como docente".

Otros, sin embargo, dicen que era "buen docente", y que justamente esto fue lo que llevó a que lo designaran director del Departamento de Física. Al menos entre los profesores de esta materia Netto sí era una persona respetada. Incluso hay quienes sostienen que en ese entonces era "un referente" —y los que declaran esto no suelen apoyar ninguna de sus decisiones al frente de la ANEP.

En 1992 fue miembro del tribunal del concurso para los profesores que pugnan por cargos efectivos, y llegó ahí elegido por los propios participantes. Hay algo en que coinciden casi todos: Netto es muy simpático. "Siempre está sonriente, saluda a todo el mundo y cuando le planteás algo te dice que sí; aunque después haga todo lo contrario", sostiene un excompañero de trabajo.

En las ruedas de prensa Netto mira a los ojos a cada periodista y lo saluda con un apretón de manos. Sin importar lo comprometida que sea la pregunta no pierde la sonrisa, pese a que después se vaya por las ramas y no conteste. Cada respuesta dura cinco minutos o más. Su capacidad para convencer, dicen, fue lo que le sirvió para llegar bien arriba en el gobierno de la enseñanza.

No era reconocido en sus años de docente como alguien particularmente ligado a la izquierda. De hecho, su participación sindical era mínima, aunque estaba afiliado a la Asociación de Funcionarios de UTU (Afutu). Y, por esto, cuando el FA llegó al poder en 2005 su nombre no fue el primero que se manejó para dirigir la Universidad del Trabajo.

La izquierda ganó y le pidió a Afutu que presentara un nombre para el cargo de director general. El sindicato, que estaba dividido, no lograba ponerse de acuerdo. Una parte proponía a alguien, la otra lo vetaba, y viceversa. Luego de un intenso debate, descubrieron que había una persona que podía conformar a todos, no porque los entusiasmara especialmente, sino porque no les generaba dolores de cabeza. Así Netto llegó a ese puesto, al que la misma Afutu luego le pidió la renuncia.

Asumió como director general en 2005. Sobre cómo se comenzó a vincular con el MPP, una fuente señaló: "Fue una vez a un acto en Piedras Blancas y ahí conoció a (Lucía) Topolansky. A partir de ahí empezó a relacionarse con el Pepe".

Netto convenció a José Mujica sobre la importancia de la UTU para formar a los jóvenes en oficios que luego les sirvieran para desarrollarse en la vida. Y así el exmandatario se enamoró de esa universidad. Tanto que quiso darle autonomía, algo que fue vetado por la coalición de izquierda y que según él implicó el "mayor fracaso" de su gobierno. Tanto que abrió una institución en el terreno donde tiene su chacra. Y tanto que en 2012, cuando debió elegir a alguien para dirigir la ANEP, sin siquiera dudarlo, lo designó a Netto.

La primera administración de Netto, hasta 2014, fue tímida. Se limitó a seguir los lineamientos que se habían marcado de antes. No hubo cambios, porque tampoco había presupuesto como para llevarlos adelante. Cuando Tabaré Vázquez ganó la segunda presidencia, el exsubsecretario de Educación, Fernando Filgueira, uno de los redactores del programa de gobierno del FA, y por tanto uno de los encargados de marcar el rumbo para el mentado "cambio de ADN", le presentó tres nombres para ocupar el cargo de presidente de la ANEP. Ninguno era el de Netto.

El nuevo padre de la educación laica, gratuita y obligatoria, en palabras de la ministra Muñoz, fue el único cargo que pidió Mujica (principal senador de la agrupación del FA más votada en la pasada elección) para esta administración. Y Vázquez, tras conocer personalmente a Netto, aceptó de buenos modos.

A partir de ahí dejó de tener una participación tan tímida. Dicen que tuvo que ver en la decisión de Vázquez de sacar a la oposición del Consejo Directivo Central de la ANEP. Desmanteló el plan ProMejora, del exconsejero blanco Daniel Corbo que había logrado modestos, pero mejores resultados que otros planes. Y se resistió al marco curricular común, al punto de amenazar a la ministra con irse de una conferencia de prensa si Filgueira seguía hablando del tema, eje de las políticas de educación que el exsubsecretario pregona. Netto ganó la pulseada y Filgueira se tuvo que ir.

También trató de imponerse ante el sindicato con resoluciones: rechazando el estatuto docente y llamando a descontar todos los días de faltas, sin importar si estos son para que los profesores rindan algún examen; e instando a que los jóvenes no puedan salir de las instituciones, sin importar si tienen horas libres. En ambos casos debió dar marcha atrás.

Netto quiere evitar la deserción de los alumnos. Impulsó un plan de territorialidad, poniendo referentes zonales que se encargan de seguir caso a caso. E instauró un programa informático para rastrear a los jóvenes. Su objetivo es cumplir con la promesa de Vázquez de que un 100% esté en el sistema educativo y que un 75% logre promover en Secundaria. El problema, señalan sus detractores, es que esto se hace más allá de lo que lleguen a aprender. ¡Ahí está el detalle!

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)