Desaparecieron las mallas y carteles que anunciaban el peligro reinante

Murallón y cabina del ex Cine de Malvín perduran ruinosos

El murallón de la playa Malvín, a la altura de la rambla y Michigan, sigue presentando una situación ruinosa, al igual que una especie de parador que, en realidad, fuese la cabina desde donde se hacían las proyecciones cinematográficas sobre la histórica pantalla al aire libre.

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En tarde nublada y ventosa así se veía el muro y la cabina del ex cine playero. Foto: A. Martínez

El ex Cine Auditorio Malvín se había inaugurado en 1927 y resultó modernizado entre 1944 y 1947. En la misma finca funcionó la boletería, por lo menos hasta mediados del siglo XX. Hacia 1980, cuando se reimplantó la moda del cine a orillas del mar, ya no se cobraba entrada pero aún se mantenía la sala del proyectorista.

El mal estado de toda la explanada obligó a que la Intendencia de Montevideo colocara en 2012, entre postes de madera, un alambrado de seguridad, para impedir el ingreso. Un cartel advertía: "Prohibido ingresar. Peligro de derrumbe".

A fines del 2014, como lo documentó El País, la malla de alambre se encontraba deteriorada, y debajo del techo de la edificación pernoctaban personas que no eran veraneantes.

El Día de las Playas, el 8 de diciembre, el edil nacionalista Edison Casulo presentó un pedido de informes acerca de las ruinas y el riesgo que suponía el desprendimiento de revoques y piedras para quienes pasearan por el lugar (por la explanada o las arenas) o invadiesen la vieja cabina.

La primera respuesta oficial, emitida el 26 de diciembre de 2014 dice que "el proyecto de reparación del muro de contención, aún se encuentra a estudio de los lngenieros del Servicio de Estudios y Proyectos Viales, Expediente N° 3280-01 5282-11".

En cuanto al cerco de seguridad, los técnicos explican que "el Servicio de Planificación Gestión y Diseño repuso dos veces el mismo, mediante contrato genérico de reparaciones en Rambla. El tejido fue vandalizado y en este momento este Servicio no dispone de contrato abierto para la reparación del mismo". Lo informado pasó a la división Espacios Públicos y Edificaciones de la comuna.

El 18 de febrero de 2015, según lo solicitado al Servicio de Estudios y Proyectos Viales, se realizó el proyecto de las obras que deben ejecutarse en la Rambla OHiggins entre Michigan y Rimac.

El costo estimado asciende a cinco millones de pesos, unos 190 mil dólares, incluidos el IVA, las leyes sociales y los imprevistos. El 20 de febrero el expediente pasó a Vialidad. El pasado 9 de marzo, desde la División Espacios Públicos y Edificaciones de la Intendencia "se destaca, que se procurará hacer las obras, en la medida que se asignen los rubros presupuestales para tal fin".

Lo actuado fue elevado finalmente al departamento de Acondicionamiento Urbano.

Actualidad.

Además de la caída de revoques en torno a la pequeña construcción de frente a la rambla, y de la desaparición de ladrillos y una parte de la corteza pétrea del murallón, una ostensible rajadura de este se observa a simple vista, a la altura de la ex cabina de exhibición de films. Sobre la explanada, junto a restos de revestimientos hay trozos de botellas de vidrio, un vetusto sartén renegrido, un aparato que parece haber sido un termotanque, residuos varios, pastos crecidos, y prendas de vestir debajo de una de las dos rinconadas de la finca, que tiene cerradas sus puertas pero no una de las ventanas.

Aunque nadie ha comunicado que la zona dejó de ser riesgosa, no queda ni un hilo de las mallas de alambre que estuvieron estiradas para cerrar el paso, ya sea a través de las escaleras o de la explanada.

Tampoco perdura o se repuso una sola señalización que indique el peligro de derrumbe. Solo permanecen dos postes de madera de aquellos colocados hace unos tres años por las autoridades departamentales.

Esperan rubros y faltan vallas.


En un lugar emblemático de Malvín, técnicos de la IMM efectuaron un peritaje y se proponen obras si aparecen los rubros. Pero no se han dado detalles del proyecto ni repuesto el perímetro de contención en una zona peligrosa por derrumbes.

QUEJAS DE GUARDAVIDAS.


Inquietud por reloj tarjetero.


En la moción que la Junta Departamental envió a la Intendencia de Montevideo con carácter urgente, en diciembre de 2014, a solicitud del edil nacionalista Edison Casulo se denunciaba y consultaba no solo por la necesidad de medidas de protección para los paseantes y obras de mantenimiento en la zona del ex cine al aire libre de la playa Malvín, sino también por el traslado del reloj en donde durante la temporada estival los guardavidas deben marcar tarjeta de entrada y salida. Este se halla adentro de la construcción vandalizada, sin gabinetes higiénicos y en un lugar que el gobierno comunal definió en riesgo de derrumbe. Casulo propuso que los trabajadores municipales puedan usar los baños y documentar su presencia en el cercano Centro Cultural Alfredo Moreno, administrado por la asociación civil La Gozadera, o en el más cercano Centro Comunal 7 de la calle Aconcagua. Hasta ahora se le ha respondido que la inquietud por la relocalización del reloj debe hacerse al Sector de Deporte y Recreación, Secretaría Educación Física.

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