UN TESORO ESCONDIDO

Un mural de Manuel Pailós salió de atrás de una pared de yeso

Copropietarios de un edificiode Villa Biarritz costearon la restauración.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Los restauradores trabajan en el edificio de la calle Leyenda Patria. Foto: Fundación Torres García

Manuel Pailós pintó tres murales en edificios de Pocitos y Punta Carretas. Hasta hace poco parecía que solo uno había sobrevivido al paso del tiempo, en una construcción ubicada en la calle Sarmiento. Pero fue descubierto otro, en parte deteriorado, después de quitarse una pared de yeso en el pequeño hall del Edificio 7 de Setiembre —de Villa Biarritz—.

Los apartamentos quedaron terminados en 1959, fecha que también figura en la obra firmada por Pailós, creada en forma gratuita a raíz de su amistad con el constructor Caballero y el arquitecto San Vicente Russo, artífices del edificio.

Andy Beszkidnyak, uno de los copropietarios impulsor de la restauración del mural, contó a El País que la dueña anterior del apartamento en donde él reside hace 7 años le habló acerca de la existencia de la pintura "pero sin mayores detalles ya que el mismo estaba casi olvidado".

Sin embargo, no bien Beszkidnyak comenzó a asistir a las asambleas, en cada una de ellas "religiosamente al final se trataba el tema del mural. Se hablaba largo rato, de cómo cada uno lo recordaba, cómo estaría conservado y si valdría la pena descubrirlo, restaurarlo o venderlo".

Finalmente, en la asamblea de copropietarios desarrollada a fines de 2015 se votó desmontar la pared de yeso que fue colocada 16 años atrás. Según con qué se encontraran evaluarían entonces qué hacer.

En principio se pidió asesoramiento al arquitecto Mauricio Luchessini, quien hizo un estudio de la pared de yeso y definió la mejor manera de sacarla. "Para eso contrató a técnicos que cuidadosamente la retiraron para no dañar el mural. Con éste a la vista, la comisión del edificio entró en contacto con el Museo Torres García y solicitó otros presupuestos en plaza, así como cotización para extraerlo y venderlo. Con la información recabada, se llamó a una nueva asamblea para presentarla, analizarla y votar otra vez. Por mayoría absoluta se aprobó la restauración", recordó Beszkidnyak.

Una vez cotejadas las opciones, eligieron a un equipo de restauradores del Museo Torres García compuesto por Matilde Endhard, Federico Méndez y Gustavo Serra. Los tres tienen vasta experiencia y participan en la reconstrucción de los murales de Joaquín Torres García destruidos en el incendio del Museo de Rio de Janeiro, en1978.

Patologías.

Uno de los restauradores, Federico Méndez, explicó a El País que se encontraron con una obra recuperable, aunque afectada por diversas causas. Arriba, a la izquierda, gran parte de la pintura se había perdido por el agua proveniente de un caño roto del piso superior, ya arreglado. En los costados y en la parte de arriba del mural existían salpicaduras por efecto de la pintura aplicada en paredes y el cielo rraso. La fijación de la pared de yeso provocó además gran cantidad de agujeros, y lo peor era un toma corriente "que atravesaba hasta la mitad del mural con la canaleta del ducto que llevaba la energía".

Detalles.

La restauración llevó aproximadamente un mes, trabajando de lunes a viernes de 8:00 a 13:00 horas, con luz artificial pero aprovechando también la proveniente del panel vidriado de la entrada al edificio. Los trabajos que pusieron a nuevo la obra de Pailós costaron US$ 4.500, cifra cubierta por los copropietarios.

"Luego de la limpieza general se procedió a la fijación de zonas de craquelado y desprendimientos. Después se aplicó una capa de barniz sobre toda la superficie y se actuó encima de esa capa, de manera que toda la intervención es reversible. Luego se rellenaron todos los faltantes de pintura y agujeros con resane, mezcla de tiza con cola animal, hasta llegar al nivel de la superficie del mural", detalló Méndez.

"Las grandes superficies fueron pintadas con guache y luego barnizadas, y los retoques finales con resina de restauro. Por último se aplicó un barniz semimate con filtro ultravioleta para emparejar el brillo y proteger la pintura".

De Galicia al taller de Joaquín Torres García.

Manuel Pailós (1914-2004) nació en Galicia y a los 4 años de edad su familia migrante lo trajo a Uruguay, en donde adoptaría la ciudadanía legal.

Estudió en el Círculo de Bellas Artes con los profesores Guillermo Laborde y José Cúneo. Entre 1942 y 49 aprendió con Joaquín Torres García. Formó parte del famoso y fructífero taller que fundara dicho maestro, y allí dio clases hasta 1967.

Además de pintor fue ceramista y escultor, ganando en 1968 el premio del Salón Nacional de Artes Plásticas. Recibió el último galardón en 1996: el "Premio Pedro Figari", otorgado por el Banco Central del Uruguay.

Pailós intervino en todas las exposiciones colectivas realizadas por el grupo del Taller Torres García en Montevideo y otras ciudades de América del Sur, Estados Unidos y Europa. Obras suyas están en los museos Nacional y Municipal de Bellas Artes, y en colecciones privadas de varios países.

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