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Multitud marchó por asesinato en San José; autores a prisión

Descartan episodio de sicariato; fue un arrebato que terminó en homicidio.

Marcha en San José de Mayo por asesinato de Susana Odriozola. Foto: Fernando Ponzetto
Marcha en San José de Mayo por asesinato de Susana Odriozola. Foto: Fernando Ponzetto
Marcha en San José de Mayo por asesinato de Susana Odriozola. Foto: Fernando Ponzetto
Marcha en San José de Mayo por asesinato de Susana Odriozola. Foto: Fernando Ponzetto
Marcha en San José de Mayo por asesinato de Susana Odriozola. Foto: Fernando Ponzetto
Marcha en San José de Mayo por asesinato de Susana Odriozola. Foto: Fernando Ponzetto
Marcha en San José de Mayo por asesinato de Susana Odriozola. Foto: Fernando Ponzetto
Marcha en San José de Mayo por asesinato de Susana Odriozola. Foto: Fernando Ponzetto
Marcha en San José de Mayo por asesinato de Susana Odriozola. Foto: Fernando Ponzetto
Marcha en San José de Mayo por asesinato de Susana Odriozola. Foto: Fernando Ponzetto
Marcha en San José de Mayo por asesinato de Susana Odriozola. Foto: Fernando Ponzetto
Marcha en San José de Mayo por asesinato de Susana Odriozola. Foto: Fernando Ponzetto

El asesinato de Susana Odriozola despertó un sentimiento de indignación colectiva en San José de Mayo. Anoche más de 4.000 personas participaron de una marcha por el centro que culminó ante la Jefatura de Policía local.

Los investigadores policiales concluyeron que el crimen ocurrió en un "intento de arrebato" y que en el forcejeo "se disparó el arma". Negaron que el asesinato fuera por encargo y que tuviera relación con la actividad profesional de la víctima o de la de su hermana, la jueza penal María Noel Odriozola.

La movilización convocó más vecinos que los actos de las últimas campañas electorales y representa a una cantidad similar a la que entra en el estadio Casto Martínez Laguarda, el principal recinto deportivo de la ciudad.

Tal como pedía la convocatoria, no se vio ni una bandera. Entre la gente había personas de todos los orígenes y posiciones sociales. En silencio, abogados, comerciantes, funcionarios públicos, directores de la Intendencia, el senador Carlos Camy, tres ediles del Frente Amplio y varios dirigentes de los partidos Nacional, Independiente y Colorado, juntos recorrieron el centro de la ciudad.

Los compañeros de trabajo de Odriozola se reunieron en el Juzgado donde trabajan y salieron todos juntos. No estaban todos. A esa hora todavía había algunos que seguían trabajando en la resolución del caso.

Una de las funcionarias, la más cercana a la mujer asesinada, dudó en ir al Juzgado a desempeñar su tarea en un caso que le tocaba tan de cerca. De hecho, el día antes le pidió a un compañero que la cubriera. Sin embargo, se arrepintió a último momento y fue parte del proceso judicial en medio de tanto dolor.

La marcha se produjo en el preciso momento en que el jefe de Policía, Williams Martínez, ofrecía una conferencia en la Jefatura. El jerarca hablaba y se sentían los aplausos que arrancaba la proclama leída por la comerciante Valeria Hernández, primera promotora de la movilización.

"Salimos a la calle cansados por el miedo. Salimos a exigir que las penas sean duras y que nuestra Policía tenga mayor control de su accionar y más libertad de acción. Exigimos que nuestros derechos sean valorados más que los del malviviente. Hoy exigimos vivir en el San José de nuestra niñez", decía la proclama.

Mientras tanto, el jerarca policial seguía explicando las características de la investigación y los resultados alcanzados. Consultado sobre la movilización popular, Martínez dijo que "lo único que genera en nosotros es redoblar los esfuerzos para continuar siendo lo más eficientes posibles".

La audiencia judicial se produjo en medio de una tensa calma. La Policía realizó un cierre preventivo de varias cuadras alrededor del Juzgado. No obstante, a una cuadra un grupo de familiares de los detenidos les hacía "el aguante". Eran dos mujeres y tres niños, uno de ellos un pequeño bebé. De vez en cuando aparecían algunos jóvenes que llegaban en moto, se sentaban en las sillas de un comercio un rato y se iban.

Fallo.

El pedido de procesamiento del fiscal de San José, Alfredo Ruiz, señaló que la confesión del indagado César Ferreira, que terminó siendo procesado como coautor de homicidio, con antecedentes penales por hurtos y otras pruebas reunidas —declaraciones de testigos y filmaciones de cámaras de seguridad de varias empresas maragatas— demuestra que el homicidio de Odriozola lo cometió Pablo Cedrés Viera (30), poseedor de antecedentes penales por robos, receptación en dos ocasiones y lesiones personales.

Según el fiscal, ambos acusados se dirigieron a las 19:00 horas del viernes 19, hacia la zona céntrica de la ciudad de San José en una moto marca "Star". Cedrés la había pedido prestada a un vecino para trasladarse a una farmacia con la finalidad de comprar un medicamento para su esposa.

La moto era conducida por Ferreira. Los dos individuos circularon por varias arterias de San José. Los acusados circulaban por la calle Eusebio Vidal. Próximo a la esquina con Sarandí, advirtieron la presencia de Odriozola, quien caminaba desde su trabajo en el Juzgado de Familia hasta su domicilio.

"Acto seguido, los indagados revierten de inmediato el sentido de la marcha y Cedrés desciende del birrodado, intercepta a la señora Odriozola pretendiendo arrebatarle una cartera que portaba y, ante la resistencia esgrimida por la víctima y la imposibilidad de apropiarse de dicho efecto, opta por utilizar un revólver del calibre 32 que portaba descerrajándole a corta distancia un disparo en la cabeza", señala el fiscal Ruiz.

Odriozola cayó exánime en la vereda. Falleció poco después en el hospital. Testigos relataron a la Policía que Cedrés tomó a Odriozola por los cabellos y luego disparó. "En el suelo quedó la cartera y el celular moderno de la víctima. Yo los recogí", dijo uno de los testigos a El País.

Tras balear a Odriozola, los dos acusados se dirigieron hacia el norte de la ciudad. Allí se encontraron con varios amigos. A uno de los jóvenes, Cedrés dijo, según el fiscal: "No vayan para arriba porque nos mandamos tremenda cagada, le pegamos un tiro a una mujer".

Según Ruiz, los relatos recogidos en el Juzgado Penal de San José y las pruebas materiales obtenidas por la Dirección de Investigaciones permiten determinar que Cedrés Viera y Ferreira son, respectivamente, autor y coautor de un delito de homicidio muy especialmente agravado.

El acusado dijo a los gritos ser inocente.

En la tarde de ayer la Policía trasladó dos veces al ahora procesado Pablo Adrián Cedrés Viera. El criminal vestía ropas oscuras, estaba desaliñado y llevaba esposas como indican las normas para los traslados. Al bajar de una camioneta verde sin patente, miró a las cámaras de televisión y proclamó su inocencia. "No soy asesino, soy inocente, los verdaderos asesinos están libres. Acá el asesino es el director de Investigaciones", dijo. A la hora 17:51 lo sacaron e insistió: "soy inocente, tengo una madre y una hija". Negó su vinculación con el homicidio ante la sede judicial. Todas las pruebas lo incriminan aunque el arma no apareció.

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