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Mujica defiende el Plan Juntos y cuestiona el proyecto de Vázquez

Quieren agradecerme? ¡Entonces luchen para que se mantenga el Plan Juntos!", enfatizó el presidente José Mujica ayer, rodeado de vecinos, en el barrio Ciudad del Plata del departamento de San José. 

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Mujica y Topolansky con beneficiarios del Plan Juntos. Foto: F. Flores

Y confesó que su sucesor, Tabaré Vázquez, "tiene intenciones de mantener" el programa, pero que "tal vez lo ponga con presupuesto en la órbita (del Ministerio) de Vivienda", cuestión con la que él parece no estar de acuerdo.

Mujica explicó que "el presupuesto es frío" y que la naturaleza del proyecto está en las donaciones que se reciben y que estas se canalicen a través de una Fundación, lo que permite saltearse ciertas burocracias propias del Estado.

"Lo que se hizo en este barrio fue posible por las donaciones. Sobre todo la de la papelera de Conchillas (Montes del Plata). Nos dieron contenedores habitables que, si tuviéramos que pagarlos, nos costarían 15.000 dólares cada uno", explicó Mujica.

En la misma línea, el director del Plan, Carlos Acuña, precisó que para que este funcione "lo deben dirigir un representante del Mides (Ministerio de Desarrollo Social), otro de Vivienda y otro de Presidencia". Pasarlo a la órbita de Vivienda "es una idea de Vázquez, pero el Plan tiene un respaldo de ley, si se quiere cambiar se tiene que cambiar la ley", insistió.

El Plan Juntos se creó en mayo de 2010. Al mismo tiempo se inauguró la Fundación Juntos.uy que es la que canaliza las donaciones. El proyecto es brindar soluciones habitacionales para 15.000 familias en situación de extrema precariedad. Se prometió llegar a 4.000 antes de que termine el gobierno de Mujica, pero según reconoció ayer Acuña solo van construidas 1.500, más 1.000 más que están en proceso.

El miedo del presidente es que la burocracia se coma al Plan. "A veces se pierde más tiempo para conseguir un terreno arreglando el tema de los papeles. Este es un país difícil, hay que conseguir varios sellos, hay muchos escritorios, se necesita la aprobación de Fulano y Mengano. Y esta es una ventaja del Juntos, porque (se evita esto dado a que) tiene una Fundación", precisó Mujica.

"Con las herramientas del Estado clásicas, hay cosas que son imposibles de hacer, por eso hemos tenido que recurrir a ciertas flexibilizadas, a tener una Fundación para poder hacer cosas que de otra forma no se podían", insistió Mujica, quien se refirió a ciertas construcciones, como ser arreglos de baños, cocinas o habitaciones en viviendas construidas en tierras que son ocupadas. "¿La cuestión de la propiedad? Vaya a saber", señaló.

El mandatario dijo esperar que en el gobierno de Vázquez el Plan "no caiga en la parálisis de los sellos que tranquen". Y añadió: "Que no sea más fácil hacer una casa que arreglar el papeleo de algunos lugares".

Casa nueva.

Mujica, además del predio en Ciudad del Plata donde se inauguraron 6 viviendas y otras 32 están en construcción, visitó otras casas recién terminadas de Montevideo: en el barrio Luis Batlle Berres, donde se inauguraron 40 y hay otras 10 en obra; y en La Cachimba de la Teja, con 4 prontas y 16 en proceso.

Las casas son todas iguales: comedor, cocina y baño abajo, y un segundo piso con tres dormitorios. Las partes inferiores están hecha con bloques, y las de arriba con los contenedores donados.

Los beneficiarios mostraban sonrisas de oreja a oreja. Graciela Choy y Laura Olivera son dos de las nuevas propietarias de las viviendas de Ciudad del Plata. La primera vive con su pareja y sus tres hijos menores, más un matrimonio de paraguayos a quienes aceptaron alojar hasta que puedan terminar de construir su casa. Antes vivían a escasas cuadras de allí, pero todos amontonados en una pieza. Y pagaban 2.000 pesos por mes de alquiler. "Nos cambió la vida", dice Choy. Olivera, en tanto, que vive con su marido, dos hijas menores y un hijo mayor de edad, emocionada sostiene que vivía en una casa la cual se limita a definir como "precaria": los ladrillos eran de ellos, pero la tierra sobre la que estaban era ajena.

En la misma situación estaba Rosana Farías, que ahora tiene una casa en el barrio Luis Batlle Berres. Ella se define como una "ex-ocupa", dice que su anterior vivienda "no tenía saneamiento y se llenaba de agua cuando llovía mucho". Hoy vive más tranquila junto a sus dos hijas y su yerno.

En tanto, Blanca Ibarra, que ahora tiene una casa en La Cachimba, cuenta que antes residía en Salto y no dudó en mudarse a Montevideo cuando se hizo un llamado para aspirantes a beneficiarios del Juntos. Antes hacía malabares para comer después que pagaba el alquiler. Vive junto a sus tres hijos menores de edad. "Todavía no lo puedo creer", dice contenta.

"Si caemos en el acomodo, vamos a joder el proyecto"

El presidente José Mujica pidió a los vecinos de los barrios donde funciona el Plan Juntos que "no caigan en la gilada" de vender o alquilar las casas, y les recordó que las viviendas no eran de ellos hasta pasados 10 años, y que esta era la garantía del Estado de que van a permanecer en ellas.

"En el mundo no hay angelitos. En el mundo hay seres humanos. Hay bandidos arriba, en el medio y abajo. ¿Cómo no los va a haber? No nos asustemos si abajo aparece algún bandido. Pero tenemos que evitar que vendan las viviendas, que la entreguen por un apuro, por esto, por lo otro... Y por eso es importante el control colectivo. La vivienda del Juntos se entrega pero no se entrega la propiedad hasta dentro de 10 años. Tenés que demostrar que vivís, que la cuidás y que no la enajenás. No es para irla cambiando, para hacer negocio, porque está construida por generosidad, y eso hay que aprenderlo, y hay que custodiar. Porque si caemos en la trampa del acomodo personal, vamos a joder el proyecto. Y los machetes van a decir: no ves, le está dando casa a gente que no la cuida y está protegiendo a los vagos, a los atorrantes, a los pobres", explicó Mujica.

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