ENRIQUE ANTÍA

"El muerto del Frente quedó para nosotros"

El intendente de Maldonado cumplió un año de gestión en el que promovió cuatro denuncias penales contra la administración de Óscar de los Santos. En entrevista con El País, Antía criticó el déficit heredado.

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Enrique Antía, intendente de Maldonado. Foto: Francisco Flores.

Dijo que su gestión será “limitada en obras” por el ajuste presupuestal aunque aspira a que el Frente Amplio dé marcha atrás y le habilite en la Junta Departamental la conformación de un fideicomiso. Por otra parte, Antía dijo que fue poco apoyado a nivel de la interna del Partido Nacional en su puja por el sillón de la Intendencia de Maldonado, planteó que el líder de Alianza Nacional Jorge Larrañaga se equivocó en su estrategia y dijo que es necesario “abrir más la cancha”.

—Cumplió un año de su gestión. Desde que asumió dijo que había heredado un déficit de US$ 93 millones. El Tribunal de Cuentas informó que era la mitad: US$ 45 millones.

—El déficit sí es de US$ 45 millones, pero la deuda que es el déficit más los pagos comprometidos lo lleva a US$ 92 millones, y el informe de la auditoría nos daba US$ 93 millones, o sea que hay casi coincidencia. Lo que pasa es que un sector del Frente Amplio insiste en hablar de los US$ 45 millones y repite déficit cuando no es el verdadero número. Leyeron la primera parte del informe del Tribunal de Cuentas, pero no la otra.

—¿Cómo define en una palabra su primer año?

—Ordenando la casa porque si no se hundía; había un desorden generalizado. Había 16 ordenadores de gasto, imagínense 16 repartidores de plata. Además estaban acostumbrados a la bonanza. En el último año el gobierno del Frente Amplio de Maldonado recibió más o menos US$ 25 millones adicionales del presupuesto nacional para no perder el gobierno y ahí empezaron a programar una cantidad de obras de vivienda, rutas, centro de convenciones que lo hicieron hasta donde pudieron y el muerto quedó para nosotros. Hoy estamos sentados en un sillón con las riendas bien agarradas.

—Presentó cuatro denuncias penales por presuntas irregularidades en la gestión de Óscar de los Santos. ¿Cree que llegará a constatarse delito?

—No me meto en las decisiones de la Justicia. Hay muchas situaciones irregulares que tendrán que explicarse.

—La oposición frentista le puso un freno al fideicomiso para obras que usted promovió por US$ 80 millones. ¿Es una batalla perdida?

—El Frente Amplio generó ese muerto y nosotros lo que le pedimos es que vote un fideicomiso a 15 años para darnos plazo y que se haga responsable. Hasta ahora no lo votó y creo que la elección interna del partido está jugando un rol principal. Cuanto más "anti Antía" se muestren, más votos juntan para Maldonado. Después de la interna ya han anunciando un par de ediles tanto del grupo de Darío Pérez como del MPP que algún tipo de fideicomiso estarían dispuestos a votar.

—En agosto arranca el nuevo presupuesto. ¿Será limitada la gestión?

—Será limitada en obras porque no hay plata. Vamos a achicar la deuda en un 20% y las cuentas para no seguir incrementando el muerto. Pero las principales obras que habíamos manejado están todas. Quedan otras obras que no son tan imprescindibles de pavimentación en caminería rural que podemos ir tirando con el camino de balasto. Lo que no podemos dejar para atrás es la seguridad y la mejora del mecanismo de limpieza.

—¿Cuál es el principal problema que tiene hoy Maldonado?

—Trabajo y seguridad.

—¿Cuándo van a estar las 1.200 cámaras de seguridad que se anunciaron?

—Ya empezamos a trabajar. Se van a instalar en un año y medio, pero pensamos inaugurar una parte a fin de año.

—¿Y qué medidas tiene para el empleo?

—Sacamos una normativa que exonera de contribución inmobiliaria hasta 2020 a todas las construcciones que se inicien antes de fin de año porque entendemos que la construcción es básica. Hoy hay iniciados dos proyectos. Uno se pone la piedra fundamental el 28 en un proyecto educativo por US$ 15 millones y el Conrad que empezó lentamente una remodelación que es ambiciosa. Pero hay en danza cuatro o cinco proyectos importantes.

—Usted promovió una política de relocalización de asentamientos. ¿En qué está?

—Está marchando. Expropiamos dos tierras. Hoy tenemos más del 99% en el Kennedy y más del 93% en El Placer de conformidad para irse. Es un proyecto que va a durar tres años, pero los vecinos están concientizados que no se les va a regalar nada, que van a tener que poner autoconstrucción y que podrán ser propietarios de algo, con los servicios, cercano al trabajo.

—El gobierno envió al Parlamento una Rendición de Cuentas con ajuste. ¿Usted tomó medidas?

—Nosotros hicimos un acuerdo con Adeom porque el gobierno anterior no le reconoció un aumento que le correspondía de 3,5% del IPC que ahora se los vamos a devolver. Pero también hicimos un plan de incentivo de retiro y nos comprometimos a no integrar más del 66% de los que se van. De hecho en este primer año de gestión comparado con el último del Frente Amplio, el total de gastos por todo concepto, incluso aportes patronales y viáticos, ahorramos $ 30 millones y tenemos la expectativa de seguir ajustando.

—Usted es el intendente con el mayor ingreso salarial, unos $ 389.000 incluyendo gastos de representación y secretaría. Incluso superior a lo que gana el presidente de la República.

—Eso lo votaron los ediles del Frente Amplio en la Junta Departamental anterior pensando que iba a seguir en el gobierno y yo lo recibo como un dato de la realidad.

—¿Y qué opina de los planteos que se han hecho a nivel político, por ejemplo del senador Pedro Bordaberry, de rebaja de retribuciones de funcionarios de cargos altos en un contexto de ajuste?

—Es un problema de Bordaberry, que creo que a veces hace anuncios que está separado de todo el sector político.

—¿Estaría afín a hacer pública su declaración jurada?

—No hay problema ninguno. No tengo ninguna sociedad anónima y menos un Panama Paper, no tengo ninguna SRL y tengo la misma esposa de hace 40 años y tengo todo a la vista y mis declaraciones juradas siempre dijeron la verdad, así que no tengo problema.

—¿Quién es su referente en el Partido Nacional?

—Fui diputado por Alianza Nacional. Yo soy de Maldonado y todos saben que Maldonado es muy independiente y no le rindo cuentas a nadie. Yo defiendo los intereses de Maldonado y me siento cómodo.

—¿Jorge Larrañaga no es su referente?

—Hay dos líderes, yo apoyé a uno en la elección pasada. Pero los liderazgos hoy están y mañana dejan de estar. Hay que alimentar los liderazgos. La política tiene una dinámica que no la vamos a descubrir nosotros. Lo que creo es que es bueno que el partido tenga dos alas: una con larga tradición de gestión histórica y otra que tiene más presencia del interior del país que también tiene experiencia de gestión ejecutiva de intendencias. Creo que el partido está bien abierto para ser gobierno. Está dando señales de que puede ser gobierno. Ha puesto arriba de la mesa y ha propuesto soluciones para temas que hoy no tienen solución. No se ha quedado en la contra sino que ha propuesto proyectos. Hay que trabajar, hay que proponer porque no alcanza con lanzar titulares, hay que enamorar y convencer, hay que dar testimonio y la gente tiene que saber que se puede cumplir con lo que se dice. A mí en Maldonado poco me apoyaron, salimos medio solos, pero, sin embargo, llegamos al gobierno y tendimos la mano para que todo el partido participe del gobierno y está todo el partido alineado como nunca.

Tras las últimas elecciones internas, Larrañaga dijo que daría un paso al costado y buscaría en qué trinchera luchar por el partido. ¿Cómo ve la interna de candidatos con miras a la presidencia?

—Creo que es necesario abrir la cancha dentro del sector que tenemos. Hay unos cuantos que pensamos de alguna manera diferente que otros cuantos. Es absolutamente necesario abrir la cancha. Yo siempre dije eso. Creo que uno de los errores grandes que cometió Larrañaga en el período pasado fue haber cerrado filas y alinear un sola lista que dejó a muchos compañeros por el camino. Creo que eso en política es malo. Es la gente que decide, no los políticos. En política no puede haber un verticalazo. La gente manda y a la larga lo que no se hace de una manera se paga de otra. Para mí es necesario abrir la cancha para en vez de ser un sector ser un movimiento que permita opciones futuras.

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