En todo el país se juntan tapas para ayudar a personas y animales

Una movida solidaria y ecológica

Desde hace algunos años en el país se está dando una movida solidaria con el reciclaje de tapas plásticas de refrescos y bidones de agua mineral. Pese a que no se paga mucho por ellas, organizaciones y personas las juntan para colaborar con una buena causa y de paso evitar que estas contaminen el medio ambiente.

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Más de 30 comercios son centros de recepción. Foto: Fernando Ponzetto

Comprar una silla de ruedas, colaborar con refugios de animales, con organizaciones no gubernamentales (ONG) o ayudar a alguna persona que precisa una intervención médica, se han convertido en razones para no tirar la tapa de la botella de refresco o de agua.

Un ejemplo de solidaridad es "Tapitas Oportunidades", un grupo de personas que decidieron trabajar juntas para ayudar a los animales, y si bien aclaran que no son una ONG trabajan como una, ya que cada integrante tiene asignada una tarea, tienen web, Facebook y Twitter.

Todo surgió en 2011 por la iniciativa de una joven de 22 años, que se vio desbordada porque muchas personas se sumaron a la recolección de tapas, pero ella no daba abasto para pasar a buscarlas casa por casa y luego clasificarlas por color y llevarlas al comprador.

Clasificarlas es muy importante porque tienen más valor. El kilo de tapitas clasificadas varía de $ 5 y $ 6 a $ 12; esto depende de si quien las compra trabaja en forma legal o ilegal, respectivamente. En un kilo entran 400 tapas, es decir que el trabajo de recolección es muy arduo y poco rentable.

Gabriela Gil escuchó a esa joven de 22 años en un programa de televisión y se contactó con ella, la ayudó durante un tiempo y cuando la creadora de la idea dio un paso al costado ella se hizo cargo del proyecto junto a otras dos mujeres. Gil aclara que ellas se encargan de la organización, pero que son cientos quienes colaboran.

Logística.

El sistema de recolección de tapas es mediante centros de recepción, son más de 30 los comercios de Montevideo y de seis departamentos del interior que las reciben.

De esos centros de recepción las tapitas deben llegar hasta la casa de Inés Coli, en Sayago, que es el lugar de acopio y donde se hacen las jornadas de clasificación para después venderlas a recicladores que les pagan $ 12 el kilo. En las primeras jornadas eran entre cuatro y seis personas y a la última fueron 50 voluntarios, que son convocados a través de las redes sociales. "Después que se hace la clasificación se guarda todo en lo que era la barbacoa de mi casa, que ahora es un depósito de tapas. Cuando tengo 1.000 kilos llamo y las vienen a retirar", indicó.

El traslado a la casa de Inés lo hacen voluntarios, ellas mismas y algunos de los centros de recolección. En Punta del Este hay una empresa de camiones que las lleva a Montevideo en forma gratuita; "pagar fletes es imposible", afirma Coli.

Para garantizar que el dinero de las tapas llegue a los animales, "Tapitas Oportunidades" no entrega efectivo sino que da lo que el refugio precisa: alimentos, medicamentos y materiales para la construcción de caniles.

Cuando comenzaron con la iniciativa lograron ayudar a entre seis y siete refugios, y este año alcanzaron un récord: colaboraron con 20 en el primer trimestre de 2015. "Entre enero, febrero y marzo pasado no llegamos a $ 40.000, pero en el trimestre abril, mayo y junio de este año juntamos $ 67.200", contó Coli. En todo 2014 juntaron $ 120.000. "Nuestra meta es duplicar. Si todo sigue así lo haremos", estima, ya que "hay más gente recolectando, cuidando el medio ambiente".

"Tapitas Oportunidades" también daba charlas en colegios sobre el medio ambiente y la tenencia responsable de animales. "En un principio íbamos personalmente y después nos desbordamos. Ahora estamos armando un material para que sea la maestra la que lo difunda", explicó Coli. El grupo llegó a visitar 15 colegios.

Teletón.

Entre 2010 y 2012 hubo un grupo de personas de todo el país que juntó tapitas para la Fundación Teletón que trabaja en la rehabilitación de niños y adolescentes con distintas enfermedades.

Ese grupo lo conformó una persona de Nueva Helvecia, Colonia, que pidió autorización a la Teletón para juntar las tapitas en nombre de la Fundación.

"Fue una campaña muy importante, que fue creciendo", contó María José Alonso, gerenta de Comunicación de Teletón.

Sin embargo, a principios de 2013 esa iniciativa dejó de funcionar debido a que las tapitas comenzaron a fabricarse con otro material, entonces había que clasificarlas de acuerdo a la composición y eso complicó la campaña, contó Alonso. Llegó un momento que "había una cantidad de tapitas y no había quién las comprara", dijo.

Palillos y escobas.

Las tapitas de refresco y agua que juntan con fines solidarios se reciclan y se transforman en palillos de ropa, palas, cepillos y en partes de las escobas.

Diana Piñeyro, gerente de la empresa Pedro Merla S.A., contó que la compañía compra las tapas de refresco ya procesadas a una empresa de reciclaje instalada en el Parque Tecnológico del Cerro (PTI) para fabricar palas, escobas y cepillos. Además, usan los restos de plástico que les sobran a otras empresas. Es por eso que Piñeyro cree que su empresa juega un papel muy importante en el reciclaje de plástico en Uruguay.

Juan Garré, dueño de la empresa de reciclaje de plástico Los Tornos del PTI, dice que no entiende por qué la gente junta tapas ya que no se paga bien, quizás es por un tema de conciencia ambiental, afirmó.

Hace unos años él dejó de comparar tapas plásticas en pocas cantidades, ahora solo compra más de 1.000 kilos, porque tuvo una "mala experiencia". Un hombre quiso venderle dos bolsas de papa llenas de tapas y él le pagó $ 500. El hombre se enojó por la cantidad de dinero que le dio, entonces Garré le dijo que se llevara las tapas y la paga y el vendedor siguió ofuscado. Garré explicó que no puede pagar más de $ 5 o $ 6 el kilo de tapas clasificadas porque él cumple con todos los requisitos legales y, si no, no le es rentable.

Gil, de "Tapitas Oportunidades", admite que es poco dinero, pero asegura que igual sirve para alimentar animales. Además, con la recolección de tapas de refrescos, indirectamente, también reciben donaciones de veterinarias que son centros de recepción.

Más de 30 comercios son centros de recepción.

En diferentes barrios de Montevideo y en ciudades de seis departamentos del interior del país (Canelones, Maldonado, Paysandú, Salto, San José y Soriano) hay centros de recepción de tapas de refrescos para el grupo "Tapitas Oportunidades", que las junta y colabora con refugios de animales de todo el país.

Uno de esos locales comerciales es La Molienda, ubicado en la calle Ejido de Montevideo, que desde enero, debajo de su vidriera, tiene dispuestos envases de agua mineral donde sus clientes, o quienes lo deseen, pueden depositar las tapas según el color (foto a la derecha).

Cómo clasificar.

- Las tapas que sirven para reciclar son las de plástico de refrescos o agua y de bidones. Las tapitas entregadas deben estar limpias. Si no están en buenas condiciones la recicladora no las acepta. No sirven las de metal ni las de otros materiales. Tampoco sirven las de aceite, de frascos, de champú, detergente, pasta dental, etc.

- Las tapitas deben ser vendidas clasificadas por color para obtener más dinero. Las que se venden mezcladas se pagan $ 6 el kilo, en tanto las separadas se cotizan al doble.

- La clasificación de tapas se hace en ocho grupos: verde; rojo y naranja; azul y celeste; negro; blanco; plateadas y grises; violetas y rosadas; de bidones y refrescos Gatorade. (Fuente: tapitasoportunidades.com)

- Las tapitas de refresco y agua que juntan con fines solidarios se reciclan y se transforman en palillos de ropa, palas, cepillos y en partes de las escobas.

- Todo surgió en 2011 por la iniciativa de una joven de 22 años, que se vio desbordada porque muchas personas se sumaron a la recolección de tapas, pero ella no daba abasto para pasar a buscarlas casa por casa y luego clasificarlas por color y llevarlas al comprador.

- Entre 2010 y 2012 hubo un grupo de personas de todo el país que juntó tapitas para la Fundación Teletón, que trabaja en la rehabilitación de niños y adolescentes con distintas enfermedades.

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