FOTOGALERÍA

El Montevideo que no volverá

Un centenar de fotografías distribuidas en 80 paneles capturan arquitecturas perdidas.

El teatro Urquiza comenzó a construirse en 1903 en Andes y Mercedes. Foto: Centro de Fotografía de Montevideo
El teatro Urquiza comenzó a construirse en 1903 en Andes y Mercedes. Foto: Centro de Fotografía de Montevideo
El Urquiza fue remodelado en 1931 para convertirse en el Estudio Auditorio del Sodre. En 2009 se inauguró el nuevo edificio. Foto: Archivo El País
El Urquiza fue remodelado en 1931 para convertirse en el Estudio Auditorio del Sodre. En 2009 se inauguró el nuevo edificio. Foto: Archivo El País
Bolsa de Comercio: en 1867 se inauguró la oficina que en su fachada lucía 6 esculturas. Foto: Centro de Fotografía de Montevideo.
Bolsa de Comercio: en 1867 se inauguró la oficina que en su fachada lucía 6 esculturas. Foto: Centro de Fotografía de Montevideo.
En 1940 el BROU concreta la expropiación del predio donde se estaba el colosal edificio. Foto: Centro de Fotografía de Montevideo
En 1940 el BROU concreta la expropiación del predio donde se estaba el colosal edificio. Foto: Centro de Fotografía de Montevideo
El 25 de agosto de 1894, la Declaratoria de la Independencia llenó de elementos ornamentales el espacio urbano. Foto: Centro de Fotografía de Montevideo
El 25 de agosto de 1894, la Declaratoria de la Independencia llenó de elementos ornamentales el espacio urbano. Foto: Centro de Fotografía de Montevideo
La Plaza Independencia en la actualidad, con el Palacio Salvo y el monumento al Prócer José Artigas.
La Plaza Independencia en la actualidad, con el Palacio Salvo y el monumento al Prócer José Artigas.

Montevideo conserva solo en fotos decenas de construcciones que antes de demolerse tenían un incalculable valor patrimonial y arquitectónico. Y no se ubicaban todas en la Ciudad Vieja o el Centro sino en diversas zonas, desde el Prado a Pocitos.

Eso podrá comprobarse, no sin asombro, en la exposición "Arquitecturas ausentes", a inaugurarse en la Fotogalería del Parque Rodó, en la rambla y Pablo de María, a partir del próximo sábado 16 de abril, desde las 12:00 horas.

Algunas imágenes presentan edificios imponentes que resultaron sustituidos por otros al fin vueltos emblemáticos, singulares, por ejemplo el del Banco República, construido en donde se erigía el de la Bolsa de Comercio, en Zabala y Piedras.

Otros en cambio, como el majestuoso Teatro Urquiza de Mercedes y Andes, desaparecieron sin dar lugar más que a una arquitectura moderna, básica. Las obras del Urquiza, de estilo art nouveau, comenzaron en 1903; el teatro fue primero remodelado en 1931 para dar lugar al Estudio Auditorio del Sodre, destruido por un incendio en 1971, y reinaugurado en 2009, después de una recuperación iniciada en 1989.

Caries y desvaríos.

Los espectadores de la muestra accederán también a otras edificaciones extinguidas sin que en sus predios se hiciera una nueva obra. Por ejemplo el soberbio Teatro Artigas de la calle Andes y Colonia, demolido de modo infame durante la dictadura, en donde quedó un baldío destinado a estacionamiento. Igual destino que el del "Palacio Mautibem" de la calle Piedras y Zabala.

En la lista de palacetes abundan más ejemplos de penosas sustituciones, como ser el de 18 y Tacuarembó, en donde agoniza la Galería Costa y, desde hace décadas, un inconcluso edificio de apartamentos.

Un caso diverso pero no menos irritante es el promovido por la comparación de la fachada del Teatro 18 de Julio, modificado primero para el histórico cine con marquesinas, y después, parcialmente, para un destino comercial.

Resulta increíble la imposibilidad absoluta de reconocer el arte de antaño en ese muro plano que hoy lastima los ojos.

En tal rubro de edificios que cambiaron su destino y contextura, aunque no están del todo ausentes, se incluye la ex Tienda Corralejo, al lado del Club Uruguay. Ahí está una oficina del BPS, y antes sirvió de sede al Banco Hipotecario.

Al aire libre.

Junto a las fotografías de los edificios, el espectador podrá apreciar asimismo el devenir de espacios públicos.

Como ser las plazas, entre ellas la Independencia, que ahora semeja un "catálogo en vivo" para que los estudiantes de arquitectura de cualquier parte del mundo contemplen obras de variadas épocas y categorías estéticas, pegadas unas contra otras, como la Biblia y el calefón, disolviendo cualquier plan pensado en el pasado.

Antes de inaugurarse allí el monumento a Artigas (en 1923) y de que estuviera el polémico pero a la vez icónico Palacio Salvo (de 1928), era habitual la instalación de obras magistrales, aunque efímeras, producto del trabajo de artesanos y escenógrafos de fuste al servicio de la creación de pabellones, decorados o reproducciones de los arcos de triunfo, durante festividades diversas, desde la celebración de la Independencia de Uruguay hasta de la unificación italiana.

El circuito.

En la Fotogalería del Parque Rodó hay 80 pane-les y serán exhibidos más de cien ejemplos de arquitectura ausente, que abarcan un variado espectro en cuanto a barrios y épocas. Existirá apoyo documental a nivel de textos, pero sobre ciertas edificaciones, que algún día merecieron postales, no pudo hallarse mayor información. Ese silencio, paradojalmente, coadyuva al objetivo de los organizadores: llamar la atención sobre la necesidad de conocer, divulgar, valorar y conservar el patrimonio edilicio y urbano.

"El trabajo llevó un año y hubo que dejar cosas afuera. Se hizo una clasificación de arquitectura destinada a viviendas, a la actividad comercial, lo institucional o los teatros, como el Catalunya, que dio paso al ex cine Radio City y terminó volviéndose irreconocible para nosotros. También hicimos cortes para mostrar cómo en algunos sitios, en torno a la Plaza Independencia, las cosas fueron variando", dijo a El País el arquitecto Daniel De León, uno de los organizadores.

"Apelamos a la complicidad del espectador para que no solo mire el edificio aislado sino en la época de su construcción, y que reflexione acerca de la sustitución realizada o no. Si fue para bien o para mal. No se trata de guiar a nadie sino de que haya un diálogo con las imágenes", agregó De León.

En 2012, en la Fotogalería de Ciudad Vieja fue montada otra exposición que recordaba "lo perdido, lo conservado y lo transformado". Por entonces quedó planteado lo dicho por el colombiano Alberto Saldarriaga: "cada generación aporta y elimina algo. Lo que sobrevive, sumado a los aportes, se traslada a otras generaciones".

En la muestra a colgarse en el Parque Rodó predominará en cambio la ausencia, pero igualmente perdura la pretensión de eludir la nostalgia. Para esta instancia la cita elegida es del mexicano Octavio Paz: "La arquitectura es el testigo insobornable de la historia, porque no se puede hablar de un gran edificio sin reconocer en él el testigo de una época, su cultura, su sociedad, sus intenciones".

La idea de la exposición nació en conversaciones con el arquitecto argentino Ramón Gutiérrez, director del Centro de Documentación de Arquitectura Latinoamericana, con sede en Buenos Aires. Este aportó un 30% de las imágenes, otras son de colecciones privadas y la mayoría del Centro de Fotografía de la Intendencia de Montevideo. Como articulador participó el Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio (Cicop Uruguay).

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