DESDE EL CERRO A BELLA ITALIA

Montevideo tiene quien le cante

Los músicos uruguayos siguen inspirándose en barrios, calles, paseos o edificaciones.

Cerro de Montevideo y Aduana en toma realizada desde el Palacio Salvo: Foto: Arrchivo

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CARLOS CIPRIANI LÓPEZ13 ago 2017

Soplan los vientos del sur en la tarantela escrita por Salvador Granata para la histórica troupe Un Real al 69: "Montevideo qué lindo te veo/ rinconcito de belleza/ Montevideo qué lindo te veo/ con tu cerro y la fortaleza".

Eran tiempos de carnavales que le brindaban los primeros tributos musicales a la ciudad capital. Por 1930 aparecía a manera de contracara emocional, ante la piqueta fatal del progreso que demolería la zona del Bajo para construir la Rambla Sur, el tango Adiós mi barrio, de Víctor Soliño: "Viejo barrio que te vas/ te doy mi último adiós/ ya no te veré más/ Mi viejo Barrio Sur/ triste y sentimental/ la civilización/ te clava su puñal".

La ciudad completa o un barrio merecieron esas canciones pioneras, y a ellas debe sumarse otra reliquia que interpretó Carlos Gardel: "Isla de Flores/ tan angostita/ mi callecita/ costa del mar".

Después de esos antecedentes hubo que esperar varios años para oír más canciones dedicadas a Montevideo en general o a sus rincones. A Isla de Flores se le volvería a cantar en la década de 1990, junto a Rubén Rada, Jorge Schellemberg, pero no en homenaje al dos por cuatro sino al candombe.

Desde la Aduana.

Cada lector tendrá o podrá armar su cancionero a partir de las elecciones que algunos cantantes y compositores compartieron para esta nota-disco. Todos ellos también le cantaron a Montevideo, "el costado dulce del mundo del Plata", como la definió Caetano Veloso en su última visita a Uruguay.

A los que aceptaron el juego se les propuso que mencionaran una composición preferida de otros músicos uruguayos, por cualquier razón, musical, literaria o afectiva.

Jorge Nasser, que está por presentar un nuevo disco en donde incluye un tema al Parque Saroldi (ex Olimpia Park), el estadio del Prado, de su club de fútbol River Plate (cancha en la cual practicó la selección campeona del Mundial de 1930), eligió el Milongón del Guruyú, de Roberto Darvin: "Mi ciudad se mete al agua por la escollera Sarandí/ zumban lances de caña/ y el aparejo de un chiquilín./ Mucha gente de medio-mundo/ de lengue-lengue y de calderín./ De botella en las rocas/ o encanutada en el maletín".

Nasser resaltó la belleza y la perfección de esta canción, "que encima es del barrio al que yo le canté también", por ejemplo en el Candombe de la Aduana que grabó primero con Níquel: "Los vapores/ de la aduana,/ la basura/ ciudadana;/ los pedazos/ de una noche,/ los amores,/ los reproches".

"Mi tío me llevaba a ver los partidos en la Liga Guruyú todos los domingos. Me pega en lo personal", recuerda Nasser, quien agregó un candombe popular de alto perfil, "que pegó muy fuerte en lo social": "La calle Durazno/ nace a la intemperie/ telón ceniciento/ palmeras al viento/ abierta a las olas/ marrones y blancas/ de la playa chica/ que muere en el Gas".

Durazno y Convención, de Jaime Roos, "además de mencionar un lugar concreto me marcó un camino, en algún punto", concluyó Nasser.

Por la rambla.

Fernando Cabrera, quien ha integrado el paisaje de los barrios a sus letras, como ser en el vals Paso Molino, de mediados de los 80, (Rosedal/ senderos, bancos, soledad/ y la fuente llora su/ tristeza porque no puede correr/ hasta la fuente de atrás del hotel"), profundizó en los motivos de su preferencia por Adiós mi barrio, de Víctor Soliño.

"Es una excelente canción por donde se la mire. Tiene una letra convincente, descriptiva y poética. Pero su postura de lamentarse por lo perdido, en este caso no se sostiene. Dudo que alguien prefiera el antiguo barrio prostibulario, cerrado al río por su viejo murallón, en vez de la notable Rambla Sur que uruguayos y extranjeros disfrutamos desde 1930. De todos modos, la belleza y contundencia de la canción hacen que la cantemos tantos años después. No es menor el dato que Víctor Soliño, su autor, nació y se crió en ese Barrio Sur".

Al igual que Cabrera está por editar un nuevo álbum, en breve habrá en las bateas de las disquerías otro Cd (grabado en Rio de Janeiro) de Daniel Drexler, autor de la canción La rambla capitalina, que "es un largo beso de la penillanura/ asomando al mar". Para este juego él se decidió por el tema Montevideo, de Ruben Rada.

"Me encanta, me conecta con lo que más me alegra de Montevideo, por cómo está utilizado el candombe, la cuerda de tambores, por la melodía y ese toque medio de locura, que tiene un solo verso ("a lé lé, no sé cómo bailo con ella, Montevideo, Montevideo"); en realidad es una letra totalmente abierta, no se termina de entender bien qué es lo que dice, pero transmite mucho la sensación de la etapa en la cual yo empecé a descubrir Montevideo, en la adolescencia, cuando comencé a conocer los barrios y el candombe. Yo venía de Punta Gorda, y entonces empecé a recorrer toda la parte de Palermo y Barrio Sur. Como que la canción fue la banda de sonido de mi vida".

Zitarrosa por dos.

Interiores es una canción de Rubén Olivera que flota en la magia de otro barrio, que en realidad no se describe, pero marca presencia con sus perfumes provenientes de la calle Fray Bentos o de las casas con pequeños jardines al frente, que abundan en la Unión: "Entra el viento, juega en los caireles/ si dejan abierta la puerta cancel,/ y se cuela en los cuartos, remueve,/ olores secretos: colonia y laurel./ Florecían los blancos jazmines/ su claro misterio a la luz lunar...).

En hora de confesar una canción preferida, Rubén Olivera respondió sin titubeos: Barrio Sur, de Alfredo Zitarrosa.

"La escuchaba de niño, pero también me fascina el hecho de que sea una canción ciudadana de clima tanguero, si bien en realidad está acompañada como un cielito o vidalita más bien. Fue uno de los hallazgos del lenguaje musical de Zitarrosa, una innovación".

Barrio Sur se incluyó en un álbum de 1970 "Milonga Madre", y fue compuesta por Enrique Estrázulas y Alfredo Zitarrosa: "Gorrión que arrulla un sueño,/ tarde que cae sobre los gatos,/ humilde luz de altillo,/ viejo Barrio Sur./ Crepúsculo de vino, patios gastados y dolor,/ tenés olor a río, Barrio Sur".

Roberto Darvin se volcó en cambio a favor de un tema que matiza el paisaje de la nota y revela otra de sus pasiones: el mar, los botes y la pesca.

El creador del clásico Jacinto Vera ("Boliche viejo/ boliche viejo/ sol agrisado/ sol agrisado/ mármol añejo/ Mi vida entera/ mi vida entera/ barrio de veras/ barrio de veras/ Jacinto Vera"), seleccionó El loco Antonio, también de Alfredo Zitarrosa, quien de niño cursó la escuela primaria en Santiago Vázquez, en donde —según él— además aprendió a pescar. En un par de estrofas canta Zitarrosa:"Pensá que en aquellos días/ que vos querés recordar/ ya estaba el Santa Lucía/ con su puente y su canal./ Puente de fierro sobre el pajonal,/ crecientes, como en el mar,/ la luna lo abandonaba/ y se anegaba en el barrial".

Protagonista bienvenida entre pianos y guitarras.

El cerro, el puerto o la Aduana, las aguas del Río de la Plata y su rambla aparecen en canciones a Montevideo realizadas e interpretadas por compositores uruguayos. En el cancionero también hay calles homenajeadas, recorridas por barrios, desde el rosedal y el Hotel del Prado hasta Casabó, rescatado en una canción de Esteban Klisich. También aparecen edificaciones, como el Templo Inglés en el tema Reconquista 519 de Pablo "Pinocho" Routin. Durante años costó, pero ya Montevideo se consagró protagonista de cuentos, el cine y la música.

Un cancionero para mil gustos.

El paisaje cultural y humano de una ciudad, de un barrio, aflora por ejemplo en el tema de Eduardo Mateo "Siestas de Mar de Fondo". Jaime Roos lo grabó junto a Estela Magnone y se incluyó en Contraseña, un álbum que reúne obras de autores uruguayos, algunas otras también dedicadas a la ciudad, como "Calle Yacaré", de Roberto Darvin. En el cancionero de Montevideo es posible encontrar más de 50 temas de diversos artistas, sin sumar los de murgas o los himnos de instituciones deportivas. El sello Ayuí-Tacuabé editó un álbum doble con 42 canciones. Además de los cantantes mencionados en esta nota, figuran Tabaré Cardozo, Jorge Bonaldi, Larbanois & Carrero, Gerardo Nieto, La Tabaré, Jorge Di Polito, Walter Bordoni, Viglietti, Darnauchans, el Sabalero o Alejandro Ferradás.

Temas que se volvieron himnos.

A mediados de 2011, la sesión de la Junta Departamental de Montevideo fue convocada para tributarle un homenaje a La Reina de La Teja con motivo de celebrarse 30 años de la creación del Saludo a los barrios, escrito por José Morgade.

El tema se transformó en una especie de himno comunitario, pegadizo desde su inicio: "Malvín… vieja barriada sin fin…/ junto al Buceo sientan el latir/ viejo Palermo Barrio Sur gentil/ esperen siempre nuestra voz/ del Pantanoso con amor".

Otro himno es Una Canción a Montevideo, que escribió e interpreta Mauricio Ubal, y fue la ganadora de un concurso organizado por la Intendencia capitalina en 1993. Su letra propone un sobrevuelo a la ciudad y un reencuentro de tiempos. "Con su voz de boliches y grillos/ vienen soles de ropa tendida/ ciudadela de muros heridos/ preguntando qué fue de la vida/ vienen cielos/vienen fuegos.../ Viene amar/ viene amar/ viene amar a este Montevideo".

Ubal también le ha cantado a un barrio bien querido, el de su infancia, Bella Italia, en donde después de un viaje de reencuentro, "la misma vereda", entre parras coquetas, le cuenta "todo lo que se fue" y va recitándole todo lo que él olvidó.

De las composiciones de sus colegas, Ubal establece un gusto especial por una canción de Gastón Ciarlo (Dino): Mi ciudad, que así comienza: "Mi ciudad ha crecido conmigo/ me ha servido de abrigo/ ha sentido piedad/ aquí está resistiendo el frío/ echada sobre el río/ grande como mar."

Y así se remata: "Vos y yo, vamos ganando años/ y seguimos buscando/ nuestra felicidad/ vos y yo, vieja Montevideo/ juntos envejecemos/ juntos hasta el final".

"Recuerdo esa canción con mucho cariño, tal vez por el momento en que yo la conocí, en el 77", argumenta Mauricio Ubal."Fue uno de los primeros discos que me compré, me encantaba esa especie de letanía que tiene Dino para hablar de Montevideo, sobre todo en Mi Ciudad, la sentí siempre muy montevideana, no es explosiva sino más bien reflexiva. Cuando la pongo no la puedo escuchar así nomás, me pega, era un momento oscuro, en plena dictadura, tratando de cuidar lo que se pudiera del naufragio, ¿no?".

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