El acervo del carnaval

Momo con el agua al cuello en su museo

En 2016 cumplirá 10 años y pese a que su fama trascendió fronteras tiene un presupuesto insuficiente.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El Museo del Carnaval cumple 10 años rodeado de problemas financieros. Foto: F. Ponzetto

Ubicado en el casco histórico de Montevideo, junto al Mercado del Puerto, el Museo del Carnaval abrió sus puertas en noviembre de 2006. A partir de enero de 2008 se transformó en la primera institución cultural uruguaya administrada bajo la forma de fideicomiso. Lo integran la Intendencia de Montevideo, la Administración Nacional de Puertos y el Ministerio de Turismo. A partir de diciembre de 2014 se sumó el Ministerio de Educación y Cultura.

Es el único museo que sale en forma sistemática al interior del país, a clubes de pueblos o ciudades, con diversas muestras que son trasladadas gracias al apoyo del Correo y en coordinación con las intendencias departamentales. Es uno de los pocos de Carnaval que hay en el mundo y el único de Iberoamérica que ha ganado el Premio Reina Sofía a la recuperación y conservación del patrimonio inmaterial, tarea que no se hizo entre cuatro paredes sino recorriendo barrios de Montevideo.

Para el año en curso, el presupuesto total, no solo de funcionamiento, es de $ 9.800.000. Y en el peor de los escenarios se reuniría $ 4.000.000; es decir que faltaría casi $ 6.000.000 para cumplir la gestión. Hasta la pasada administración, la Intendencia de Montevideo entregaba $ 1.800.000. Con eso, más el aporte de las empresas públicas se cubrían los costos. Pero en octubre del año pasado las arcas del museo ya estaban casi en cero, debido al recorte de gastos en el Estado.

Demoras de la IMM.

Hay programas del museo que se autosustentan y otros no, por ejemplo todo lo que tiene que ver con recuperación patrimonial, difusión y traslados.

Graciela Michelini, coordinadora general del museo, dijo a El País que los aportes comprometidos al día de hoy por el convenio de fideicomiso son 10.000 dólares del Ministerio de Turismo, otros 10.000 dólares del Ministerio de Cultura y 750.000 pesos que debería dar ahora la Intendencia de Montevideo. En este último caso, y desde el cambio de administración, todo sin embargo está en un impasse. Dentro de la propia comuna se ha generado una gran discusión. Como el convenio se firma cada dos años, en 2017 la Intendencia podría decidir no mantenerse, lo cual le generaría un gran problema, debido a que el museo, por el fideicomiso, es municipal. De romperse el convenio pasaría a su órbita en exclusiva y debería hacerse cargo de la gestión, obligación no contraída en cambio por los ministerios.

En la Intendencia hay quienes piensan que sería mejor que no se desplegaran tantas actividades y que el museo funcionara con criterios "tradicionales", concentrado en una sala de exposiciones y no como hoy, con espectáculos al aire libre y bajo techo, muestras itinerantes por todo Uruguay, trabajos de enseñanza e intercambio y procedimientos de síntesis cultural con participación del público y talleristas contratados especialmente.

Cultura y finanzas.

En el Ministerio de Cultura es donde el museo ha venido teniendo más recepción. En el de Turismo, que fue uno de los agentes que estuvo desde la fundación, el museo es un hijo querido pero no reconocido a carta cabal. Graciela Michelini explicó que se ha hablado con todas las autoridades y hay sensibilidad. No obstante, y si bien hasta el Ministerio de Economía se mostró a favor de reforzar a los ministerios que lo soliciten, éstos no lo hacen. Turismo no consideró que habría que pedir los refuerzos al Presupuesto, en el cual el fideicomiso ya está incorporado. Y Cultura está de acuerdo en hablar aunque no dispone de rubros. La Administración de Puertos por su parte, además de haber destinado predios de su propiedad para localizar al museo, colabora con materiales y labor de mantenimiento pero es otra institución que no dispone de dinero.

Cien turcos interesados en historia de la fiesta.

Mientras comienza a trabajarse con cruceristas, un operador argentino solicitó cotización para una visita de 100 turcos. De Santa Fé, Rosario y Buenos Aires han llegado otros grupos. También del interior de Uruguay se compran talleres y almuerzos. Esas líneas van creciendo. Desde hace 3 años el museo tiene además un palco turístico del desfile de Llamadas y la venta de lugares en él le deja ingresos que permiten sustentar algunos programas. La recaudación por entradas y paseos a escuelas o grupos de la tercera edad ayuda asimismo a mantener abiertas las puertas, pero no da para más.

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