Liliam Kechichian

"Modestamente, creo que fuimos muy eficientes"

En el despacho de la ministra de Turismo, el verano se ve de color rosa. Liliam Kechichian es todo sonrisas a la hora de repasar las cifras del último año y los datos que le van llegando este mes de enero, que tiene, como en los viejos tiempos, el dominio albiceleste de los argentinos.

La ministra, recién llegada de España donde asistió a la Feria Internacional de Turismo -Fitur- volvió “con tres buenas noticias”, que ella misma explica en la entrevista. No sólo habló de la presente temporada; también respondió un cuestionario de temas personales sobre su infancia, sus preferencias para pasar las vacaciones y los mitos sobre Punta del Este.

—¿Se viaja mucho siendo ministro de Turismo?

—Cuando era subsecretaria viajaba mucho más, porque el entonces ministro, Héctor Lescano, tenía fobia a los aviones. Muchas veces me tocó a mí sustituirlo. Ahora eso está más repartido, viajan el subsecretario y el director de Turismo. Es muy difícil que un solo funcionario pueda cumplir con una agenda de 21 ferias al año. Además hay que estar acá, hay que trabajar.

—La última feria a la que asistió fue la de Fitur, en Madrid, del 20 al 24 de enero.

—Sí, en Europa hay tres ferias muy importantes: Fitur, en España, en el mes de enero; en marzo, la ITB (Bolsa internacional de Turismo, en Berlín), y en noviembre la WTM en Londres (World Travel Market). Pero también están las regionales, de Colombia, Argentina, Perú… Mientras exista el formato de ferias, hay que estar presente. El país que no está, no existe.

—¿De España se vino con buenas noticias?

—Sí, muy buenas. Tuvimos una reunión con el ministro de Turismo, Industria y Energía de España y me aseguró la presencia de su país en un seminario que vamos a hacer el 4 de abril en el Radisson, vinculado a ese fenómeno en auge que es la economía colaborativa. Le pedimos ayuda a la Organización Mundial de Turismo (OMT) para todo el tema de aplicaciones para la comercialización turística, un sector que está altamente impactado por las nuevas tecnologías. Tuvimos también entrevistas con gente de Air Europa e Iberia que nos confirmó que tendrá un vuelo más por semana desde febrero y que uno de los aviones recién adquiridos será destinado al servicio de la ruta Barajas-Carrasco.

—También se reunión con el ministro de Turismo de Argentina, Gustavo Santos. ¿Qué le planteó?

—El mostró un talante muy de amigable con Uruguay. Yo llevé una larga lista de cuestiones que tenemos que comenzar a resolver, que venían de antes y que tienen que ver con el turismo de cruceros, por las limitaciones que pusieron en el puerto de Buenos Aires. A raíz de esas medidas, Punta del Este perdió entre 25 y 30 llegadas porque las compañías resolvieron no hacer el circuito Buenos Aires-Punta del Este como consecuencia de las tarifas desmedidas que les cobraba el puerto argentino.

—¿Dónde solía ir de vacaciones cuando era niña?

—Yo vivía en Malvín y vacacionábamos en el barrio. Mi padre tenía una zapatería y en la playa había un rancho de pescadores. No íbamos a ese lugar porque éramos niñas, mi hermana y yo, pero pasábamos todo el día en una carpa en la playa.

—¿Este Carnaval piensa pasarlo en Valizas?

—Sí, hace como 30 años que vamos a Valizas con mi marido y mis hijos, desde que eran chicos. Voy a ir a Valizas, donde tengo una barra de amigos.

—¿Tiene rancho?

—No; siempre vamos a la casa de unos amigos.

—¿Nunca fue de vacaciones a Punta del Este?

—No.

—¿Por qué?

—Porque éramos de un grupo social que no podía ir a Punta del Este. Y después, de mayor, mis opciones fueron un poco más transgresoras.

—Con el paso de los años Punta del Este se ha hecho más accesible para los uruguayos.

—Absolutamente, creo que en ciertos años se creó un mito de un balneario muy exclusivo, cuando en realidad hay muchas Punta del Este; una es la del día; otra, la de la noche; hay una Punta del Este para el que quiere pasar desapercibido, otra para el que quiere hacerse notar, y hay ofertas más económicas junto a los cinco estrellas. Yo no tengo ningún prejuicio; al contrario, Punta del Este me parece un lugar maravilloso, pero pertenezco a un sector de la sociedad que hace unos años no accedía a veranear en Punta del Este.

—¿Por qué los balnearios de Rocha, con toda esa riqueza natural que poseen, no generan tantas divisas como Punta del Este?

—El público, el nivel de gasto y de estadía es diferente. Rocha se está consolidando. Es de los destinos que más ha crecido en los últimos tiempos a diferencia de Punta del Este que tiene 100 años de creada y 60 de crecimiento permanente. Le veo un gran futuro a Rocha con el nuevo puente, el nuevo ordenamiento territorial y algunas inversiones de calidad en Garzón. Tengo la expectativa de que se pueda captar ese turismo de mayor nivel que pueda convivir con el otro.

—Hace unos días contó que este año se va de vacaciones a Cuba.

—No es verdad. Me encantaría, pero sólo me voy a tomar los días de Carnaval para ir a Valizas.

—¿Ha estado de vacaciones en Cuba?

—Fui hace tres años con unos amigos, estuvimos en La Habana y Varadero en el típico paquete "todo incluido". Pasé espectacular.

—¿Qué le gustó de Cuba?

—La gente, con una gran calidez en el servicio. El cubano es muy amable, muy servicial pero no servil.

—¿Se ha bañado en las playas de Montevideo?

—Sí, ahora voy a Playa Honda, me encanta.

—¿Usa bikini o malla?

— Uso malla. Usé durante muchos años bikini, pero ya no estoy en condiciones para lucir bikini.

—¿Qué impresión le ha causado esta temporada?

—El 2015 cerró muy bien, con más de tres millones de turistas. Algunas de las medidas que nosotros visualizábamos como disuasorias para el turismo desde Argentina, que eran el cepo cambiario y el recargo en el uso de las tarjetas de crédito, fueron suprimidas y facilitaron la llegada de turistas. A eso se sumó que Uruguay devuelve todos los impuestos a las compras y que tenemos una inflación más controlada. Cuando los argentinos vieron que Uruguay estaba muy competitivo, volvieron.

—¿La política del Ministerio incidió en ese crecimiento del turismo?

—No hay turismo sin promoción. Buena parte del esqueleto del ministerio ha sido la promoción de la "Marca País" y de los distintos destinos turísticos. Modestamente, creo que hemos sido muy eficientes en la promoción de Uruguay, tanto en la región como en el resto del mundo. Cuando teníamos los puentes bloqueados y Uruguay era noticia porque parecía un país contaminador, nosotros salimos de la promoción en la prensa escrita porque era absurdo poner el logo de Uruguay Natural debajo de noticias que tenían que ver con la contaminación. Ahí tuvimos que repensar nuestra promoción y empezamos a aparecer en los canales de cable internacionales, un poco más en vía pública, en work-shops y rondas de negocios. Nos jugamos a los contenidos, hablamos de la producción de aceite de oliva, por ejemplo; del Plan Ceibal, de la trazabilidad de la carne, de la agenda de derechos.

—En la "agenda de derechos" que menciona, ¿se explota el concepto o la imagen del turismo cannábico?

—Turismo cannábico no hay y no queremos que haya. La reglamentación habla específicamente de consumo para los residentes, porque se trata de una estrategia de lucha contra la droga. Es algo que cuesta mucho explicar cuando uno toma medidas bien diferentes a las que asumió el resto del mundo. La estrategia de la lucha contra las drogas en el mundo es un enorme fracaso: cada vez hay más drogas, consumidores y narcos, por lo que Uruguay hace bien en transitar este nuevo camino.

—En Punta del Este algunos turistas extranjeros han preguntado en las farmacias por marihuana.

—Es verdad, pero no ha sido algo masivo y cuando se les explica lo entienden perfecto.

—¿Las inundaciones afectaron mucho el turismo en el litoral uruguayo?

—Daymán fue afectada unos días, y aunque Salto y Paysandú se quedaron sin playas, el turismo termal en Arapey no sufrió. Ahora ya está todo recompuesto y Daymán está con una buena ocupación.

—¿La inclusión del Anglo en la lista del Patrimonio de la Unesco puede tener reflejo en el turismo?

—Ya lo ha tenido. Hay mucha gente que está yendo, que siente curiosidad y que empieza a interesarse en su historia. La inclusión del Anglo nos da una oportunidad para armar un "circuito patrimonial", que es un proyecto en el que estamos trabajando. Se integraría junto con el barrio histórico de Colonia del Sacramento y con la ciudad de Carmelo, de fuerte raigrambre artiguista, que en febrero va a celebrar sus 200 años. Estoy convencida de que ese circuito va a atraer muchos visitantes. Recuerden cómo explotó el turismo en Colonia después de ser declarada Patrimonio de la Humanidad. Fue un antes y un después.

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