VIOLENCIA DE GÉNERO

La mitad de los hombres dice que maltrató a mujeres

Para el 17%, la violencia de género es “culpa de ellas”.

¿Ni una menos?. Discurso parece no coincidir con accionar. Foto: F. Ponzetto
¿Ni una menos?. Discurso parece no coincidir con accionar. Foto: F. Ponzetto

Imagine una fila de ómnibus, con uno pegado al otro, que va desde Montevideo a Punta del Este. Cada vehículo va repleto de pasajeros, entre sentados y parados. Esa cantidad de pasajeros —equivalente al 48% de los uruguayos mayores de 16 años— admitió que maltrató psicológicamente a alguna mujer. La mayoría las insultó, les revisó el celular, se quejó por su forma de vestirse o por sus compañías, y hasta hubo quienes las amenazaron con matarlas a ellas o a sus hijos.

Ahora piense en una fila de ómnibus, también a tope de hombre maltratadores, que recorre los 23 kilómetros que separan a Montevideo de Solymar. Esa es la cantidad de uruguayos que reconocieron haber ejercido violencia física o sexual contra las mujeres; unos 181.400.

Alejandro Espí, doctorado en Ciencias Políticas por la Universidad de Murcia (España), indagó sobre cómo ven los uruguayos la violencia de género. Para ello realizó una encuesta que, si bien no es estadísticamente representativa, comprendió a 527 hombres mayores de 16 años. A este investigador español había algo que no le cerraba: ¿cómo era posible que Uruguay, un país que se destaca en los indicadores de democracia y desarrollo humano, tenga valores "extremadamente altos de feminicidios y denuncias por violencia doméstica"?

Y la encuesta revela algunas posibles respuestas. Prácticamente la totalidad de los encuestados (96%) rechaza la violencia hacia las mujeres, y la casi totalidad (91%) concuerda con la igualdad de géneros al menos en el discurso. Sin embargo, a la hora de actuar, un alto número (como esa cantidad de ómnibus) reconoce haber maltratado alguna vez a su pareja o una mujer.

Para más de la mitad de los hombres uruguayos la violencia de género se explica por problemas individuales del agresor, como factores psicológicos o consumo de drogas, y no por el rol que se le asigna a la mujer. Hay un 45% que asocia el maltrato al machismo y un 17% cree que la mujer "ha hecho algo" para merecer el castigo o que "ella quiere" ser violentada.

"Este es un pensamiento tremendamente peligroso, un 17% de los varones cree que la violencia es aceptable y justificable", dijo Andrea Tuana, de la ONG "El Paso".

Estos datos confirman que "el Uruguay es un país de valores muy conservadores en relación a los roles que hombres y mujeres debemos llevar en la familia", señaló Mariella Mazzotti, directora del Instituto Nacional de las Mujeres (Mides). "Está en el sentido común que las mujeres trabajen y estudien, pero en la familia el rol sigue siendo muy tradicional", señaló.

El investigador Espí indicó que "en España pasó algo similar: pese a la llamada agenda de derechos, hay una resistencia en la sociedad". Y esta dicotomía, agregó, "se hace más evidente en el interior del país".

¿Visibles?

Otra encuesta realizada en 2013, pero teniendo a las mujeres como encuestadas, consignó que siete de cada diez uruguayas sufrió algún tipo de violencia (física, sexual, psicológica o patrimonial); lo que "concuerda con la nueva investigación", explicó Espí. En aquel momento, la inmensa mayoría "nunca habló con nadie" sobre el maltrato y menos que menos hizo una denuncia oficial.

Según datos del Ministerio del Interior, a su vez, solo una de cada cuatro mujeres asesinadas hizo alguna denuncia previa. Este año van 20 mujeres asesinadas, 15 de ellas por sus parejas o exparejas, y cinco por otros familiares.

Al mismo tiempo, la cantidad de denuncias que recibe la Policía van en aumento. Desde que comenzó el año hasta ayer se acumulaban 27.300; cuando en todo 2016 hubo 29.000. "El mayor incremento fue en el primer semestre, cuando hubo un incremento del 12%", explicó July Zabaleta, directora de la división Políticas de Género del Ministerio del Interior.

Este cúmulo de números indica que "todavía se está en la etapa en que la mujer no reconoce que no tiene por qué soportar una cantidad de cosas, no se anima a hablar y tampoco a denunciar bajo anonimato", explicó Mazzotti. Reconoció que "habrá que seguir educando".

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