LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

No lo miren. Él no fue

En una entrevista con el semanario Búsqueda el ministro de Economía, Danilo Astori, admitió que cuando era vicepresidente de José Mujica advirtió acerca del desmanejo de las empresas públicas y de cómo ello dispararía el déficit fiscal del país. Pero ahora nos dice que, aunque avisó lo que sobrevendría con aquella fiesta del gasto, no le hicieron caso.

¿Qué hizo él? Bueno, queda claro que metió violín en bolsa. Astori era no solo el vicepresidente de Mujica. Era también quien manejaba la economía a través de sus hombres en el Ministerio de Economía (Fernando Lorenzo), el Banco Central del Uruguay (Mario Bergara), la DGI (Pablo Ferreri) y todos los lugares clave de la conducción económica. De hecho, así nos vendió el Frente Amplio aquella fórmula en 2009. Mujica sí, pero con Astori y su equipo manejando la economía como durante el gobierno de Vázquez, para tener "un País de Primera". ¿Se acuerda?

Todos nos acordamos. Todos… menos Astori. Él viene ahora a decirnos que durante el gobierno de Mujica se hicieron desastres que los uruguayos hoy seguimos pagando. Para ordenar la casa, por suerte, está él. Aunque el desorden se haya generado cuando él estaba a cargo de la misma casa, y su gente estaba a cargo de las cuentas de la casa. ¿Se entiende? Qué bueno. Porque yo no entiendo nada.

Astori era el dos de Mujica. Pero ahora parece que mientras Mujica, Sendic, Cosse y otros gastaban a manos llenas, Astori estaba atado de pies y manos. Y que el equipo económico que él lideraba tuvo que soportar aquellos desmanes, incluso sabiendo lo caro que al país le costaría aquella fiesta interminable.

Fueron Astori y en aquel momento el ministro Bergara quienes en la campaña electoral de 2014 juraron que las cuentas públicas del país estaban muy bien. Que el déficit fiscal era perfectamente manejable. Que no habría necesidad de ajuste alguno, como denunciaban los agoreros economistas de la oposición.

Lucían ofendidos. Heridos en su orgullo. Hoy sabemos que aquello era una pose de campaña. Porque Astori acaba de confesar públicamente que para ese entonces hacía rato que él y su gente sabían que el déficit se había disparado más allá de lo soportable, y que no quedaría otra que subir impuestos y tarifas durante el próximo gobierno.

¿Mintieron? Al menos, ocultaron la verdad. Una verdad que conocían de primera mano. Denostaron a quienes le decían al país lo que en realidad sucedía, y se subieron a la tribuna para afirmar lo que de sobra sabían que se apartaba de la verdad de los números.

Hoy queda claro que Mujica, Sendic, Cosse y otros tantos utilizaron los recursos públicos para sustentar campañas políticas o proyecciones personales.

Pero también queda claro que los que en aquel gobierno debían controlar que ello no sucediera no hicieron lo que debían cuando tuvieron que hacerlo. Y hoy son los que nos pasan la gorra, para cubrir cuentas que no les son tan ajenas como ellos quisieran. Porque nadie los eligió para que se lavaran las manos o miraran para el costado. Sino todo lo contrario.

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