Comienza con fiestas en el faro y sigue con una megadiscoteca

Millonario proyecto para vida nocturna del Parque Rodó

Con el calor de diciembre el faro de Punta Carretas será sede de una serie de fiestas de verano "al estilo de Ibiza", organizadas por Josacho Sasson, el propietario de W Lounge, el tradicional boliche del Parque Rodó que la Intendencia de Montevideo adjudicó a McDonald’s.

La organización espera recibir a miles de personas y para ello está instalando una serie de estructuras de material liviano en la explanada del faro. Ayer en la tarde dos obreros cargaban material para afirmar las nuevas instalaciones. Mientras tanto, la calle de ingreso al faro ya mostraba la presencia de vehículos frente al mar o debajo de los árboles.

"Esto es algo temporario hasta el 20 de diciembre, es un experimento que la Intendencia de Montevideo habilitó para no perder la continuidad de W y no dejar a la gente en la calle", informó ayer Sasson a El País.

En realidad lo que está sucediendo en el faro es la avant premiere de un proyecto nocturno mucho más ambicioso.

"Hace 15 años que estamos haciendo una zona bolichera en el Parque Rodó y vamos a seguir. Ahora ganamos dos licitaciones en el Parque Rodó, una es Plaza Mateo y la otra es el Forte di Makalle", explicó el empresario.

La Noche.

Los planes de los adjudicatarios para ambos sitios del Parque Rodó apuntan directamente a la movida nocturna. En la antigua Plaza Mateo se proyecta un sitio que permita la coexistencia de varios boliches.

"Será un complejo de pubs y restaurantes alrededor del escenario montado sobre la plaza", anunció Sasson.

La idea es inaugurar el lugar durante los meses de abril o mayo del año próximo.

En tanto, en el Forte di Makalle se instalará durante el año 2017 la "discoteca más grande de América Latina". "La Intendencia quiere que ahí vaya el próximo W", aseguró el empresario. "Es un predio enorme con miles de metros cuadrados", sostuvo.

Ambos emprendimientos serán financiados por capitales nacionales y podrían tener un costo cercano a los US$ 4 millones. "Todo esto es a pulmón, las multinacionales están enfrente, el imperialismo tomó W", bromeó.

El público objetivo del negocio es "muy grande". Estimaciones del grupo empresarial indican que por W pasaron un millón de personas durante 15 años. En la última etapa del boliche tenían cuatro discotecas para 1.500 personas cada una.

Moda.

El desafío principal para los empresarios de la noche es ponerse de moda. "No es fácil, pero cuando se logra los boliches pueden durar dos o tres años y la gente se va para otra zona", explicó.

Sasson dijo que ahora está de moda la calle Constituyente y recordó la popularidad que obtuvo en un momento la Ciudad Vieja. "Todo tiene un ciclo de auge y después la gente busca otros espacios. Por eso hay que tener siempre nuevas propuestas", dijo.

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