LA ENTREVISTA DEL DOMINGO 

Mieres: "En el Frente hay hegemonía populista"

El senador Pablo Mieres afirmó que el presidente Tabaré Vázquez no domina a la bancada del Frente Amplio y que ha perdido “poder” sobre el oficialismo. Sostuvo que no descarta que José Mujica sea el candidato presidencial del Frente Amplio, pero que eso sería “muy malo” para el país.

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Pablo Mieres. Foto: Fernando Ponzetto

Dijo que Mujica lidera “una hegemonía radical, populista, dogmática” en el FA. Asimismo, afirmó que en el oficialismo “hay una claudicación ética”.

—Al llegar a la mitad del gobierno de Tabaré Vázquez, ¿qué análisis hace del mismo?

—Es un gobierno sin fuerza, sin entusiasmo, sin agenda. Diría inerte, en muchos sentidos. Su única gran apuesta es la inversión de UPM. Todas las fichas del gobierno de Vázquez están centradas en el logro de la instalación de una nueva planta de celulosa. Hicimos un esfuerzo el mes pasado para intentar despertar un cambio en la Educación porque Vázquez todavía tenía el tiempo para impulsar una transformación educativa. Ese fue el sentido de la interpelación, pero el resultado fue negativo totalmente. Quedó abrazado a un equipo fracasado y por lo tanto va a fracasar en materia educativa también. Eso es una pésima señal. Eso implica, a la vez, que en el próximo gobierno y me adelanto a decir que también en la próxima campaña electoral, va a ser un tema central. Otra vez vamos a estar en la constatación de que el proceso de catástrofe educativa se ha agudizado.

—En el escenario político que se avecina con vistas a 2019 ¿qué papel cree que juega el nuevo Partido de la Gente, de Edgardo Novick?

—Novick tiene todo el derecho de armar su opción, de levantar su propuesta. Pero es una propuesta muy personalista, centrada en su propia figura. Lo veo orbitando en una lógica de un planteo más conservador, más de derecha. No está en la misma zona que nosotros, eso está claro. Si se me pregunta cuánto va a crecer, bueno, el tiempo dirá, veremos. Lo veo también muy en función de una lógica de la gestión pero sin muchos contenidos. Hay que tener en cuenta que en las encuestas apare-ce marcando una intención de voto que es equivalente a la bancada parlamentaria que hoy tiene (un senador y dos diputados).

—¿Uruguay es un país donde podría imponerse un outsider de la política?

—Claramente creo que no. La sociedad uruguaya lo que reclama son cambios en la política. Diría una clave que debería ayudar a recrear un vínculo más fuerte entre la política y los ciudadanos es que aprobemos normas exigentes desde el punto de vista de la transparencia, del control y las garantías. Por eso es muy importante llegar a buen puerto en una comisión multipartidaria que está trabajando en el Senado sobre el financiamiento de los partidos.

—Lo sucedido en Brasil (pago de coimas a políticos y gobernantes por Odebrecht) hace conveniente legislar sobre la forma de financiación de los partidos políticos?

—Sí, sin ninguna duda. Nadie está vacunado contra la corrupción. Sí es contraindicado —una señal contradictoria con esto que estamos hablando— lo que está planteando el Frente Amplio que es derogar el delito de abuso de funciones. La ciudadanía va a leer muy mal esa señal, porque atrás de esto va a advertir una búsqueda de aflojar los controles de la gestión de los políticos. Y los políticos tenemos que dar señales en sentido inverso.

—Usted dijo recientemente a El País que el Frente Amplio pagará un costo político por derogar el delito de abuso de funciones en medio de juicios a exgobernantes. ¿Por qué ahora sí lo pagaría y no sucedió eso con temas como Ancap o Pluna, por ejemplo?

—Yo creo que ha pagado costos políticos por Ancap o Pluna. No en balde en las encuestas está entre diez y 12 puntos abajo que hace cinco años a la misma altura de su gobierno. Ese es el resultado de un desgaste. Yo creo que el Frente Amplio ha sufrido una claudicación ética, algo que a la ciudadanía le impactó. La suma de los casos ocurridos el año pasado además de ser una barbaridad, un desastre de gestión, generó la sospecha de irregularidades con una eventual trascendencia delictiva. Enseguida de eso vino el episodio del título del vicepresidente Raúl Sendic. Ellos mismos lo convirtieron en un tema enorme y a la gente le pareció una barbaridad que todo el Frente Amplio se abroquelara defendiendo un título inexistente, una mentira en definitiva, que es muy grave. Después vino la negativa a investigar las eventuales implicancias en los negocios con Venezuela. Todo eso ha significado que el Frente perdiera aquello que le planteó a la ciudadanía, una especie de superioridad moral respecto a blancos y colorados. Ya está. Eso a mí me parece que lo termina por afectar al Frente, además de sus líos internos.

—¿Cómo se ve desde el Partido Independiente la interna del oficialismo? ¿Quién manda en la bancada ahora que la mayoría en Diputados está puesta en duda?

—Está cada vez más claro que la hegemonía la tienen los sectores radicales, la izquierda dogmática, el populismo de izquierda. Los sectores moderados del Frente bajan la cabeza, no pesan, son minoritarios y no se animan a desmarcarse en ningún tema.

—¿Qué tan responsable de que los sectores moderados no tengan peso eso es la mayoría parlamentaria que tiene (o tuvo) el Frente Amplio?

—Creo que el dato nuevo de que perdieron la mayoría en Diputados les agrava la crisis. Tampoco han sabido reaccionar frente a eso. Están en una situación de debilidad. No hay consciencia de esto, del desgaste, de la pérdida de respaldo ciudadano, del final de una época. Les hizo mucho mal esa "sorpresa" del final en 2014. Ese año el Frente estaba preocupado porque hasta el día de la elección no sabía qué iba a pasar. Y obtuvo un espaldarazo inesperado pero importante. Eso les creó una sensación de omnipotencia, de que siempre les iría así. Por eso las señales que le dan las encuestas, la ciudadanía, no las tienen en cuenta.

—¿Encuentra diferencias entre el primer gobierno de Vázquez y este? Por ejemplo en la relación con el Frente Amplio.

—Una enorme diferencia: Vázquez en su primer gobierno fue un presidente poderoso, tenía poder sobre su partido; en este período no lo domina. Hoy, dos tercios de la bancada del Frente Amplio responden al otro líder del Frente Amplio que es José Mujica. Y eso le ha determinado una incapacidad de tomar decisiones que se ha agravado. Al problema de no tener mucha agenda se le agrega el problema de no tener poder sobre su partido.

—¿Por qué cree que le pasó eso?

—Ese es el costo de haberse ido de la política durante cinco años, entre 2010 y 2015 cuando gobernó Mujica. La política siguió rodando y él cuando volvió lo hizo directo a la Presidencia. Esas cosas se pagan, en política hay que estar.

—¿Piensa que el expresidente José Mujica va a terminar siendo candidato presidencial por más que él lo haya negado reiteradamente?

—Más allá de todas las cosas que dice, nunca lo descartes a Mujica. Es un candidato posible del Frente, para bien o para mal. Que sea candidato no es bueno para el país. Mujica no es de descartar.

—¿Cómo sería Mujica como rival para la oposición en las próximas elecciones?

—Sería un rival duro, sí, un adversario muy duro. No hay que ser necio y no reconocer que tiene una fuerte capacidad de llegada a la gente. Pero también es cierto que no es el de siempre, ha sufrido un desgaste y puede seguir sufriéndolo. Pero tiene un respaldo dentro de su partido. Esa hegemonía radical, populista, dogmática que tiene el Frente tiene un líder que es Mujica. Y lo natural es que ese líder sea la figura que lo represente.

—A raíz de lo sucedido en varios países latinoamericanos donde perdieron los gobiernos progresistas, ¿cree que esa tendencia de algún modo puede extenderse a otros países, por ejemplo Uruguay?

—Hay una corriente regional de crisis de la ola progresista. Por lo pronto, la época del Frente Amplio gobernando solo, con mayoría propia, se termina. No sé quién va a ganar en 2019, pero me parece que la realidad muestra que aún en una hipótesis de triunfo del Frente, no tendría mayoría propia. Entonces es el final de una época.

—¿Es partidario de emplear el sistema de fracking para una eventual explotación petrolera en el litoral?

—No, porque es un sistema que no está plenamente probado, porque hay dudas sobre sus impactos. En Uruguay sería una desproporción porque la búsqueda de petróleo no ha sido exitosa y menos en el territorio. Vamos a hacer un pedido de informes. De cualquier modo, no estamos de acuerdo con el fracking, sobre todo porque la zona está encima del Acuífero Guaraní y cualquier movimiento puede generar una situación grave. Si esa técnica se mejora y hay avances tecnológicos que aseguren el buen resultado, es distinto.

"Queremos construir la alternativa a lo que hay".

El Partido Independiente quiere crear un espacio socialdemócrata en el escenario político local. Ese creen sus autoridades que es el papel que deben jugar de aquí en más. La idea es posicionarse como la alternativa a lo que está planteado hoy.

"Queremos construir una alternativa. El Partido Independiente tiene como vocación generar una alternativa política. El Frente Amplio está mostrando señales de agotamiento y hay un final de ciclo, de una época. Ese final empezó con el triunfo en 2004, que tuvo una estabilidad político electoral muy fuerte. El Frente Amplio hizo cosas, tuvo avances, logros, no vamos a negarlo, pero está agotado. Hay gente con la que nosotros coincidimos en lo político programático. Uruguay necesita una opción alternativa al ocaso del Frente Amplio y una alternativa a los partidos históricos. Hemos trabajado en ello, hemos tenido contactos y estamos a la espera de la respuesta. Hay tiempo", sostuvo Mieres.

"Un código lo derogamos sin entrar en vigencia".

El senador Pablo Mieres no está a favor de prorrogar la vigencia del Código del Proceso Penal (CPP). "El tema no está resuelto. Hasta ahora el Poder Ejecutivo no ha enviado al Parlamento ninguna solicitud. Lo primero que hay es un problema de credibilidad. Seguimos pateando la pelota para adelante. Este Código se empezó a discutir en 2005. Antes de eso en 1999 hubo un Código aprobado que nunca entró en vigencia. Un día se derogó sin haber entrado en vigencia. Eso debe ser récord mundial. En 2005 se instaló una comisión para reformar el Código vigente en ese momento. En 2014 se aprobó prorrogarlo hasta 2019, pero luego acordamos que entrara en vigencia en julio de 2017. Es perfectamente posible ponerlo a andar con algunos ajustes legislativos menores y después que los zapallos se acomoden en el carro. Con un Código nuevo, si esperamos no empezamos más".

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