José Luis Corbo

"A mí no me sorprende que haya sido detenido Figueredo"

El teléfono del doctor Corbo volvió a sonar ayer como en las épocas en que dirigía los destinos de la Asociación Uruguaya de Fútbol.

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"El incremento patrimonial de Figueredo siempre generó sospecha", admitió. Foto: L.Carreño.

Hoy, el expresidente de Rampla y de la AUF, que integró los cuerpos de la Conmebol y la FIFA, aseguró que no le sorprendió la noticia que sacudió al mundo, ni que Eugenio Figueredo, a quien sucedió como presidente de la Asociación, estuviera detenido.

—Le sorprendió el escándalo de corrupción en la FIFA?

—No, no me sorprendió. Tenía conocimiento de que se estaban investigando estos temas. Afortunadamente, yo dejé muchos amigos, durante mi actuación tanto en la Conmebol como en la FIFA y de alguna manera mantengo contacto con ellos. Y alguna información siempre uno recibe. Yo sabía que seguían adelante las investigaciones, mucho más después del informe de Michael García (exfiscal de Estados Unidos que investigó la corrupción en la FIFA y renunció porque su informe no se publicó).

—Durante sus pasajes, tanto por la Conmebol como por FIFA, ¿nunca vio nada extraño que le hiciera sospechar?

—Tuve algunas experiencias que me despertaban sospechas. Por ejemplo, recuerdo que en una oportunidad los delegados de los países del Pacífico se me acercaron para que solicitara en la Conmebol que se exhibieran los contratos que en ese entonces se habían celebrado tanto por los derechos de televisación como por la esponsorización de la Copa Libertadores. Y cuando hice ese planteo se me negó rotundamente. Desde dentro de la Conmebol se me negó esa posibilidad y hasta se molestaron porque era como si hubiéramos estado sospechando de ellos. En realidad, se nos negó, porque yo llevé la voz cantante, pero eran varios los países interesados en ver esos contratos. Evidentemente, ese secretismo, esa reserva, sobre cuestiones tan importantes que hacían a la vida patrimonial y deportiva de la Conmebol, a mí me generó sospechas. Porque no era que se dudara, era el deber y la obligación de que todos supiéramos cuáles eran las obligaciones y derechos que se asumían en esa materia, en esos contratos.

—¿Por qué dejó de integrar una comisión de la FIFA?

—Yo integré la Comisión de Responsabilidad desde el 2006 al 2009, hasta que me enteré que insólitamente la Conmebol, que era la que me había propuesto para ocupar ese cargo, sin comunicarme nada, le manifestó a la FIFA que yo había renunciado al cargo. Algo que no era cierto. Visto eso, enseguida me desvinculé del organismo.

—¿Cree que eso se debió a que usted hubiera solicitado a la Conmebol ver los contratos?

—Nunca supe las razones. A mí me lo informó la secretaria de la Comisión que yo integraba. Me dijo que el señor Figueredo de la Conmebol, le había informado que yo había renunciado. Cuando regresé a Montevideo llamé a Figueredo y me respondió una contestadora. Nunca contestó mi mensaje. Entonces envié una nota.

—¿Cuál fue su cargo en la Conmebol?

—Estuve en la Conmebol cuando era presidente de la AUF, como uno de los miembros del Comité Ejecutivo, que integran todas las Asociaciones. Pero la que decidía todo era una mesa que estaba integrada por Nicolás Leoz, Julio Grondona, Ricardo Texeira y Eugenio Figueredo.

—A propósito de Figueredo, ¿lesorprendió que lo hayan detenido en Suiza?

—No, a mí no me sorprende. Este mundo es muy chico y hoy gracias a la tecnología se saben muchas cosas. Siempre hubo un manto de sospecha sobre ese incremento patrimonial tan importante que tuvo. Yo no puedo afirmar que haya cometido algún delito, eso dependerá de la Justicia, pero indudablemente, él mismo siempre generó ese manto de sospecha sobre sus conductas. Además de todos los comentarios públicos que trascendieron y las denuncias realizadas por los clubes de acá, y por la Mutual de Jugadores. Y los episodios que sucedieron en la Conmebol, cuando la situación con Leoz. En fin, todo eso, sin afirmar ni mucho menos, que yo supiera que él hubiera cometido delitos, no me sorprende.

—Usted fue el que lo sucedió en el cargo de presidente de la AUF, ¿cómo era su relación con él? 

—Fue cuando aquellos dichos, del entonces ministro de Deporte y Turismo, Héctor Lescano, que pidió jabón y cepillo para la Asociación. Mi relación con Figueredo nunca fue la mejor porque en aquel momento la propuesta de mi candidatura emanó de los presidentes de Danubio, de Defensor Sporting y de Liverpool, que en aquel entonces eran enemigos acérrimos de Figueredo. Tanto Del Campo, como Sobral, como Palma. Ellos fueron los que me propusieron a mí y eso ya significó un distanciamiento con Figueredo porque ellos eran sus mayores enemigos.

—¿Y antes, cuando él era el presidente de la AUF y usted el de Rampla Juniors?

—Era un tema que venía de antes, porque Rampla y Defensor fueron los únicos que no lo votamos para la Conmebol. Fue cuando Arsuaga era el presidente de Defensor y yo de Rampla, y fuimos las dos instituciones que no lo votamos.

—¿Por qué no lo votaron?

—Porque entendíamos que no era la persona adecuada. Y eso a lo largo del tiempo generó que yo nunca fuera santo de su devoción. Y me lo marcaba siempre, porque tenía buena memoria.

—¿Qué piensa que va a pasar de aquí en más en la FIFA?

—Creo que este es un hito que va a marcar, ojalá que así sea, un cambio sustancial en el manejo de este mundo tan importante, y no solo desde el punto de vista deportivo sino social y económico, que es el fútbol. Creo que a partir de ahora el fútbol ya no va a ser un negocio para unos pocos, sino un fenómeno para la expresión y el regocijo de muchos. Es lo que deseamos todos. Además de que el fútbol también es un instrumento de trabajo y de servicios para muchísima gente a lo largo y ancho del mundo. Ojalá que sea eso, pero saneado, transparente y cristalino. Y no que siempre esté sobre ese manto de sospecha.

Corbo fue un mojón en la gestión de la AUF.

José Luis Corbo nació en Montevideo pero se crió en Maldonado. Tras jugar en el club Punta del Este, a los 17 años se vino a la capital para ingresar a la Facultad de Derecho. Se fue a probar a Rampla y aunque allí terminó su carrera de volante, o entreala como se decía en aquellos tiempos, se enamoró de esos colores. Tanto, que fue electo presidente del club en seis oportunidades: la primera vez a los 28 años.

Fue presidente de la AUF desde el 2006 al 2009, apenas asumió el presidente Tabaré Vázquez. En aquella oportunidad, el entonces ministro de Deporte, Héctor Lescano, reclamó "cepillo y jabón", en la gestión de la AUF. Corbo llegaba para suceder en ese cargo a Eugenio Figueredo y fue sustituido por Sebastián Bauzá. Durante esos mismos años, y por su calidad de titular de la Asociación, integró la Conmebol como miembro del Comité Ejecutivo. También estuvo en la Comisión de Responsabilidad de la FIFA.

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