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A un mes del crimen del "gurú"

La Policía busca a un “sospechoso” ; las dos mujeres de la secta continúan desaparecidas.

Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz
Casa de Arno Wollensack en Los Cerrillos. Foto: Diego Piriz

A un mes del misterioso asesinato del gurú alemán Arno Wollensak, y la desaparición de dos mujeres que convivían con él, la casa de Los Cerrillos todavía conserva su aspecto hogareño, pese a algunos signos de desorden y abandono.

Todo es amplio: la cocina, el living, los dormitorios, el baño, y el inmenso campo que rodea la casa donde vivió Wollensak junto con su pareja Julie Ravell, desde mediados de 2014. También residía con ellos la alemana Ursula Frei, fiel seguidora de la secta Oasis de Luz.

La sensación, ni bien se pone un pie en la vivienda, es de frío y angustia. El silencio es perturbador, hay mucho desorden, producto de los dos allanamientos que llevó adelante la Policía semanas atrás.

Las luces permanecen apagadas durante todo el día, y la luz del sol entra por una ventana lateral a la casa que tiene sus postigones abiertos. La estufa a leña conserva unos troncos carbonizados en su interior; probablemente de la última vez que Arno Wollensak y Julie Ravell contemplaron el fuego desde los sillones forrados con piel de cordero.

Unos pasos más adelante del living, justo al costado de la ventana lateral, está el escritorio de Wollensak. Allí hay papeles desaparramados, fotografías de una moto Ducati de alta cilindrada, tarjetas con contactos, apuntes desprolijos, y una caja con forma de corazón, que contiene balas.

La computadora que estaba sobre el escritorio de madera, se encuentra en poder de la Policía. Desde allí, se pudieron sacar datos sobre los contactos que mantenían Wollensak y su esposa.

El caso.

La aparición del cadáver del gurú alemán en la playa de La Floresta, el pasado 28 de agosto, abrió uno de los casos más enigmáticos de los últimos tiempos para la Policía y la Justicia uruguaya.

Según informaron a El País fuentes vinculadas al caso, "la búsqueda ahora se está centrando en una persona de procedencia brasileña".

Los vecinos de la pareja alemana en Los Cerrillos, que ya prestaron declaraciones ante la Justicia, confiaron a El País que "hace unos días la Policía estuvo por el pueblo preguntando si habíamos visto a una persona, de entre 40 y 50 años". Los oficiales les mostraron una fotografía, pero las respuestas fueron negativas, nadie vio a esa persona que según la investigación policial, podría estar involucrada con la desaparición del alemán y las dos mujeres.

La investigación también apunta a la búsqueda de un auto y una camioneta de procedencia brasileña. Investigadores del caso aseguraron a El País que también "se busca una barco que puede estar relacionado con el crimen". Es que la casa de Wollensak se encuentra a un kilómetro aproximadamente del río Santa Lucía, y una de las hipótesis es que el cadáver haya sido conducido por esa vía y arrojado al Río de la Plata, con una bolsa en la cabeza sujeta con precintos al cuello. Las manos también estaban atadas por la espalda.

Aunque los vecinos aseguran que el hombre había desaparecido de su casa hace unos meses, algunas hipótesis de los investigadores apuntan a que Wollensak fue secuestrado en la vivienda, o en las inmediaciones. Sobre las mujeres se desconoce qué pudo haber sucedido. No hay rastros de ellas ni de los vehículos que utilizaban.

La ropa.

En el cuarto de la pareja alemana todavía quedan maletas sobre la cama de dos plazas, bolsos y toallas. En el placard de Wollensak permanece su ropa perfectamente colgada en perchas. Otras prendas se encuentran dobladas y acomodadas en estantes. De su pareja Julie Ravell no hay ni una media, absolutamente nada.

"Es una señal de que ella se pudo haber ido, no sabemos si asustada o por cualquier otro motivo, pero se llevó la ropa. Un asesino no necesita la ropa de sus víctimas", dijeron las fuentes a El País.

En el dormitorio principal de la casa de Los Cerrillos, debajo de una alfombra, un objeto sobresalía: una libreta con apuntes en alemán (ver aparte).

Wollensak llegó a Uruguay en el año 2007, con un pasaporte falso obtenido en Surinam, a nombre de Marc Neumann.

Huía de Belize, el último refugio que tuvo la secta "Oasis de Luz" antes de que conocieran las denuncias de violaciones y abusos sexuales que investigó la Justicia alemana.

En 2015, a raíz de un pedido de Interpol, él y su pareja fueron detenidos en Uruguay y estuvieron en prisión pocos meses por uso de documentación falsa. El pedido de extradición de la Justicia alemana no prosperó.

Una casa que se encuentra totalmente deshabitada.

La enorme casa rural que pertenecía originalmente al reconocido cirujano uruguayo Abel Chifflet, hoy se encuentra totalmente solitaria. La vivienda y el campo los compró Wollensak a la familia del doctor por US$ 450.000. Luego del crimen del alemán y la desaparición de las dos mujeres, al lugar no entró más nadie que la Policía cuando llevó a cabo dos allanamientos. Ahora la casa permanece cerrada, donde se llegan a ver algunos hilos de luz solar que entran durante el día por entre los postigones que se encuentran abiertos en la parte del living.

El libro que no pudo ser escrito.

Arno Wollensak (o quizás su pareja Julie Ravell; no está claro quién era el autor de las anotaciones), había comenzado a escribir el borrador de un libro, cuyo título era: "Conversaciones con Dios".

Debajo de una de las alfombras del cuarto donde dormía la pareja, había una libreta con anotaciones en alemán. Las escrituras comienzan en septiembre de 2012; la última es del 7 de mayo de este año.

Esa página manuscrita, traducida al español, lleva el encabezamiento: "Prefacio de mi libro Conversaciones con Dios", y prosigue:

"Esta es una historia inventada por mí. Todo fue alguna vez y en algún lugar inventado".

"¿Quién inventó la realidad?", se pregunta. "¿Quién inventó la vida?, ¿quién inventó la existencia?, ¿quién inventó el invento?".

Todos las notas que aparecen en el librillo apuntan a cuestiones filosóficas que relacionan a "Dios", o a algún ser espiritual del más allá.

"El hombre, cuando está desesperado y angustiado, habla con Dios", asegura el texto.

El propuesto prólogo culmina: "El libro será un intermediario entre Dios y el hombre, y lo que para él pueda llegar a ser".

Esa página fue escrita aproximadamente unos cuatro meses antes de que Arno Wollensak apareciera asesinado.

El predio.

En varios rincones de la casa quedan objetos que revelan los gustos de Wollensak y su pareja, como DVDs y compactos de música de diversos géneros.

Discos de Marvin Gaye, Santana y Tchaikovsky comparten espacio con música coral alemana.

Las películas en DVD muestran aficiones heterogéneas: Taken, Hitman y X-Men, hasta Men in Black, Titanic y Avatar. También hay documentales sobre el planeta Tierra y los animales.

En una de las habitaciones de la planta baja está el atelier donde Julie Ravell pintaba cuadros. Aún permanecen allí sus pinceles.

En el predio donde se alza la vivienda de Wollensak pastan algunas vacas.

También hay tres perros que eran de la pareja de alemanes y que por un tiempo quedaron abandonados.

Al fondo de la casa, hay un inmenso bosque y al costado, un camino que fue hecho por Wollensak y que conduce directamente hasta el río Santa Lucía.

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