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Otro Mercado para los turistas

El MAM recibe a miles de visitantes y se consolida como una alternativa gastronómica.

Mercado Agrícola. Foto: Ariel Colmegna
Mercado Agrícola. Foto: Ariel Colmegna
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Mercado Agrícola. Foto: Ariel Colmegna
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Mercado Agrícola. Foto: Ariel Colmegna
Mercado Agrícola. Foto: Ariel Colmegna
Mercado Agrícola. Foto: Ariel Colmegna
Mercado Agrícola. Foto: Ariel Colmegna
Mercado Agrícola. Foto: Ariel Colmegna
Mercado Agrícola. Foto: Ariel Colmegna
Mercado Agrícola. Foto: Ariel Colmegna
Mercado Agrícola. Foto: Ariel Colmegna
Mercado Agrícola. Foto: Ariel Colmegna

Valerie es una brasileña de Porto Alegre, está de visita en Montevideo junto a su marido y no quiere perderse un "gostoso" asado criollo uruguayo. Casi sin querer eligió el Mercado Agrícola de Montevideo (MAM). Llegó al lugar de mañana y, por curiosidad, descendió en la parada del Bus Turístico, la siguiente tras el Palacio Legislativo. Recorrió el mercado, compró algunos recuerdos y se quedó a almorzar.

De esa manera se mueven los turistas por el MAM, un lugar que pertenece a la Intendencia de Montevideo y que, sin ser un shopping, funciona como un paseo de compras con una variada oferta comercial, gastronómica y artística.

Cada mes el lugar recibe a unas 20.000 personas, el 70% de ellas "no pertenece al barrio", informó la directora del MAM, María Elisa Areán. En ese porcentaje se encuentran los turistas que vienen del exterior y aquellos que llegan desde el interior del país.

Esta semana, la Intendencia de Durazno eligió el lugar para dar a conocer su cartelera de eventos de verano, entre ellos el tradicional Festival de Folklore y el desfile de comparsas de candombe.

Eduardo es un uruguayo que hace muchos años vive en Buenos Aires. A mediados de enero llegó por unas horas al país y su sobrino lo invitó a almorzar al Mercado Agrícola.

Cuando el visitante vio que en la plaza de comidas había chivitos no pudo evitar la tentación y sucumbió ante el sándwich criollo. Pero lo que más le llamó la atención fue el nombre del negocio: "Lo de Pepe".

Se trata de un local ambientado como las grandes cadenas internacionales de comida rápida. La cartelería con las ofertas es muy parecida ya que utiliza una paleta de colores vivos como el rojo y el amarillo como elementos resaltantes. El sobrino se hizo cargo del capricho del tío y compró dos chivitos.

En el momento de pagar sacó su tarjeta de débito. "No señor, acá es todo al contado, disculpe", dijo la cajera en un tono monocorde.

El pedido tuvo que ser detenido mientras el sobrino iba hasta un cajero automático que está instalado muy cerca de "Lo de Pepe" y lejos de la campaña de inclusión financiera que impulsa el Ministerio de Economía.

Areán aseguró a El País que la decisión de cobrar con tarjeta corresponde a los propios comerciantes y que el mercado no está en condiciones de obligar a los arrendatarios de locales. "Ellos mismos se tendrán que dar cuenta de que están perdiendo ventas", afirmó.

Turismo.

Si bien en el MAM se pueden encontrar servicios para los montevideanos, como una oficina de Cutcsa para vender boletos o las tradicionales verdulerías, el lugar tiende cada vez más a recibir turistas, sobre todo en enero. Los guías turísticos de Montevideo lo recomiendan a sus clientes porque el lugar cuenta con cambios y restaurantes abiertos en horarios no habituales.

Areán subrayó que el mercado recibe a todos los sectores sociales y que el lugar no sólo está pensado para el turismo. De hecho, una tarde entre semana se puede ver a estudiantes de las cercanas facultades de Química y Medicina llenando mesas con cuadernolas y papeles. También hay funcionarios del Palacio Legislativo, empresarios y algún legislador que integra la Comisión Permanente. En materia de visitantes extranjeros, los brasileños y argentinos están en los primeros lugares.

Recuerdos.

El martes pasado quedó inaugurado un local denominado .uy, un kiosco que vende souvenirs como casacas de la selección uruguaya, pelotas o mates. Además, ofrece información turística a los visitantes.

Desde diciembre funciona también un puesto de comercialización de antigüedades, una aparente prolongación de la cada vez más turística feria de Tristán Narvaja.

Aunque se trata de una isla, el despliegue de artículos que se exhiben allí es propio de una feria de objetos autóctonos y curiosos: cornamentas de ciervo, frágiles corales, cápsulas de artillería, viejos aparatos de taxímetro, matrículas en desuso, esculturas en miniatura, faroles, hormas de zapato y varias chucherías de toda clase.

Por lo general, los turistas pasan varias horas dentro del MAM, recorren los locales, comen o beben algo tradicional en un ambiente en que las sobremesas suelen ser más largas de lo habitual, puesto que el sitio está abierto hasta la hora 22:00. La cafetería y la plaza de comidas han ampliado el espacio físico que venían ocupando.

Preferencias.

El gerente de marketing del MAM, Leonardo Ascárate, destacó que los visitantes extranjeros que arriban al lugar proviene básicamente de "cruceros, empresas turísticas, city tours y recomendaciones directa de hoteles". Además, mencionó que el Mercado recibe "un gran número de personas provenientes del interior del país que llegan a casi el 14% de las visitas mensuales".

En lo que refiere a compras, Ascárate indicó que entre los más de 100 locales existentes en el lugar, los turistas se vuelcan por las "bebidas nacionales, regalos, artesanías, libros, prendas tejidas, dulce de leche, alfajores son algunos de los productos predilectos".

El funcionario subrayó que "la cerveza artesanal es el principal factor elegido por los visitantes extranjeros".

En 2016 se instalarán una "panchería", una farmacia y se harán acciones de marketing para las fechas comerciales.

Mezcla social y cultural en mesas de café.

A dos años de abrir sus puertas el MAM ya tiene una clientela variada. En las mesas se mezclan los turistas con hombres de negocios y los grupos de amigos. También se puede ver a estudiantes de Química y Medicina preparando sus clases. En diciembre una casa de antigüedades instaló un stand y se transformó en otro atractivo para los turistas. Además, en otro corredor comenzó a funcionar un kiosco destinado a la venta de recuerdos de Uruguay. Los turistas se juegan a probar las carnes uruguayas y el chivito se presenta como una alternativa a las hamburguesas internacionales.

CONTROL COOPERATIVO.

Seguridad en manos de policías y militantes.

El Mercado Agrícola de Montevideo (MAM) está enclavado en un lugar que hasta 2013 la Policía consideraba como "zona roja". Tras una inversión de algo más de US$ 16 millones en la recuperación y refacción del edificio, el barrio cambió. Una de las claves fue el sistema de seguridad interna y externa del mercado.

La actual directora contó a El País que en el año 2007 fue víctima de una rapiña en esa zona. Un día cualquiera pasó por el barrio en horas de la tarde cuando fue asaltada por un desconocido.

En la parte interior del complejo el control está a cargo de la Cooperativa 28 de Junio, integrada por miembros de las llamadas "autodefensas" del Pit-Cnt y el Frente Amplio y algunos funcionarios independientes, explicaron a El País fuentes del MAM. La cooperativa fue formada por el Ministerio de Desarrollo Social.

La seguridad externa está a cargo de policías de particular. Todo el sistema es coordinado por un funcionario contratado por el MAM.

La remodelación del mercado elevó el valor de las propiedades de la zona. De hecho, el sindicato Adeom tiene un terreno frente al complejo que alguna vez adquirió para instalar una cooperativa de viviendas. Durante años no lo usó y lo terminó cediendo a la comuna para instalar un estacionamiento. Sin embargo, con el cambio en la seguridad del barrio el proyecto de construir viviendas volvió. En febrero la comuna deberá entregar el predio y el MAM perderá una buena cantidad de plazas de estacionamiento.

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