En una semana termina el plan piloto y la SCJ deberá evaluar su continuidad

Menores: pocos casos a mediación

La Suprema Corte de Justicia ya tiene en sus manos la evaluación de los primeros seis meses del Centro de Mediación de adolescentes. Si bien esta aún no se expidió sobre la continuidad de la herramienta, las primeras impresiones arrojan que hubo casos exitosos pero que se puede aplicar solamente en delitos muy específicos.

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Menores. La reforma constitucional se definirá en octubre. Foto: Archivo El País

Este centro se creó para generar un vínculo entre víctima y victimario que permita acortar los procesos judiciales y, muchas veces, evitar la realización de un juicio.

El diálogo es el protagonista de estas mediaciones, donde se busca acordar una pena que resarza a la víctima y rehabilite a quien cometió el delito. La obtención de respuestas, el reconocimiento de responsabilidad en el hecho y las recompensas económicas son algunas de las soluciones posibles. La idea es que la víctima reciba una reparación por el daño sufrido.

Sin embargo, los expertos son escépticos sobre el uso extendido de la mediación como herramienta para resolver conflictos.

"Existe un pequeñísimo porcentaje de delitos que son mediables. De ahí a que tengan un resultado efectivo es otro tema", dijo Daniel Sayagués Laso, defensor de oficio de adolescentes y uno de los primeros en proponer casos de mediación de menores.

Según los datos del Observatorio Judicial, entre 2009 y 2010, los hurtos y las rapiñas representaron el 87% de los delitos cometidos por menores de edad. Y ninguno de estos dos delitos tiende a ser pasibles de mediación, aunque esto queda a criterio de los jueces. "Los conflictos en liceos y entre vecinos son los que a mi juicio pueden tener resultado en mediación. En una rapiña o en un hurto, que no se quieren ver las caras, no es mediable", explicó Sayagués Laso.

El Artículo 83 del Código de la Niñez y la Adolescencia estableció, hace diez años, la posibilidad de solucionar conflictos a través de la mediación. En cualquier etapa del proceso, explica la norma, el juez podrá derivar el caso a mediación, suspendiéndose las actuaciones por un plazo prudencial. Sin embargo, el plan piloto comenzó recién el 15 de agosto de 2014.

Frenos.

"Creo que, como todo comienzo, tuvo sus dificultades así como también tuvo cosas muy buenas", evaluó por su parte la directora de Mediación del Poder Judicial, Laura Lange. La feria y el conflicto judicial frenaron momentáneamente el plan piloto. El mayor inconveniente, sin embargo, fue la falta de locación.

"No funciona todos los días. Por problemas locativos empezó a funcionar tres horas, tres veces por semana. Recién en enero empezó a funcionar tres días todo el horario", dijo Lange a El País.

Sobre los delitos "mediables", Lange coincidió en que hubo predominancia de casos en donde las partes se conocían y mantuvieron el vínculo. "La mediación busca exactamente eso: reconstruir el vínculo y pacificar la situación", dijo Lange.

"Hubo muchos conflictos entre adolescentes y de adolescentes con vecinos, con pequeñas lesiones. Y también amenazas", explicó. "En la rapiña es muy difícil porque la población no está sensibilizada a un tema como la mediación", agregó la directora.

La falta de costumbre o conocimiento sobre la mediación es otra barrera hacia la aceptación de la herramienta. Quien debe decidir si un caso es "mediable" o no es el juez, pero luego son ambas partes —víctima y victimario—, quienes lo deben aceptar. Y esto no sucede siempre. Lange dijo que busca "sensibilizar" a la población sobre el tema. "De las mediaciones realizadas, el 100% llegaron a acuerdo", dijo Lange.

"Algunos aceptaron y otros no. Después hubo una directora de un liceo que por cuenta propia hizo una mediación entre dos alumnas", complementó Sayagués Laso.

"Es un mecanismo que no va a ser una respuesta generalizable para las infracciones cometidas por adolescentes, lo cual no implica que no pueda ser utilizable para algunos casos que son la minoría", agregó.

El plan piloto que estableció la Suprema Corte vence el próximo sábado 28 de febrero, pero la Corporación ya cuenta con un informe elaborado por el Centro de Mediación sobre los primeros seis meses de la experiencia.

Las mediaciones continuarán llevándose a cabo hasta que la Corte se expida sobre el tema. Podrá dar por terminado el servicio, modificarlo u ordenar que siga adelante.

El centro de mediación no tiene presupuesto propio y funciona con funcionarios que ya trabajan en los Centros de Mediación comunitaria del Poder Judicial.

La Corte evaluará qué recursos le otorga en 2015 y ampliar el proyecto en el próximo presupuesto.

Verse las caras en el Juzgado

La mediación se ubica dentro del marco de la Justicia Restaurativa, que busca reparar a la víctima y rehabilitar al victimario. Según el Código de la Niñez y la Adolescencia, el juez puede apelar a la mediación en cualquier etapa del proceso, siempre que lo considere conveniente y tiene que estar de acuerdo quien cometió el delito y quien lo sufrió. El proceso se suspende por el tiempo que dure la mediación, que puede constar de varias instancias en el Centro de Mediación Penal de Adolescentes ubicado en la calle Río Branco. Los jóvenes concurren acompañados por su representante legal, su contraparte y el mediador, que se ocupará de fomentar el diálogo para llegar a un acuerdo viable.

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