IMM desoye reclamos de cuidacoches formalizados; avanzan oportunistas

Entre la mendicidad y el abuso

En Montevideo, como en muchas ciudades del interior, existen dos tipos de cuidacoches: los formales, reconocidos por la Intendencia (aunque no necesariamente tengan un vínculo de dependencia) y los oportunistas.

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Graciela defiende el trabajo de los cuidacoches y tiene su carné habilitante. Foto: El País

Quienes hacen la tarea estando registrados —unas 1.000 personas en la capital— deben permanecer siempre en la misma cuadra, tienen que pasar todos los meses por la IMM a firmar una planilla, no pueden imponer un cobro por estacionar, deben hacer la tarea "aseados", no pueden beber alcohol (en el Prado les hacen espirometrías), necesitan de un certificado de buena conducta y son provistos de un carnet identificatorio y un chaleco reflectivo. En segundo término —aunque muchas veces queden en un mismo plano ante los ojos de la población— están quienes piden propinas informalmente y que muchas veces están conflicto con la Policía, los conductores y los propios cuidacoches registrados, en una "guerra" por las zonas de estacionamiento.

Imponer un cobro y la amenaza directa o velada a los conductores es una falta considerada "mendicidad abusiva", algo que no ha podido ser erradicado de las calles de Montevideo, incluso cuando ocurre en los alrededores de los escenarios más importantes como el Velódromo Municipal o el Teatro de Verano. Esto se debe a que la tarea del cuidacoches, a los ojos de la ley y del Estado, es mendicidad y no trabajo.

Tras seis meses de debate en la Junta Departamental, en octubre de 2012 fracasó un intento —impulsado por el entonces edil herrerista Edison Casulo— de reglamentar a los limpiavidrios y los cuidacoches.

Más allá de las apreciaciones políticas sobre el tema, se entendió que si los cuidacoches y los limpiavidrios son formalizados, podrían considerarse "dependientes" de la Intendencia. ¿Quién se responsabilizaría entonces de la rotura de un vehículo, por ejemplo?

Las luces de alerta quedaron encendidas en el informe jurídico de la Junta: "Por más que la administración tome recaudos, requiriendo la inscripción como monotributistas y que se realicen los aportes al BPS conforme a las normas, el decreto propuesto contiene múltiples elementos que pueden ser interpretados tanto por particulares como por cuidacoches que se está frente a una relación de dependencia laboral".

Golpeando la puerta.

Con el cambio de autoridades en la Intendencia, el sindicato de cuidacoches —integrado por unas 80 personas— volvió a hacer sus reclamos históricos. Pero en todos fracasó.

"El director de Tránsito de la Intendencia (Pablo Ferrer) fue bastante hosco con nosotros. Los otros directores con los que tratamos lo hicieron normalmente; no nos tendieron una alfombra roja pero tampoco nos trataron con esa indiferencia. Ferrer nos dijo que no sabía por qué estábamos ahí como un sindicato. Estaba un representante de Fuecy y otros testigos", declaró a El País Graciela Rodríguez, una de las voceras del sindicato de cuidacoches.

La gremial se reúne todos los jueves en el local de la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios (Fuecys, en Río Negro 1210).

"Quisiéramos estar en buena armonía con la Intendencia para en un futuro llegar a entendernos. Este muchacho (Ferrer) es muy joven, a mí me parece que discrimina, que no le gusta el tipo de personas que somos por ser cuidacoches y por eso actúa así. Pero nadie sabe lo que le puede pasar en un futuro. Hoy estamos en un lugar y mañana no sabemos dónde vamos a estar", agregó.

Graciela Rodríguez tiene asignado el tramo de Canelones que va de Gutiérrez Ruiz a Zelmar Michelini. Sufre de artrosis crónica y trabaja de 9:30 o 10:00 a 18:00. Antes obtenía unos $ 500 y hasta $ 600 diarios, pero hace algunos meses llegó a su cuadra y se encontró con que le habían pintado varios metros del cordón de la acera sur: una reserva de espacio que se suma a la que, desde hace años, existe en la vereda de enfrente. "Perdí por lo menos $ 150 por día; ahora estoy sacando unos $ 300", indicó.

Otro de los voceros del sindicato, Ramiro Romero, coincide en que no están en un buen momento. En la zona en la que él trabaja desde hace 18 años (Plaza del Entrevero) "se pueden sacar entre $ 450 y $ 500 por día", pero advirtió que "hay gente en otros lados que solo consigue entre $ 200 y $ 250", haciendo una jornada "de 8 horas". Una de las alternativas que planteó Romero para estas personas es conseguir sponsors que coloquen publicidad en los chalecos reflectivos que utilizan. En algún momento, muchos de los chalecos que utilizaban lucían la marca "Crufi".

Sueldo negado.

Desde hace tiempo los cuidacoches pretenden obtener un sueldo mínimo de la Intendencia de Montevideo, lo cual para la administración municipal es "impensable".

"Pretendemos el mínimo del mínimo, no queremos ni $ 10.000 ni mucho menos… Para que ellos mismos (la Intendencia) puedan pagar el BPS y, si sobra algo, darnos una tarjeta para comestibles, que sería una de las cosas más normales. Sí o sí, esto es un servicio necesario. Y no hay quien esté haciendo un trabajo sin cobrar. No existe un trabajador que no cobre", entendió Graciela Rodríguez.

"La Intendencia cobra por estacionar. Tú dejás el auto todo el día, el estacionamiento tarifado vale un disparate, y la persona no tiene ningún tipo de ventaja. Si no estamos uno de nosotros que cuida el auto, vienen, roban y le hacen cualquier cosa. Y la Intendencia no se hace responsable. ¿Por qué la Intendencia te puede cobra el precio que quiere por estacionar y no nos permite a nosotros que saquemos un salario mínimo?", se preguntó Rodríguez.

La representante de los cuidacoches formalizados dijo que también se planteó otra forma de remuneración, que tampoco obtuvo una respuesta positiva.

"Una de las tantas propuestas fue que la Intendencia nos vendiera un talonario para que cada vez que un usuario nos pidiera que le cuidáramos el coche, le pudiéramos dar un tíquet con nuestro número de carnet. No nos dijeron nada; nunca nos dan una solución, al contrario: nos dicen la Intendencia no puede", concluyó.

"Bajo ningún concepto son trabajadores de IMM"

El director de Tránsito de la Intendencia de Montevideo, Pablo Ferrer, dijo a El País que si bien la comuna tiene un registro de cuidacoches y recibe denuncias, es la Policía y la Justicia la que debe actuar en casos de abusos. "Cuando piden dinero por adelantado, cometen una falta. Se llama mendicidad abusiva; es un problema de orden público, no de la Intendencia", precisó. También consideró que "no tiene cabida" el planteo de los cuidacoches de que la comuna les pague un salario mínimo. "No son municipales, eso excede cualquier viso de realidad", sentenció.

Ferrer aseguró que nunca les dijo a los cuidacoches que no quiere que tengan un sindicato, como ha trascendido. "Es un disparate; no es un tema que tenga que ver conmigo, estaba presente gente de Fuecy en la reunión. No es mi estilo, desmiento totalmente eso que no salió de mi boca", sostuvo.

"Lo que sí les señalé es que yo no consideraba que fueran trabajadores municipales y que lo que planteaban con respecto al salario mínimo es un tema que no tiene cabida. No son trabajadores de la Intendencia bajo ningún concepto. Estamos en un nivel en el que hay cosas que se van de madre mal de los planteos, que exceden por completo cualquier viso de realidad. Además, si fuéramos a tomar trabajadores departamentales para hacer esa tarea ¿por qué van a ser ellos? ¿Con qué criterio?", agregó el jerarca.

Según Ferrer, "en esencia, todo el tema es de seguridad pública; el vehículo estacionado no es un tema de tránsito. Lo es el vehículo que está estacionado violando una norma, pero no la seguridad propia del vehículo".

"Acá existe una norma que estableció el registro de los cuidacoches y determinadas condiciones para darles el reconocimiento de que están cumpliendo la tarea y demás. Y eso ha dado pie a que ahora lleguemos a este planteo de que poco menos que tenemos que pagarles un salario mínimo. Esto parte de una discusión que ha perdido el Norte por completo", concluyó.

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