Campeón salvó su Vida

El mejor golfista uruguayo fue baleado en su barrio

Le dispararon en Casabó cuando se trasladaba en su moto.

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Foto: Facebook de Juan Álvarez.

En la tarde del lunes, Juan Álvarez, el deportista uruguayo reconocido como el mejor golfista de nuestro país, resultó baleado cuando intentaron robarle.

Álvarez se encontraba cerca de su casa, en el barrio Casabó; viajaba en moto en momentos en que lo abordaron unos desconocidos, quienes intentaban quitarle el birrodado.

Al no conseguir su objetivo le dispararon varias veces.

Según informó la Jefatura de Policía de Montevideo, el hecho ocurrió pasadas las 18 horas del lunes en la intersección de las calles Punta de Sayago y Calle Norte. Alertados por comunicación del Centro de Comando Unificado, hasta allí llegaron los efectivos policiales que encontraron a Álvarez tirado en el suelo junto a su moto y ensangrentado.

Una vez en el hospital Pasteur, los médicos constataron que el deportista tenía una herida de bala en el tórax, con orificio de entrada y salida, y otra de igual característica en una de las piernas. Recibió el alta durante la madrugada de ayer martes.

Álvarez dijo a los policías que iba en su moto circulando por Punta de Sayago y al llegar a la intersección antes mencionada fue sorprendido por dos hombres que, sin mediar palabras, le dispararon varias veces. Luego escaparon.

En enero, Álvarez mejoró una endeble actuación en el Latin Americas Amateur Championship y con 278 golpes, 10 bajo par en los 72 hoyos del torneo disputado en Perú, se quedó para festejar junto a sus entrenadores.

Con este título en Lima, el uruguayo se ganó el derecho a participar del European Amateur Championship 2016.

Un atleta esforzado.

Álvarez se levanta todos los días a las siete de la mañana, sale de su casa en Casabó, y atraviesa la ciudad en su moto para entrenar en Punta Carretas hasta que se pone el sol.

Ese camino lo llevó a ser a los 22 años el mejor golfista aficionado de América del Sur y el número 36 del mundo, otra proeza inédita para el deporte local, tal como lo contó Luis Prats en una nota para El País publicada en 2015.

"Desde niño supe que quería ser golfista. Antes que apareciera otra preferencia, no sé, médico o abogado, ya me incliné por el golf. Claro que también quería jugar en Peñarol", contaba Juan Álvarez a El País, apenas completada una vuelta de 18 hoyos en el reciente Abierto de Montevideo.

Su padre, que también se llama Juan, trabajaba como caddie en el Club de Golf del Cerro. Juan hijo ya ni recuerda la primera vez que lo acompañó, porque es prácticamente su vida entera.

Del Cerro a la meca.

"Me gustaba desde chico, caminaba siempre por la cancha. Un día arranqué en serio, con 12, 13 años. Entré en la escuelita a los 12 y a los 13 empecé a venir al Club de Golf del Uruguay. Nunca me gustó tener palos a medida, recién hace poco en Estados Unidos hice las mediciones para eso", explicaba.

A Juan Álvarez, que de milagro terminó sufriendo lesiones leves en el ataque inexplicable del que fue víctima, lo apodan Bola 8, por su físico retacón y su costumbre de practicar siempre con el hierro ocho.

"Jugué en canchas impresionantes, perfectas. La que más me gustó fue Carnoustie, en Escocia. Caminé también por Saint Andrews, el día de práctica del Open. Una cancha complicada, aunque me gustaría también jugarla. Pero mi meta es jugar en Augusta. Pararte en el tee del 1 de Augusta no tiene nombre, no tengo palabras para explicarlo", enfatizaba en aquella entrevista que concedió a El País.

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