Nelson Inda

"No me convence el rescate del Lord Clive en Colonia"

A horas de terminar su mandato, el expresidente José Mujica autorizó al buscador de tesoros Rubén Collado la recuperación de “los restos, la carga y cualquier objeto del navío Lord Clive”.

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"Hay 70 barcos hundidos en Colonia y solo dos o tres ubicados", sostuvo. Foto: A.Martínez.

El actual senador le enmendó la plana al presidente Tabaré Vázquez, quien durante su primer mandato, en 2006, firmó un decreto prohibiendo los rescates a manos de privados. El flamante presidente de la Comisión de Patrimonio, arquitecto Nelson Inda, heredó el expediente de este emblemático buque inglés, hundido en combate en Colonia en 1763. Admite que “no le convence” el rescate y que si por él fuera, haría un inventario de todos los barcos hundidos antes de otorgar permisos a particulares.

—¿Cómo está siguiendo la Comisión de Patrimonio el tema del rescate del Lord Clive, que se iniciaría hacia fines de año?

—La Comisión en su momento tomó la posición que está en la Convención del Patrimonio Sub- acuático de Unesco, que el país todavía no la firmó. El asunto del Lord Clive ya es un tema de dimensión planetaria. La Convención cambió los parámetros sobre el valor de un pecio (resto de un barco hundido). ¿Cuál es el valor de un pecio? Antes se pensaba que estaba en los lingotes y las monedas. Y la Convención del Patrimonio cambia el criterio al decir que el valor es cultural y no material. Por tanto, todas las relaciones que se establezcan con el pecio, la explotación, la exploración, tienen que estar dadas por su valor cultural.

—La Comisión de Patrimonio en general se ha opuesto a estos rescates por parte de privados. De hecho, quedaron prohibidos a partir del año 2006 por un decreto de Tabaré Vázquez.

—Cuando ha actuado la Comisión, lo ha hecho en función de los criterios de la Convención de Unesco, que el país no la firmó. Después están las posiciones legales, que también hay que tenerlas en cuenta. Y está la posición político-administrativa: hay una firma realizada por el intendente, el ministro de Defensa y el ministro de Educación y Cultura anteriores que convalidan esta actuación. Le diría que estamos en una situación de observación, para ver cómo se va dilucidando este tema y tomar posición. Porque también está el tema de que el Lord Clive se encuentra en el área de protección de Colonia. Hay 70 pecios en la bahía de Colonia. Ahí hay otro tema que relaciona al Uruguay directamente no con la Convención del Patrimonio Sub-acuático, sino con la Convención del Patrimonio Cultural y Natural, porque en este caso estaríamos frente a un elemento patrimonial que cumple con las dos condiciones: es cultural (por Colonia) y natural (por la bahía).

—¿Qué opinión tiene sobre la búsqueda de naufragios por privados? Porque esta experiencia se podría replicar en otro lado…

—Nosotros creemos que el país de una vez por todas tiene que firmar la Convención del Patrimonio Subacuático, como firmó la Convención del Patrimonio Cultural y Natural en su momento, y la Convención de Patrimonio Inmaterial; tanto es así que el país forma parte del Comité del Patrimonio Inmaterial. Si el país firma la Convención del Patrimonio Subacuático no quedarán dudas de que el valor de los pecios no es material sino cultural. Cuando se hace la explotación de un pecio, el eje de la actuación es cómo eso redunda en un mejor conocimiento del artefacto, saber cómo se construyó, los haberes que se utilizaron. La museología de hoy permite inclusive realizar videos de pecios que se pueden apreciar y que pueden tener un relato histórico.

—Los buzos que conocen estas aguas dicen que no se puede filmar porque no hay luces que puedan disipar la oscuridad del Río de la Plata.

—Se hace una "isla", se le busca un sistema al terreno con agua que puede estar mucho más luminosa y se puede filmar perfectamente. Hoy hay tecnología para lo que quieras, no es necesario sacar un barco y ponerlo en tierra para poderlo apreciar y saber cuáles eran sus sistemas de construcción, qué maderas se usaban, cuál era el sistema de herrajes que tenía, etcétera.

—Por las características del Río de la Plata, de agua salada, y de la forma en la que se destruían estos barcos de madera contra las rocas y en las tormentas, en general lo que queda es muy poco, básicamente los metales.

—No sé, la verdad es que no conozco tanto... Puede tener problemas sacar la madera del agua, hay que hacerle un tratamiento.

—¿Entiende necesario dejar los barcos donde están hasta que existan las tecnologías adecuadas para sacarlos, como dice la Convención de Unesco? Porque eso es algo muy discrecional.

—Lo que pide la Convención es que se lo trate como tesoro cultural. Lo importante del pecio es qué valor le va a dar a la sociedad desde el punto de vista del conocimiento. Hay artefactos que pueden ser extraídos porque el conocimiento aumenta. Y hay otros casos, por lo que uno ve de la Convención, en los que no se puede tocar lo que está en el lecho del río porque redundaría en contra del conocimiento cultural, que es lo más importante.

—El tema es la valoración que se hace sobre qué es patrimonio. Para un uruguayo o un turista, llegar hasta un lugar donde hay un barco bajo agua, es imposible. Y las operaciones de este tipo son muy costosas.

—En ningún momento dije que sea el Estado el que las tiene que asumir; el Estado tiene el control conceptual del tema. Cuando nombra una Comisión de Patrimonio, está depositando su confianza en una serie de personas que se considera que por experiencia y por la conceptualización que tienen, puede responder frente a la sociedad por los temas culturales.

—¿Por qué entiende que el país debe apoyar la Convención de Unesco que no ha firmado en más de 20 años?

—Es que no sé por qué no la firmó. Creo que es importante porque cambia el concepto de valor de un pecio.

—¿Le convence este rescate? Porque la decisión fue heredada del gobierno anterior.

—A mí no me convence desde el punto de vista de que… ¿Cómo actuaríamos si no se hubiese firmado nada? Primero hay que lograr el inventario de los pecios que hay en la bahía de Colonia, que son 70. Creo que hay localizados dos o tres, nada más. La primera obligación que tiene el país desde el punto de vista patrimonial es saber dónde están, conocer qué barcos eran. A partir de eso, uno puede tener una valorización de si vale la pena explorar o extraer el Lord Clive, de si vale la pena hacer un museo en el lugar o no. Estamos hablando también de todo lo que está en el Banco Inglés. ¿Cómo se sabe si se están explotando clandestinamente las decenas de barcos que están en el Banco Inglés? La primera obligación del país es saber lo que tiene.

—Prefectura no tiene personal ni materiales para vigilar los barcos hundidos. Y la búsqueda es una aventura en la que se invierte mucho dinero.

—Es una aventura que invierte dinero si se supone que el tesoro que se va a obtener es un tesoro material; pero si el tesoro es cultural, va a reconvertir en rentabilidad cultural. También, si se hace un museo, se puede cobrar una entrada, o el relato museístico. No solamente es deshacer un barco para sacar las monedas.

El Estado puede contratar, llamar a licitación. Ahora tenemos un expediente sobre la meseta de Artigas, que es del Estado. Sin embargo, se llamó a licitación porque parece que es agradable quedarse en algún lugar de la meseta, para que un particular la explote con cabañas.

—¿Con este permiso del Lord Clive usted da por cerrada la puerta? Porque hay muchos otros barcos naufragados detectados en otros puntos del país.

—Se puede permitir siempre que el tesoro sea cultural, que lo que gane el país sea conocimiento de los modos de vivir en ese momento, de los haberes que existían para construir determinadas cosas.

Buscadores de tesoros VS. comisión de patrimonio.

Entre buscadores de tesoros y arqueólogos existe una guerra declarada. Mientras los primeros persiguen la localización y extracción de los objetos del fondo del mar, los segundos son partidarios de "no alterar lo que no es necesario" y de trabajar fundamentalmente sobre el lecho marino. Sin embargo, comparten al menos un criterio: así como "no todo lo que brilla es oro", hoy día no solo los metales preciosos constituyen la riqueza de un hallazgo, un concepto que es bien entendido tanto por arqueólogos como por buscadores de tesoros.

La Convención de la Unesco que cita el arquitecto Inda considera "patrimonio de la humanidad" a los naufragios ocurridos en todos los mares del mundo. Y propone las prospecciones in situ antes que la extracción. Fue aprobada en 2001 a impulso de países como España, pero Uruguay se abstuvo de firmarla.

Para el buscador de tesoros Ruben Collado, "con ese concepto deberíamos devolverle a la Corona Española todos los países que fueron de ella, como Chile, Perú, Argentina y Uruguay", o agradecerle "por todo el oro y la plata que se llevaron de estas tierras, así como por los cinco millones de nativos que masacraron para obtener estos metales". "Es increíble, una vez más, como los grandes se unen contra los pequeños. Y aún así todavía hay gente de estos países que los aplauden", opina Collado.

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