El plan del Mides consigue llegar a un 10% con cierto éxito

La mayoría de los jóvenes "ni-ni" no logra superar el pasaje a liceo

En el programa que asiste a jóvenes que no estudian ni trabajan advierten que gran parte del problema se concentra al terminar Primaria. Además, observan que la población atendida no tiene aspectos básicos para desenvolverse en un empleo.

Para muchos jóvenes la brecha es insalvable al no acceder a Secundaria. Foto: Leonardo Carreño.

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Andrés Roizen

El ingreso a Secundaria es el "gran escalón" que los estudiantes -luego denominados como "ni-ni" porque "no estudian ni trabajan"-, no logran superar y por el cual terminan optando por abandonar el sistema educativo.

Esa realidad es observada con preocupación por Diego Olivera, el coordinador general del programa Jóvenes en Red, que atiende a los "ni-ni". "Entre la población con la cual nosotros trabajamos, el grueso de la deserción se da ni bien finalizada la Primaria o apenas comenzado el Ciclo Básico", explicó el jerarca en diálogo con El País.

"Ese es el gran cuello de botella para los jóvenes, ese escalón resulta demasiado alto. Resulta un desfasaje en las exigencias académicas y también en la modalidad de funcionamiento institucional", señaló Olivera. En ese sentido, el coordinador del programa dijo que para el alumno es difícil enfrentar ese modelo "más impersonal y más asignaturista" que supone el liceo frente a la escuela.

En Uruguay hay 36.000 jóvenes que no estudian ni trabajan, y Jóvenes en Red, el programa del Mides para atacar este fenómeno, atiende actualmente a 3.300 de esos muchachos, además de haber logrado que egresen del plan otros 1.300.

El programa se aplica en nueve departamentos (Montevideo, Canelones y San José, que concentran 30 equipos de trabajo, y Artigas, Salto, Paysandú, Rivera, Tacuarembó y Cerro Largo, que cuenta con 12 equipos). El presupuesto anual es de $ 140 millones.

Olivera señaló que el plan, que se puso en marcha en julio de 2012, está "bien encaminado" y que van registrando "experiencias muy gratificantes" con jóvenes que logran capacitarse e insertarse tanto en el plano académico como laboral.

Afirmó que es "un trabajo de hormiga" con muchas dificultades y señaló, como contrapartida, que entre quienes se insertaron al sistema, casi el 25% desistió y volvió a abandonar, tanto en lo educativo como en lo laboral, eso dentro del total de 1.300 jóvenes que asistieron en el primer año del plan.

Los números presentados en agosto por el programa mostraron que en lo que refiere a la acreditación escolar, el porcentaje de deserción de los jóvenes atendidos por el programa fue de 37,6% y entre los que volvieron a cursar Ciclo Básico, el 30,6% abandonó.

"Lo que plantea Jóvenes en Red es un inicio, el gran desafío es que estos procesos que iniciamos después continúen. Pretendemos vincular a los jóvenes con una red y que eso pueda existir más allá del programa", resumió el funcionario.

COMPETENCIA.

Por otra parte, Olivera hizo referencia a las dificultades que existen para lograr insertar a los jóvenes en el sistema laboral, dado que más allá de las capacitaciones que se les pueda otorgar, carecen de otros comportamientos que resultan fundamentales.

"En el área laboral tenemos que trabajar mucho más las competencias transversales, es decir, es importante aprender un oficio, pero hay una cantidad de comportamientos, de conductas, rutinas y modos de vida que hacen al mundo del trabajo en los cuales hay que avanzar mucho", explicó el coordinador general.

En ese sentido, hizo referencia a los "aspectos comunicacionales, a los aspectos de la presentación personal y a la capacidad de organizarse los tiempos" que deben tener los jóvenes. También mencionó la carencia de "habilidades básicas que tienen que ver con la lectoescritura, que muchas veces no están". "Más allá de adquirir un oficio, hay toda una serie de competencias que hacen al mundo del empleo en las cuales estamos trabajando y en las que hay que seguir avanzando", dijo.

Olivera señaló que ese momento previo al ingreso al trabajo es en el cual los jóvenes en cuestión deben mejorar en gran cantidad y en donde "desde lo educativo hay mucho para crecer", dado que "claramente son elementos que suman dificultades para conseguir trabajo".

"Detectamos que para los jóvenes hay un escalón muy grande hacia lo que el mercado de trabajo está exigiendo. Hay una cantidad de empleos de baja calificación a los que pueden acceder, y de hecho lo están haciendo, pero el ponerle un plus a ese empleo de baja calificación para convertirlo en un empleo un poquito mejor remunerado y donde puedan tener otras perspectivas, implica tener esas habilidades transversales e implica la capacitación laboral", comentó Olivera.

De los 1.300 jóvenes que participaron del primer año del programa y que tuvieron una inserción en la actividad laboral formal, el 26% abandonó. En la actividad laboral informal desistió el 33% y en los emprendimientos juveniles el 50% no asistió hasta fin de año.

CONFLICTIVIDAD.

El coordinador de Jóvenes en Red destacó que con este programa y con otros tales como el plan "7 zonas" (que trabaja en los barrios más críticos de Montevideo y Canelones), el gobierno está logrando llegar "a lugares a los que antes era impensado llegar", y en donde no hay presencia alguna del Estado.

A la vez, dijo que en esos lugares "no es fácil sostener un trabajo, porque hay una conflictiva que está muy a flor de piel. Hay que ir con mucho cuidado, a determinadas horas no se puede trabajar y hay, a veces, una desconfianza instalada hacia las instituciones públicas".

Afirmó que en esos casos "hay sectores de jóvenes que hace más de dos y tres años que no participan de la educación, que no trabajan y en donde ya se construyó una rutina de vida que transita otros caminos", lo cual hace que la dificultad de volver a vincularlos al sistema sea aún mayor.

Igual, aclaró que no hay que creer que todos esos jóvenes están dedicados a la delincuencia. "No hay que generar una estigmatización y decir que están todos robando, todos delinquiendo, porque no es así. Muchas veces tenemos madres jóvenes que están sosteniendo a sus hijos y a sus hogares", señaló.

Falta sumar toda la cobertura

El plan oficial para los jóvenes que no estudian ni trabajan ha recibido algunos cuestionamientos, fundamentalmente por el bajo alcance que tiene, dado que está lejos de atender a las 36.000 personas que están en esa situación. Una de las críticas surgió puntualmente del Banco Mundial, que dijo que los programas implementados por Uruguay en ese tema tienen una efectividad "reducida".

Consultado al respecto, Olivera dijo que es "una afirmación objetiva y real" el decir que actualmente se está llegando a cerca de un 10% de la población objetivo. Sin embargo, agregó que hay que observar que Jóvenes en Red no es la única iniciativa que trabaja este tema, y estimó que entre los programas que aplica el Ministerio de Educación, los planes del INAU y los de ANEP (a través de Secundaria) se logra una cobertura que ronda los 20.000 jóvenes del total de 36.000 en esa situación.

Olivera consideró que el gobierno tiene pendiente el "poder ver todo el mapa de acciones y poder sumar la cobertura" de todas las instituciones. "Jóvenes en Red es una respuesta, pero no es la única para los jóvenes que no estudian ni trabajan. Quizá es la respuesta más focalizada en las situaciones más críticas, y es la que intenta llegar a las situaciones a las cuales ninguno de los otros programas estaba llegando", entendió el jerarca.

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