MÁS DE 1000 POLICÍAS Y GUARDIAS PRIVADOS

El mayor operativo clásico en años

El sistema de identificación facial impide ingreso de un hincha que tiene entrada prohibida.

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El gran dispositivo de seguridad impide incidentes entre las hinchadas. Foto: F. Ponzetto

El estreno del sistema de identificación facial permitió detectar ayer a un hincha que tenía prohibido el ingreso al clásico. La detección ocurrió en la puerta 7 antes del comienzo del partido y el hincha debió abandonar el Estadio Centenario.

También varias personas que pretendieron ingresar alcoholizadas o drogadas al clásico terminaron en un calabozo.

Tras pasar el test de alcoholemia y dar positivo, los efectivos policiales sellaron la entrada de los involucrados y les ordenaron retirarse del lugar. Algunos de ellos fueron detenidos por provocar incidentes.

A las 20:30, momento de inicio del partido, ya había 58 detenidos, según informó el director de la Policía, Mario Layera. Muchos de ellos eran parte de dos grupos de hinchas que venían provocando desórdenes y se trasladaban en camiones. Fueron detenidos en la avenida 8 de Octubre, antes de llegar al Centenario, según confirmaron fuentes policiales.

En tanto, otros hinchas fueron detenidos por pretender ingresar estupefacientes y un arma blanca al estadio. Otros se quedaron sin ver el partido por estar alcoholizados.

Mayúsculo.

El despliegue policial incluyó a más de mil efectivos muchos de ellos provenientes del interior del país y una fuerte presencia de medios especiales como vehículos blindados, sofisticados sistemas de comunicación, caballería y un ómnibus especial para el comando.

Además, se instalaron carpas con personal sanitario y hubo apoyo de otras organizaciones del Estado, como por ejemplo la repartición destinada a las emergencias de la Intendencia de Montevideo. También participaron 176 empleados de una empresa de seguridad contratada por la organización del espectáculo.

Según oficiales de la Policía, consultados por El País, se trata de un operativo de grandes dimensiones, muy superior a los que se venían realizando para eventos deportivos.

El tamaño de la operación generó diversos comentarios. Entre ellos el de la presidente de la Red uruguaya contra la violencia de género y sexual, Teresa Herrera. "Consideramos que hay una mayor preocupación e inversión para la seguridad en el fútbol que en la prevención de las muertes de las mujeres", señaló la activista a El País tras observar el operativo.

Empujones.

En la puerta 9 de la Amsterdam se registraron incidentes entre los parciales de Peñarol y los policías de la Guardia Republicana. Se trata del sitio en que a fines de noviembre del año 2016 un hincha mirasol lanzó una garrafa contra un grupo de efectivos policiales, lastimando a un policía y su perro.

Un grupo de cientos de hinchas intentó evitar la cola. Se aglomeraron ante la entrada. Los funcionarios de la empresa que controla el ingreso debieron retroceder y su lugar fue ocupado por efectivos de la Republicana con escudos.

Apareció personal de apoyo con perros y un blindado. Desde el altavoz del vehículo un oficial advertía a la hinchada que no se permitiría el ingreso si no se organizaba la fila.

A fuerza de empujones se formó la cola y los más díscolos fueron acatando la orden no sin antes insultar una y otra vez a los uniformados.

"En esta puerta siempre hay problemas, es algo matemático", afirmó un oficial de la Policía a El País.

Carlos es uno de los pocos hinchas que lleva traje en la Amsterdam. Salió de trabajar y se fue a ver a Peñarol. "Me gusta estar cerca de la barra. No es la barra de mi juventud pero es el corazón de Peñarol", aseguró. "Ojalá que el operativo sirva para algo, si no funciona vamos a tener problemas", aseguró.

Vigilados.

La Guardia Republicana debió empujar a los hinchas de Peñarol para que formaran una fila ante la puerta 9 de la Ámsterdam (arriba). Mientras tanto, en la Colombes (sobre estas líneas) otros policías debían formar un “pulmón” para evitar incidentes. Antes del encuentro la orquesta y coro del Sobre ofreció un show que también fue custodiado.

DISPOSITIVO.

Los tres pasos para ingresar al Centenario.

Todas las entradas del Estadio Centenario se abrieron a la hora 16.00 pero la mayoría prefirió ingresar entre las 19.00 y las 20.00. Un fuerte dispositivo de control de armas, alcohol y estupefacientes se instaló en la entrada en las puertas.

En cada lugar de ingreso había una fila que fue creciendo a medida que se acercaba la hora del partido. El sistema de seguridad permite que ingresen cuatro o cinco personas cada vez. Un equipo de funcionarios de una empresa privada de seguridad se ocupó de hacer la primera revisación.

Mediante un detector de metales manual buscan cualquier cosa que pueda servir para agredir a una persona, en especial armas blancas o de fuego.

La entrada, las llaves y el celular tienen que estar en las manos. No se puede entrar con el gorro puesto. Tampoco se pueden llevar frascos o encendedores.

Una vez que se pasa ese control se avanza unos metros entre el vallado. Allí un agente policial revisa con sus manos todo el cuerpo de los hombres.

Si detectan un encendedor el propio hincha lo deja en un costado, en caso contrario se tiene que retirar. Revisan los bolsos con cuidado, cualquier cosa sospechosa es retirada y queda en un costado.

Las mujeres son revisadas por personal femenino. Las manos de la agente van por todo el cuerpo y ponen atención en los bolsillos. Además, se revisa con un especial cuidado el busto. Todo el procedimiento dura unos pocos segundos.

Una vez terminada la revisación, el hincha avanza y su rostro queda registrado en las cámaras. En esa etapa no se puede utilizar anteojos oscuros, gorros u otros elementos que impidan la visualización de su rostro.

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