SONADO CASO POLICIAL EN MALDONADO

Mayor que asesinó a una joven estará preso 5 años como máximo

Era menor cuando disparó 27 veces. Ocho tiros impactaron en la víctima.

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Foto: Ricardo Figueredo

El juez penal Marcelo Souto dispuso ayer la internación del joven de 18 años autor del asesinato de Camila Weissell Amarilla, ocurrido en Maldonado en la madrugada del 26 de julio de 2015.

Camila recibió ocho de los veintisiete disparos efectuados por el ahora internado en una emboscada registrada en una calle del barrio Biarritz.

La joven iba sentada en la falda de su primo de espaldas al parabrisas de la camioneta conducida por su novio. La lluvia de balas impactó en la espalda de Camila, quien murió de inmediato. El caso conmovió a todo el departamento.

El joven era menor cuando ocurrió el asesinato, por lo que su permanencia en un establecimiento de seguridad del INAU no superará a los 5 años.

Rige, en su caso, el régimen que se aplica a los menores infractores por la comisión de hechos calificados como delitos para los mayores de edad.

El ahora mayor de edad se presentó ayer en el juzgado penal de 10º turno de Maldonado a cargo del juez Marcelo Souto. Lo hizo acompañado por su abogado defensor. Su presentación no fue espontánea. La pasada semana la Suprema Corte de Justicia confirmó el fallo en primera instancia del juez Souto, quien el 17 de setiembre de 2015 había dispuesto su internación en el INAU por la autoría del crimen. Souto, resolvió contra el menor de 16 años el inicio de un procedimiento por la comisión de una infracción gravísima calificada como un delito de homicidio especialmente agravado.

Empero, el abogado defensor del joven interpuso un recurso de reposición y de apelación en subsidio contra ese fallo. Souto envió el expediente a un tribunal de alzada. Los ministros del mismo anularon la decisión y ordenaron la puesta en libertad del acusado.

El fiscal Rodrigo Morosoli presentó un recurso de casación ante la Suprema Corte de Justicia. El máximo órgano del poder judicial anuló el fallo en alzada y dejó firme la sentencia del juez Souto. Una vez conocida la novedad, la Policía de Maldonado llevó adelante un fuerte operativo para dar con el ahora mayor de edad. El mismo desapareció de los lugares que frecuentaba. Sin embargo, la presión de la Policía de Maldonado fue tal que el individuo se presentó ante la sede judicial.

Los hechos.

En la madrugada del 26 de julio de 2015 Camila iba a salir con su novio y uno de sus primos. Su pareja iba a pasar a buscarla en su camioneta Volkswagen Saveiro, color rojo. Camila subió y se sentó de espaldas al parabrisas delantero, en las faldas de su primo de 19 años. La camioneta, empadronada en Maldonado, circulaba hacia el sur por la calle Justino Zabala Muniz del barrio Biarritz, ubicado al noreste de la ciudad de Maldonado.

Al llegar a la intersección con la calle Serafín García, a la altura de la Plaza de la Unidad, la camioneta recibió varios disparos efectuados de frente. El parabrisas del vehículo recibió seis impactos de bala, otros dos en el capó y otro en uno de los faros delanteros. La Volkswagen continuó circulando pese a la lluvia de balas.

El vehículo recibió otros dos impactos en uno de los costados, y varios más en su parte trasera, dos de ellos en la puerta de la pickup.

El conductor de la VW continuó unos metros más y dobló hacia el oeste por la calle Serafín García. Allí, los dos ocupantes masculinos huyeron a pie. En el interior, quedó la joven con ocho disparos en el cuerpo. Murió de inmediato.

Fue una emboscada. No hubo aviso previo. La camioneta entró en una suerte de polígono de tiro. Camila estaba en el lugar y en el momento equivocados.

Las balas no fueron para ella. Policía Técnica informó que en el lugar fueron disparados al menos 27 balazos por una o dos armas.

A media cuadra del lugar se festejaba un cumpleaños de 15, pero como sucede en estos casos, nadie vio nada. Solo se escucharon los disparos.

El novio de la víctima y el primo fueron interrogados en su momento, y aunque nada aportaron, finalmente los hechos pudieron ser aclarados.

Una coartada que no era real.

Al día siguiente del asesinato, el menor se presentó en la Seccional 6ª de Maldonado, pero alegó una coartada. Sin embargo, durante semanas los investigadores recolectaron abundante información en su contra. Y fue internado en el INAU. La mujer que le había proporcionado la coartada fue procesada por falso testimonio.

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