El homicida huyó del lugar aterrado y dejó a la joven sin vida en el monte

Mató a la amante en juego de sexo en la "Tumba del Negro"

Un paseo romántico a caballo de dos amantes terminó en tragedia el pasado 4 de abril, cuando la mujer murió asfixiada durante un juego sexual a manos de su acompañante.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Ambos vivían en Suárez, ella era casada y el había sido educador en la Colonia Berro.

En horas de la tarde, dos pescadores que se encontraban en un paraje del Parque Meireles conocido popularmente como la "Tumba del Negro", en cercanías del pueblo de Joaquín Suárez (Canelones) vieron cómo una pareja se sentaba cerca de una de las mesas ubicadas en el lugar, y dijeron que llevaban consigo un caballo.

"Estuvieron charlando y bebiendo hasta que, en determinado momento, ella se subió al caballo y junto al hombre se encaminaron hacia una especie de monte cercano", declaró uno de los testigos, según se indica en el auto de procesamiento de la jueza María Inés Núñez.

Los pescadores señalaron que, transcurrido un tiempo, vieron salir del lugar al caballo y minutos más tarde, salió solamente el hombre, quien les preguntó a los pescadores por el rumbo que había tomado el equino, y se retiró.

Al notar que la mujer no salía, ambos testigos se internaron en el monte y allí encontraron su cuerpo sin vida.

Localizar al compañero le tomó a la Policía aproximadamente una semana. Al ser atrapado, confesó haber dejado a su amante muerta en el monte.

Rosas y alcohol.

La tarde del 4 de abril, la pareja se había presentado en el establecimiento de un hombre para concretar el alquiler de un caballo. Según el dueño del establecimiento, la pareja llegó en moto, y la dejó en garantía por el alquiler del animal.

El procesado por el hecho declaró a la Justicia que esa tarde habían quedado de encontrarse con su amante, en la Junta Local de Suárez.

"Había comprado un ramo de rosas y alquiló un caballo con la intención de ir al Parque Meireles, ya que a ella le gustaba andar a caballo y él estaba aprendiendo", consigna el auto de procesamiento.

Ya en el parque, anduvieron a caballo por turnos, se sentaron en unas mesas que están ubicadas en el parque, comieron un huevo de pascua y tomaron una botella de medio y medio y cuarto litro de vodka.

"Luego ella salió a cabalgar de nuevo", declaró su amante y posteriormente se dirigieron al lugar ya conocido, donde se internaron en una parte de espeso matorral, próxima al arroyo, donde comenzaron a desarrollar sus juegos sexuales.

Desenlace fatal.

Aquí se consigna el testimonio que el procesado realizó al comparecer en el juzgado:

"Yo la tomaba por la espalda, le pasaba la mano por el cuello, la abrazaba, la besaba y la tocaba por arriba y debajo de la ropa. Cuando la tomaba por detrás, era con cierta fuerza. La agarraba estilo gancho con el brazo y después ella se daba vuelta y yo la tomaba con las manos por el cuello y la besaba", declaró el amante, quien admitió que "apretaba su cuello, no como una caricia".

Según el testimonio, los amantes tenían ese tipo de relación y ella le avisaba cuándo parar, "para no quedar machucada" y para que esas marcas "no las viera su marido".

El día de autos, según el hombre, ella estaba apoyada sobre sus manos y rodillas y él la sujetaba por el cuello. Ambos cayeron al suelo y él volvió a quedar sobre la víctima.

"Ella tenía las manos libres, apoyadas sobre el piso, a la altura de la cabeza, yo la besaba. Ella me acariciaba al principio y se movía, pero de repente se quedó quieta. No sé cuánto tiempo pasó, pero vi que estaba quieta e intenté tomarle el pulso y no tenía nada. Ni siquiera aliento", relató el hombre.

El acusado dijo que en ningún momento su amante "hizo un movimiento para que él se detuviera".

Indagado por la fiscal acerca de la peligrosidad de estas actividades sexuales, el hombre contestó que "nunca lo vimos de esa forma. Ella iba eligiendo las cosas que íbamos haciendo y apretarle el cuello le facilitaba que llegara al orgasmo", dijo.

El hombre admitió también haber intentado huir del país, luego de comprobar que su amante estaba muerta.

"Luego de pagar el alquiler del caballo y retirar la moto, concurrió a su casa, buscó un bolso y viajó a Montevideo, de allí a Fray Bentos, para luego trasladarse a Rivera, Artigas, Salto y Paysandú", se expone en el auto de procesamiento.

De las declaraciones del imputado, se desprende que la pareja mantenía una relación de amantes desde hacía al menos tres meses. La mujer estaba casada, por eso tenían fugaces encuentros en los que mantenían relaciones sexuales con los juegos que, a la postre, la llevaron a la muerte.

Finalmente el homicida fue procesado con prisión por un delito de homicidio culpable (no intencional).

La defensa solicitó que se considerara el lugar de reclusión en el que cumplirá su pena, ya que el encausado es un exfuncionario del INAU, que se desempeñaba como educador en la Colonia Berro.

Asfixia erótica: práctica sexual de alto riesgo.


La hipoxifilia es definida como la privación de oxígeno con el objetivo de aumentar la intensidad del orgasmo, según la Asociación Estadounidense de Psiquiatría. Es considerada una parafilia, es decir una práctica sexual no ortodoxa, que generalmente se practica en la autoestimulación sexual, aunque también se aplica en juegos entre parejas. En 1936, la japonesa Sada Abe mató a su amante mediante asfixia erótica. El caso causó sensación en esa época y en 1976, la película El Imperio de los Sentidos reconstruyó el hecho. En 2011, el economista argentino Iván Heyn falleció en el Hotel Victoria Plaza por esta causa.

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