VIOLENCIA E INSEGURIDAD

Marconi queda sin transporte público y la policlínica será custodiada por los vecinos

Maestros cumplieron horario ayer en Primaria y hoy vuelven a las aulas.

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El barrio seguirá, al menos por unos días, ailado del resto de la ciudad. Foto: M. Bonjour

El barrio Marconi seguirá sin los servicios de la línea 405 de Coetc, la que está llegando hasta Libia y Camino Maldonado y hoy comenzará a hacerlo hasta General Flores y Aparicio Saravia. De esta manera seguirá sin entrar al "corazón" del Marconi cuyos habitantes tendrán que caminar seis o siete cuadras en algunos casos para abordar los buses.

El tesorero de la cooperativa, Fernando Fernández, dijo a El País que se analizan distintas propuestas para la seguridad de conductores, guardas y pasajeros entre las que se incluirá que las unidades transporten policías de particular.

"Es que nunca había pasado lo que pasó. Fue un atentado. Le robaron y le pegaron a los trabajadores y a todos los pasajeros", señaló. Fernández dijo que en la zona eran permanentes los ataques con piedras a las unidades. "Pasa a toda hora. Son jóvenes del lugar que lo hacen. Se rompieron códigos. Está complicado", añadió.

La comisión de Seguridad del Pit-Cnt se reunió ayer con el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, y pidió garantías para los trabajadores de la zona.

"Pedimos certezas, que los trabajadores puedan volver a sus casas sin dificultades y que se restablezcan los servicios en forma rápida", señaló José Fazio, uno de los integrantes de la comisión sindical.

Bonomi le transmitió a los sindicalistas que se incrementará el patrullaje, se elaborará un protocolo de actuación específico para el lugar y se darán charlas sobre seguridad.

Salud.

La policlínica Dr. Ruben Misurraco abrirá sus puertas hoy, con un equipo de gestión de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), es decir el director y otros cargos de confianza. También irán agentes de una empresa de seguridad privada y varios vecinos de la zona que se comprometieron a ir a ayudar en lo que se necesite.

El resto de los trabajadores decidirá su accionar tras una asamblea mañana, convocada por la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP).

"Este no es un problema de salud, es un problema que ataca transversalmente lo social, la educación, la salud. Por lo tanto nosotros vamos a trabajar con el equipo de gestión de ASSE para tratar de buscar soluciones", dijo ayer en conferencia de prensa el gerente general de la Administración, Richard Millán.

En la policlínica Dr. Ruben Misurraco, ubicada en Las Acacias, trabaja el médico que fue agredido durante la asonada de la semana pasada. Este, que sufrió una fractura de cráneo, se encontraba estable ayer y fue trasladado de una sala de cuidados intermedios a una común.

Además de esta policlínica hay otras dos más en la zonas, Casavalle y Los Ángeles, las que pertenecen a la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM). Ambas también abrirán sus puertas con sus directores.

Funcionarios de la Policlínica Casavalle, de Leandro Gómez y Martiriné, no quieren trabajar más allí por temor a la violencia, indicó a El País una fuente de la institución.

En una reunión mantenida ayer con autoridades municipales, los funcionarios plantearon la mudanza de la sede para un barrio "más tranquilo" porque "no se aguanta este nivel de violencia", relataron. Las fuentes señalaron que en la mañana de hoy habrá otro encuentro con las autoridades municipales donde los funcionarios plantearán el cierre de la policlínica. "La idea es no abrir más allí", agregaron las fuentes.

Educación.

Pese a que el Consejo de Primaria dio luz verde para que las diez escuelas de la zona tuvieran clase ayer, la Asociación de Maestros del Uruguay (Ademu) de Montevideo, convocó a los docentes a hacer efectivo su horario en las oficinas de Primaria.

"La idea es volver mañana a las escuelas. Lo que estamos reclamando es que se atienda esta situación que afecta a entre 90 y 100 maestros", dijo a El País la presidenta de Ademu, Raquel Buschera.

Gran despliegue de la policía.

Autoridades policiales dispusieron más de 100 efectivos en el barrio Marconi con el propósito de mantener el control, dijeron a El País fuentes del Ministerio del Interior. Además de los patrullajes del Programa de Alta Dedicación Operativa (PADO), la Jefatura solicitó el apoyo de la Guardia Republicana. Por dicho barrio también se desplazan móviles del Grupo de Respuesta Táctica. "Si es necesario, se aumentará la presencia policial en la zona", agregó un jerarca ministerial. Para el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, la asonada del viernes 27 fue causada por la mayor presencia policial en el Marconi, la que molesta a los delincuentes.

TESTIMONIOS POLICÍA / CHOFER.

"No tuve otra salida que tirar".

"Era la vida de él o la mía; yo no tenía otra salida que disparar", declaró al juez penal Ricardo Míguez el agente policial que el viernes abatió de un balazo a un menor de 16 años en el marco de un tiroteo. El incidente, donde también resultó herido en un ojo un compañero del fallecido, generó disturbios en el barrio Marconi. Durante la reconstrucción de la muerte del menor realizada en el estacionamiento del Centro de Instrucción Criminal (CIT), el policía dijo que perseguía a los dos adolescentes tras ser informados de que habían cometido una supuesta rapiña. "El menor fallecido venía como acompañante. Me tiró tres tiros. Yo le disparé a las ruedas. Cuando toman una curva (Botaro y Trápani), le pegué al conductor en la cara. Se cayeron. Sentado en el suelo, el acompañante tomó un arma y me apuntó. Yo disparé", relató. El tiro impactó en la zona torácica del adolescente, quien murió en el acto. Expertos balísticos y forenses corroboraron el relato del policía. También se probó que usó la fuerza en forma gradual. La investigación judicial continúa.

"Quisieron cortarme un dedo".

Gustavo, el chofer del ómnibus 405 de Coetc destruido durante la asonada ocurrida el viernes 27 en el barrio Marconi, relató que sufrió una emboscada organizada. "En la esquina (de Aparicio Saravia y Trápani) habían no más de 8 personas. De atrás de un muro viene volando un pedazo de hormigón del tamaño de una guía de teléfonos que imparta en el parabrisas de mi lado tapándome de vidrios y al cerrar los ojos instintivamente puse el freno de mano", relató en su página de Facebook. Agregó que el ómnibus fue apedreado de todos lados. "En la locura que era dentro del bus siento que me caminan por arriba y veo que ya habían arrancado la puerta delantera y había varios robando a todos los pasajeros. Me revisan y me roban todo queriéndome cortar el dedo para sacarme la alianza ya que al haber engordado no me salía ", relató Gustavo. El chofer explicó que una maestra de una escuela del barrio Marconi reconoció a varios de los atracadores e intercedió para que no lastimaran a nadie. "Si no fuera por ella, otra hubiera sido nuestra suerte", advirtió.

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