Polémica en la costa de Canelones

Malestar en La Floresta por situación de playas

Trabajos retrasados en proyecto para recomponer dunas.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Restos de poda para que la arena los tape y se genere compost. Foto: Archivo El País

Veraneantes y residentes de La Floresta manifiestan su oposición al método empleado para recomponer las dunas. Unos dicen que solo ven mugre, otros critican a la Intendencia de Canelones por acumular basura en la playa o haber instalado una vía de hojarasca que podría incendiarse. Y no falta quien recuerda que el mejor método consiste en usar hojas de palmeras y un vallado con maderas y alambres, como se hizo en playas de Montevideo.

El 12 de agosto de 2015, la comuna canaria había ya anunciado el llamado proyecto "Mejora del Ecosistema Costero", que consiste en la construcción de accesos a la playa, vallado para contener arena, parquización y forestación.

En el lanzamiento, el director de Gestión Ambiental de la Intendencia de Canelones, Leonardo Herou, resaltó la necesidad imperiosa de intervenir sobre "un valioso y clave recurso natural muy vulnerable". Por entonces se pensaba terminar gran parte del trabajo antes del fin de año pasado. Pero eso no sucedió. La arquitecta Alicia Artigas, coordinadora del Programa de Desarrollo y Gestión Subnacional de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto sostuvo en el mismo evento que se intenta trabajar en el ecosistema considerando el cambio climático. "Son intervenciones económicamente poco importantes pero de gran trascendencia en cuanto al efecto que causan".

Primeras vallas.

En 2010 el grupo Ecología Costera indicaba que "el balneario de Floresta padece el problema más crítico de erosión de las costas del departamento de Canelones".

"Allí ya casi no quedan médanos y los barrancos se comen el territorio, de manera tal que se ha destruido por completo partes de la rambla y se han derrumbado casas, en un proceso que parece ya inevitable".

La costa de Canelones tiene 65 kilómetros; entre Las Vegas y Costa Azul está La Floresta, con 4 kilómetros de costa.

Ya en 2012, como notició la Liga de Fomento de La Floresta, comenzó a construirse una primera valla con residuos de podas para contener las arenas voladoras, contribuir a fijar las dunas, regular en forma natural sus movimientos y reducir los efectos de la erosión que provocan los vientos y el oleaje.

Allí está la explicación a lo que sucede ahora. La acumulación de una cantidad importante de arena sobre los vegetales de la valla provocará la desintegración de éstos en pocos meses, generando un compost muy nutritivo. Éste es el que permitirá después colocar plantas autóctonas que, con la trama de sus raíces, crearán una red muy densa que hace posible la fijación de las arenas.

Esa labor se vincula con un programa tendiente a eliminar el destructor tránsito de vehículos por las dunas impulsado por el Programa EcoPlata, el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y la Intendencia de Canelones.

En la rambla de La Floresta, desde 1966 se han perdido 55 metros de barranca, según un estudio de la Facultad de Ciencias. La erosión de barrancas se ha dado por eventos severos de tormentas, la evasión de arenas debido a entradas y corredores inconvenientes y al tránsito de vehículos sobre médanos, o por interferencia en los procesos naturales, con urbanizaciones, represamientos y forestación.

La preocupante situación de La Floresta ya había sido documentada a comienzos de la década de 1960.

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