Preocupante

Malas condiciones en hogar destinado a discapacitados

Institución de DDHH detectó problemas de todo tipo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Baños: hay seis en el Centro pero solo uno cuenta con ducha.

Una recorrida que llevó adelante la Institución Nacional de Derechos Humanos (Inddhh) por el Centro Génesis, un hogar en convenio con el INAU destinado a personas discapacitadas, dejó en evidencia la problemática del lugar, fundamentalmente sus problemas de higiene.

Cartones que suplantan vidrios en las ventanas, colchones en el piso, un solo baño con ducha para atender a 25 personas, inodoros sin agua en las respectivas cisternas y enchufes sin protección en las paredes, son sólo algunas de las problemáticas que presenta el centro, ubicado en una casa residencial sobre la calle Garibaldi en el barrio Parque Batlle.

En el lugar conviven "niños, niñas, adolescentes y adultos con discapacidad, pudiendo presentar en algunos casos trastornos psiquiátricos" que requieren una atención específica por parte de médicos y especialistas, que asisten de manera irregular al centro, según relata el informe.

La Institución de Derechos Humanos asegura que "las habitaciones están carentes de ventilación adecuada y luz natural, y que el reporte por parte de los funcionarios de falta de energía eléctrica y suministro de agua potable durante varios días, son elementos suficientes para considerar el incumplimiento de los requerimientos establecidos" para que se cumplan las normas correspondientes a los derechos humanos de las personas. Durante la visita de los tres especialistas se informa de que uno de los ocho hombres que vive en el lugar duerme en el piso "por su voluntad y no quiere la cama", según relataron los responsables del centro, aunque a su vez se constató que no hay "en el dormitorio, ni en el centro, alguna cama armada que asegure la posibilidad de que dicha persona, en caso de solicitarlo, tenga acceso inmediato a la misma".

También se pudo detallar que en los cuartos de mujeres como en el de los hombres, la ropa de cama tiene "signos de humedad", y que en algunos casos en vez de usarse cortinas para las ventanas, se usan sábanas.

En ninguno de los cuartos hay roperos para que los internados puedan poner sus pertenencias. De hecho, la ropa es apilada en cajas de cartón.

Durante la recorrida, la Institución no pudo constatar el normal funcionamiento de los extintores para casos de incendio, así como una debida certificación de Bomberos para el residencial.

El acceso a la alimentación que tienen los internos varía según las donaciones y los ingredientes con los que cuente el lugar. Según relatan, el día en que los tres integrantes de la Inddhh fueron al hogar, los mismos funcionarios pegaron en una pared, de manera improvisada, un papel que daba cuenta del supuesto menú del día. Luego, los veedores constataron que lo que indicaba el papel no coincidía con la comida que se estaba sirviendo.

"Las personas atendidas tienen acceso casi libre a la cocina, no encontrándose el espacio restringido", asegura el informe.

En cuanto a la higiene, se detalla que "en los baños no se constató la existencia de los elementos más básicos como papel higiénico, jabón o toallas". A su vez, se relata que muchos de los internados tienen piojos "en el cuero cabelludo".

En la conclusión de la investigación, la Inddhh asegura que es "especialmente preocupante que el centro haya evaluado en su informe por escrito como ampliamente satisfactorio" el lugar desde marzo del 2014 a la fecha.

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