EL ARTE DEL GRAFFITI EN PUNTA DEL ESTE

Maestro del mural dejó su huella en Maldonado

Alexandre Farto, conocido como Vhils, recorre el globo y trabaja bajo la tormenta.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Vhils esculpió uno de sus famosos "rostros sin nombre" a metros del puerto. Foto: R. Figueredo

El temporal del viernes sobre Punta del Este no impidió que el afamado muralista portugués Alexandre Farto, conocido como Vhils, pudiera plasmar una de sus obras en un muro de la Prefectura del balneario. Taladro en mano y en medio del fuerte temporal, Vhils esculpió para siempre uno de sus famosos rostros en el muro ubicado a metros del puerto esteño.

El muralista llegó a Punta del Este de la mano de Distrito de Arte Urbano, una entidad local sin fines de lucro, que en los últimos años realizó múltiples intervenciones en la zona a cargo de afamados artistas nacionales y extranjeros. En este caso, la embajada de Portugal impulsó la llegada de Vhils.

—¿Cómo se elige cada rostro que luego quedará en el mural? ¿A quién representa?

—Depende de la naturaleza del proyecto en el que voy a trabajar. En este caso específico, la pieza es un retrato producido en base de varias fotografías y diseños en los cuales trabajé. La obra es una composición que intenta representar una persona local, pero no es una persona en particular. La idea es humanizar un muro con alguien con quien todos, de cierta forma, nos podemos identificar. Al terminar el proceso de la obra, cada uno verá aquello que quiere ver.

—¿En cuántas ciudades ha trabajado?

—La cuenta más reciente me da en el orden de unas doscientas piezas exteriores en cerca de setenta localidades diferentes.

—Lo suyo, podría decirse, es una suerte de peregrinaje por el mundo ¿Cómo ve esa misión que lleva a cabo?

—El mundo está cambiando a un ritmo muy acelerado, a la vez que se está tornando cada vez más uniforme por el fenómeno de la globalización que ha impuesto patrones iguales en el mundo. La realidad de hoy no tiene nada que ver con aquella de veinte años atrás. Supongo que de aquí a otros veinte años va a ser muy diferente. Captar el presente e incrustarlo en las paredes de las ciudades del mundo, exponer y reflejar lo que permanece invisible a la mayoría de las personas que viven en este ritmo frenético es algo que me interesa mucho.

—¿Qué toma en cuenta?

—Me gusta reflexionar acerca de las alteraciones y sobre la dicotomía global-local en este contexto mundial, sobre aquello que tenemos en común y lo que todavía nos diferencia. Así como subrayar el ritmo de aquello que nos tornaba únicos en cada punta del mundo y está por desaparecer. Así veo la esencia de esa "misión". También quiero que los artistas que tienen un origen parecido al mío no sean discriminados.

—Ser reconocido mundialmente por su técnica y original estilo lleva a que la gente sienta fascinación por conocer a la persona detrás de la obra. ¿Quién es Vhils?

—Comprendo la curiosidad. El trabajo que hago habla por sí mismo. Por ese motivo es importante que el enfoque sea en la reflexión que provoca mi obra y no en la persona.

—Hay artistas urbanos que optan por el anonimato. ¿Cómo vive con el peso de ser Vhils?

—No trabajo anónimamente. Como insisto en que el foco esté en la obra y no en la persona, no me ha pensado en ser Vhils. Continúo viviendo co-mo la persona que soy, esté donde esté.

—¿Cómo elige el lugar donde va a dejar una de sus obras?

—Todos los proyectos tienen que ver en general con el contexto en el que han sido creados. La elección de los lugares y personas dependen de la naturaleza del proyecto. En el caso de un proyecto para un evento específico para el cual fui invitado, como en el caso de Punta del Este, el contexto está dado por el lugar donde es realizado, pero el contenido siempre es libre y decidido en función de varios factores; puede tener un nexo con un proyecto iniciado en otro lugar, recorriendo imágenes y retratos ya existentes en otros lugares, o puede ser algo enteramente nuevo, hecho en base a la realidad local.

—¿Por qué Punta del Este?

—Por la invitación que me cursaron para hacer una pieza aquí, y porque me gusta mucho Uruguay como país. Tengo una enorme admiración por las personas y por el coraje de las transformaciones sociales, políticas y económicas que Uruguay está llevando a cabo en este momento.

—¿Es la primera vez que trabaja bajo un temporal con descargas eléctricas?

—Ya me pasó el tener que trabajar con lluvia en otro contexto, pero nunca durante un temporal de esta magnitud por un día y una noche entera.

—¿Qué lugar del mundo le atrapa para dejar plasmada una de sus obras?

—Muchos. Me gustaría visitar todos los países y trabajar en ellos.

—Después de Uruguay, irá a México a dejar su obra en tierra de importantes muralistas como Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. ¿Cómo siente que se relaciona la obra de estos artistas con la suya?

—Son referencias gigantes para mí. No tienen directamente relación con mi trabajo en términos formales, pero crecí con el legado de los muralistas anónimos portugueses que pintaron el país después de la revolución del 25 de abril de 1974, algunos de los cuales bebieron de esa herencia mexicana, y que influenciaron mucho el modo en que veo el mundo, el arte y la participación y comunicación en el espacio público.

Del graffiti urbano a la portada de "The Times"


Alexandre Farto, conocido por el tag Vhils, comenzó de joven a dejar su marca a partir del arte del graffiti en las calles de su ciudad natal de Lisboa, donde nació en 1987. De los muros saltó a los vagones de tren y así sus obras se fueron desparramado por todo el continente europeo. De la ilegalidad del graffiti pasó al arte publicitario, que perfeccionó en el Central Saint Martins College of Art and Design de Inglaterra. En 2008, The Times de Londres lo llevó en la tapa mientras realizaba una de sus obras en las calles londinenses.

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