LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

¿Y la madre?

Iban a reformar el Estado. Iba a ser "la madre de todas las reformas". Iban a terminar con el clientelismo. Iban a dejar de aumentar el número de funcionarios públicos. ¿Se acuerda? Era lo que iban a hacer. Al menos, lo que prometían que harían si llegaban al gobierno.

¿Lo hicieron? No. Jorge Batlle les entregó el gobierno con menos funcionarios públicos en veinte años. Y en doce años, las sucesivas administraciones frenteamplistas aumentaron el número de empleados públicos en 64.131 personas.

Hace un año y medio, cuando era claro que la fiesta había terminado y los números ya no le cerraban, el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, anunció un paquete de medidas para bajar el elevadísimo déficit fiscal que tenía el país. La solución —cuándo no— era aumentar las tarifas públicas. O sea, meter la mano en el bolsillo de los contribuyentes para poder estirar un poco más la farra. Pero algo había que prometer. Así que Astori se animó. "Queremos limitar los ingresos a la administración central", aseguró con gesto adusto, antes de indicar que por cada tres funcionarios que se retiraran solo se incorporarían dos.

¿No habría que haber hecho algo más drástico, co-mo suspender los ingresos al Estado? No hombre, ¿de qué habla? Salen tres y solo entran dos. Con eso debería alcanzar.

¿Y qué pasó? Bueno, ciertamente no lo que el ministro dijo que pasaría. Más bien, todo lo contrario. El año 2016 cerró con 293.858 empleados públicos. El récord histórico de funcionarios públicos del país. Por tanto, el Estado no solamente no hizo lo que Astori dijo que haría, sino que en el año se crearon 2.252 nuevos cargos públicos. Algo así como seis nuevos funcionarios públicos por día. Lindo, ¿no?

Para pagar esta fiesta es preciso poner más y más impuestos. Aumentar alícuotas. Realizar reaforos. Aumentar la tasa consular, a contramano de la apertura al mundo que, de la boca para afuera, el mismo gobierno pregona. Y como eso no alcanza, hay que seguir cobrando el combustible más caro del mundo. Hay que bajar el gasoil pero menos de lo que se debiera y de lo que se podría, porque hay que recaudar. Hay que cobrar tarifas públicas altas, porque hay que mandar dinero para Rentas Generales. Hay que gravar cualquier operación que se haga por Internet. Hay que recaudar unos milloncitos de dólares más de acá y otros milloncitos de dólares de allá, y apelar siempre a la creatividad de los gobernantes para encontrar algo que aún se pueda gravar un poquito más. Total, ¿quién se va a quejar? Si los uruguayos son lo más manso del mundo.

Apronte el bolsillo. Trabaje duro. Que hoy, seguramente, cinco o seis nuevos cargos públicos se habrán creado. Y que para pagar los sueldos de los casi 300 mil que trabajan en la administración central, y para mantener a todos los que sin hacerlo viven de las partidas que da el Estado, los que aportamos vamos a tener que seguir haciendo cada año un esfuercito más. Siempre se puede un poquito más. Usted cree que no, pero va a ver que sí. Seguro que sí.

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